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Las lesbianas somos mujeres

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Aurora Natalia Rojas Ramos*

SemMéxico, Guadalajara, Jalisco,  21 de mayo 2021.- El 17 de mayo, se conmemora el día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, es importante evidenciar el borrado de las mujeres lesbianas, tanto en la forma, como en el fondo político de este día. 

En los últimos años, hemos visto el incremento de política pública supuestamente encaminada al respeto de la diversidad sexual, tanto a nivel internacional como local. Sin embargo, vemos que en dichos esfuerzos subsiste misoginia y lesbo-odio, sostenido y expresado por las estructuras del estado, sus leyes y sus instituciones. Por ello, no es de extrañar que las mujeres lesbianas no se encuentran nombradas, ni representadas en los estipulados que esta fecha dice promover.

Así, algunas lesbianas feministas han luchado por mantenerse fuera de esas lógicas y han logrado desmarcarse de lo que Yan María Castro llamó el mercado de la diversidad sexual para referirse a la imperante misoginia y a las estructuras patriarcales y capitalistas que lo sostienen. 

Como ejemplo de lo anterior, se encuentran los numerosos esfuerzos nacionales e internacionales por impulsar la legalización de los vientres de alquiler a nombre de la “diversidad”. Ante esto, colectivas feministas han denunciado dichas practicas como violencia contra las mujeres, ya que constituye la mercantilización de los  cuerpos, sobretodo de aquellas mujeres en mayor vulnerabilidad económica ante el mercado capitalista y depredador.

También han denunciado la hipersexualización y deshumanización de los cuerpos de las mujeres lesbianas dentro de los bares, programas de entretenimiento, aplicaciones de citas, los medios de comunicación, la pornografía etc., ya que, en ellas, se les reduce a una mera mercancía que se compra, se vende y se comercia para el consumo sexual y beneficio económico de varones.  

Desde distintas trincheras, las lesbianas feministas han denunciado los intentos por borrar su presencia histórica a partir de la persecución, criminalización y silenciamiento tanto en sus exigencias, como en sus reivindicaciones políticas. Lo vemos en los numerosos intentos por obstaculizar la participación y articulación política de las lesbianas feministas tanto a nivel local, como internacional. 

Tan solo en Jalisco, en el último año, se han presentado al menos dos casos de violencia política contra mujeres lesbianas. El más reciente, es el caso de violencia política contra una ex-precandidata a diputada local, quien de manera abierta sostiene una postura abolicionista. Derivado de su piso político, ha sufrido en los últimos dos años, violencia política por parte de partidos, violencia institucional por parte del estado, así como criminalización a través de denuncias penales en su contra. Este caso evidencia el clima de persecución y criminalización contra mujeres lesbianas abolicionistas, así como la exclusión de la postura abolicionista de la vida pública,  ya que dicha violencia impide la opinión, participación, asociación y ejercicio político desde una postura feminista abolicionista.

El otro caso aconteció en el municipio de Tototlán, en donde el ex auxiliar de reglamentos del municipio, durante un evento de trabajo, se levantó ebrio de su silla y de la nada le dió un puñetazo en la cara a una servidora pública abiertamente lesbiana. Dicho acto quedó impune por mucho tiempo sin que las instancias estatales y municipales que dicen “trabajar” para erradicar la violencia en contra de las personas LGBT hicieran algo.  

Así, las distintas manifestaciones de violencia lesbo-odiante trascienden todas las esferas y son alarmantes en todos los niveles. En el último año en Jalisco, ha habido al menos dos casos públicos de secuestro de mujeres lesbianas para ser internadas en las llamadas “terapias de conversión”. Estas prácticas aparte de constituir violaciones graves a los derechos humanos, ocasionan graves consecuencias emocionales y en la salud de las mujeres, niñas y adolescentes.

La violencia en sus distintas modalidades contra las lesbianas, evidencia la persistente hostilidad en contra de las mujeres que se atreven a rebelarse frente los mandatos patriarcales masculinos de la heterosexualidad obligatoria y de la diversidad sexual, para atreverse a vivir en libertad amando a otras mujeres, desde las mujeres. 

Hoy más que nunca es importante que las mujeres lesbianas sigan insistiendo en mantener su existencia lesbiana dentro de la política de las mujeres. Porque solo ahí podrán construir por y para ellas mismas, espacios seguros, libres y amorosos para la creación del significado de esa existencia como mujeres y como lesbianas que son. 

Para las lesbianas feministas abolicionistas, ir a la raíz, también es regresar a la primacía de las mujeres relacionándose con otras mujeres, de las mujeres creando una nueva consciencia de y con ellas mismas, ya que solo ahí podrán conseguir la vida, la libertad y la dignidad, en el amor entre mujeres. 

Cómo lo señala Tatiana de la tierra:

“todas las lesbianas están hechas de mujeres que regresan a sí mismas”.

*Abogada y Maestra en Derechos Humanos y Ciencias Políticas

Colaboradora CLADEM Jalisco

an.rojasramos@gmail.com

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