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Letra Clara

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• ¿Te gusta ser mejor hombre?

“Fuerte feo y formal”

Teresa Valdés

SemMéxico, 4 febrero 2019.- Cuando se escuchan temas de perspectiva de género casi siempre se piensa en cosas de mujeres. ¡Y no es así! La nueva masculinidad implica una modificación del pensamiento hacia la condición del hombre, con una apreciación y otras prácticas masculinas más incluyentes y democráticas, porque en la tradicional cultura patriarcal decir hombre, es asumir como propios todos los derechos. En épocas anteriores, desde diversas culturas, países, religiones, la condición para la educación masculina exige imposiciones muy severas, desde la frase, “fuerte feo y formal”.

Con otra apreciación social para interpretar los distintos escenarios en los cuales se manifiestan esas acciones obligadas para los varones, se pueden mostrar ejemplos sobre situaciones negativas que provocan violencia y desigualdad de poder de los hombres hacia las mujeres, donde se manifiestan las bases de la violencia cultural y estructural que impera todavía en las prácticas sociales, con graves consecuencias como la violencia de género en sus tipos y modalidades.

El concepto de género fue establecido por dos hombres en 1955, el psicólogo y sexólogo neozelandés John Money y el psiquiatra y psicoanalista norteamericano Robert Stoller, quienes en sus estudios establecieron la diferencia sexo y género para analizar manifestaciones diferentes en el quehacer de mujeres y hombres.

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Los aspectos de la condición de desigualdad que padecen las mujeres fueron denunciados durante largas luchas feministas y en este proceso, se fueron fortaleciendo los estudios sobre masculinidades como categoría sociocultural que pretende definir lo que debe ser y hacer un hombre. No es una cualidad estática, es una manifestación socio-histórica de género, una construcción social y una creación cultural que cambia de acuerdo con el espacio, el tiempo y la sociedad.

La acción colectiva de los movimientos sociales feministas expresaba la problemática que surge por el antagonismo entre los sexos; denunciaba el orden social construido históricamente en la asignación de roles, y por un efecto directo: la dominación del hombre sobre la mujer. La violencia, siempre pretende el control de otras personas desde el seno doméstico y hasta por costumbre, se practica en otros lugares y dependencias laborales.

Para identificar esas actitudes que reproducen viejas costumbres: “los varones siempre tienen que ganar e imponer sus opiniones” Otro conflicto está con el establecimiento de roles estereotipados que han sido naturalizados históricamente: las mujeres que sirvan el café, cuiden a la familia, les otorguen horarios flexibles para el cuidado de otros y otras. Todo va cambiando con la aprobación de leyes por la igualdad, como permisos de paternidad responsable, cargos laborales para ambos sexos, en comedores, en la administración; la equidad y paridad en cargos políticos y legislativos entre otros. Se aprecian discretos resultados que requieren de una modificación de conductas entre los varones para compartir estas responsabilidades con las mujeres, durante el ejercicio de nueva masculinidad incluyente y democrática.

Es cuestión individual porque ante iguales derechos adquiridos por las mujeres que trabajan, sus compañeros podrán expresar más afecto, respeto y la colaboración en el cuidado de hijas e hijos, de personas de la tercera edad, en responsabilidades laborales y otras maneras en relaciones interpersonales entre los hombres y de ellos con las mujeres para prevenir la violencia, la discriminación y la desigualdad. Nadie dice que sea fácil. Surgen manifestaciones como resistencias culturales que reciben y padecen esos hombres al ejercer acciones de las nuevas masculinidades que son tomados como debilidades.

Ser mejor hombre, una aspiración de desarrollo humano que deja atrás los prejuicios sexistas ya se disfruta a la entrada de las escuelas y guarderías donde esos padres acuden por sus hijos e hijas, les besan, conversan, comparten. Este cambio necesita la compresión de sus colegas de ambos sexos en organizaciones y centros laborales. Rompiendo tradiciones sexistas, se mueve la conciencia a través de esta manera de actuar, y ellos son valientes, porque les gusta ser mejores hombres.

@Letra Clara

Maestra en Ciencias de la Comunicación

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