Soledad Jarquín Edgarviolencia

Las palabras de Murat: Daremos una sentencia ejemplar a esas bestias.

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Soledad Jarquín Edgar

Tercera parte

SemMéxico, Oaxaca, 23 enero 2019.- Elvira Camacho Bautista tiene casi seis años esperando justicia para su hija Ivón Jiménez Camacho, asesinada el 4 de agosto de 2013 en la ciudad de Oaxaca.

Son años de impunidad, una palabra que entendemos las madres de hijas asesinadas, no hay ningún resultado favorable, no sé hasta dónde puede crecer esto, cada día siguen matando a más mujeres, lo que sí sabemos es que el dolor, nuestro dolor sigue creciendo cada día, dice con claridad.

Ivón Jiménez Camacho acababa de cumplir 20 años de edad cuando fue asesinada por su exnovio Kevin Gonzalo R. M., prófugo de la justicia y quien, sostiene, fue protegido por influencia de su familia desde el Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Un año después, a pesar de que existían pruebas suficientes que inculpaban a Kevin Gonzalo desde el primer momento de la desaparición de Ivón, se giró la orden de aprehensión. Hasta ahora sigue en libertad.

Hace casi dos años, en el palacio de gobierno, durante la primera audiencia pública con el gobernador Alejandro Murat, el 21 de marzo de 2017, un grupo de madres exigió al gobernador justicia para sus hijas.

Las palabras del gobernante siguen vivas en su memoria. Murat dijo “que iba a dar una sentencia ejemplar a esas bestias, en esos momentos mi reconocimiento hacia él por cómo los llamó. Dijo que iba a ver de cerca los casos de feminicidios, prometió reunirnos cada 30 días para presentarnos avances, pero creo que los 30 días son tiempo de Dios porque no ha pasado nada”.

Ahí frente a Evelia Pérez, Zoila Bengoechea y Ana María Robles, Elvira Camacho reclamó que ya eran casi cuatro años de impunidad para su hija, que había favoritismo para el asesino. La respuesta de Murat Hinojosa no se hizo esperar. Con voz enérgica, recuerda, el gobernador señaló que en su gobierno no habría favoritismo para nadie y que él iba a poner mano dura, cayera quien cayera.

Casi dos años después nada ha pasado. Kevin Gonzalo no ha sido detenido y las reuniones de información de cada 30 días no se han realizado.

Un monstruo

Elvira Camacho dice que nunca olvidará el momento en que tuvo que reconocer a su hija, cuyo rostro fue desfigurado y no tenía uñas porque se había defendido con todas sus fuerzas. Pero no hubo piedad para ella y señala que solo un monstruo pudo actuar con esa saña, no son perros, son monstruos sin entrañas.

Kevin Gonzalo había sido su novio y estaba obsesionado con casarse, además de ser violento, lo que veinte días antes le había confesado Ivón, quien lo terminó porque no tenía intenciones de contraer matrimonio, quería acabar su carrera como diseñadora de modas y ejercer su carrera.

Una noche antes del 4 de noviembre, Ivón y su madre estuvieron viendo una película en su casa. Kevin la llamaba insistentemente a su celular. Elvira le dijo a su hija que apagara el teléfono para que dejara de molestarla. Tras dormir unas horas, Ivón prendió de nuevo su teléfono, había al menos 200 mensajes de Kevin quien señalaba que entendía la separación, pero que necesita hablar con ella para quedar como amigos.

El domingo 4 de agosto de 2013, Kevin Gonzalo acudió a la casa de la familia Jiménez para buscar a Ivón, ambos llevaron a Elvira Camacho Bautista a la parroquia de Santa María del ex Marquesado, ella los vio alejarse y se quedó con la promesa de su hija de que volvería pronto a encontrarla en el mismo lugar, pero eso nunca sucedió.

Ese día, Kevin Gonzalo de 21 años de edad había decidido lo contrario. Por las investigaciones y las cámaras de seguridad en algunas calles de la ciudad supo que su hija y su asesino forcejaron unas cuadras más adelante, una conocida la vio en el automóvil llorando y pudo ver, por las cámaras de seguridad, que se la llevó a su casa en el ejido Guadalupe al norte de la capital oaxaqueña.

Cuando las horas pasaron e Ivón no apareció en la iglesia, Elvira se impacientó y empezó a llamar muy angustiada, pero ya no respondió, el teléfono estaba apagado. En varias ocasiones le llamó a Kevin y le preguntó, él insistió en que la había dejado a las puertas del templo y le pidió que no lo siguiera molestando porque iba a empezar a jugar futbol. Llamó a la familia de Kevin quien también se ofreció a buscarla. Incluso a las 15:00 horas la madre y el padre del exnovio de su hija se presentaron en su casa y dijeron que estaban igualmente preocupados y anunciaron que esa noche saldrían de viaje para Tabasco.

Alrededor de las 19:00 horas, Elvira Camacho se presentó a denunciar la desaparición de su hija ante la entonces Procuraduría del Estado. Desde ahí volvió a insistir telefónicamente con Kevin, el muchacho le dijo no saber nada que también estaba buscando. Pero a sabiendas que la mamá y el papá de Ivón no estaban en su casa se presentó a la vivienda de la familia Jiménez Camacho diciendo que se necesitaba una fotografía de Ivón, que lo habían mandado los padres de la joven desaparecida. Los hermanos menores le permitieron entrar. Fue hasta el día siguiente en que se dieron cuenta que Kevin en realidad se había robado la laptop de Ivón. La hermana menor le llamó, primero lo negó y luego aceptó el robo. Y acordó que la entregaría en la iglesia de la Merced, en el centro de la ciudad, hasta donde llegó y la entregó a un integrante de la congregación que se habían reunido en el lugar para orar por Ivón.

Elvira Camacho Bautista lamenta que la Procuraduría no actuara de manera inmediata a pesar de que todo apuntaba hacia Kevin Gonzalo. Y es que hoy sabe que la joven fue llevada a la casa paterna de su asesino, que él llevó su carro al lava autos, que nunca dejó que abrieran la cajuela y que el personal del lava autos reconoció que había rastros de sangre en el volante y en una franela.

Fue hasta el martes siguiente que el cuerpo de Ivón fue localizado tirado cerca del municipio conurbado de Etla, la tragedia, los malos presagios y la angustia de la familia estaban consumadas.

La demanda de justicia no tiene límites

Por Elvira, quien insistió en que se analizaran las cámaras de video, la policía pudo conocer que alrededor de la 4.30 y 5:00 de ese martes, Kevin fue visto con el vehículo –Córdoba color rojo- seguido de la camioneta de sus padres hacia Etla. Un taxista fue testigo del momento en que la joven fue tirada en un sembradío.

Elvira Camacho tuvo que ocupar las últimas horas junto al cuerpo de su hija para las declaraciones que exigían las autoridades, quienes no molestaron a quien resultaba directamente implicado.

Mi hija no quería irse estoy segura, dice la madre, quien determinó llevar esa noche a su hija a la casa familiar para que se despidiera. Hasta ahí llegó Kevin con sus padres y 10 abogados. Ella le pidió que viera a Ivón dentro del féretro. Cuando se agacho y a pesar de la camisa de manga larga, Elvira pudo ver los rasguños que tenía en el cuerpo, quisieron quitarle la camisa, pero no pudieron. Esa fue la última vez que vieron a Kevin.

Elvira Camacho narra horrorizada e incrédula todo lo que supo de Kevin Gonzalo después, dicho por personas que lo conocieron y por el testimonio de familiares de él. A dos primos les pidió que le ayudaran a tirar el cuerpo, cuando su plan de traer a su casa perros de pelea para echarles el cuerpo y que se lo comieran, no fructificó.

Solo un monstruo puede pensar de esa manera, dice, mientras señala que recordar sus intenciones, la protección de su familia y hasta de una magistrada, lo que ha dado paso a años de impunidad, se le envenenan las venas, por eso hoy dice está en un proceso de sanación.

Recuerda que fue la astucia de sus abogados, quienes lograron romper el cerco de la familia de Kevin y de su abogado, Pedro Celestino, un “reconocido” maestro de la UABJO, para que, finalmente en 2014, un año después un juez obsequiara la orden de aprehensión contra Kevin Gonzalo R.M. quien hoy es un prófugo de la justicia.

Hoy la promesa de Alejandro Murat pende de una esperanza que la impunidad desvanece. En tanto dos procuradores (Manuel de Jesús López y Joaquín Carrillo) así como el actual fiscal, Rubén Vasconcelos Méndez han conocido del caso sin poder concretar un acto de justicia para Ivón.

SEM/sj

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