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Letra Clara| Misoginia: ¿femenina también?

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Teresa Valdés Betancourt

SemMéxico, Colima. 28 de septiembre, 2021.- México alerta, se aproxima la toma posesión de gobernadoras y de candidatas electas a las diputaciones federal y estatales, después de las elecciones 2021, en las cuales por primera vez en la historia seis mujeres ocuparán los cargos de las gubernaturas de los estados.

La presencia femenina en los espacios públicos presenta el reto de reclamar paciencia y aprendizajes para percibir, detener y neutralizar a tiempo, la más mínima manifestación de misoginia que, en ocasiones, se recibe con una leve sonrisa de aceptación o silencio por otra compañera, quien luego, más temprano que tarde, recibirá en carne propia alguna manifestación de esas mismas violencias, como monstruo de mil cabezas omnipresente.

Resulta improcedente acusar solo a los varones de presentar esta manifestación de violencia estructural y cultural, según el concepto expresado en el diccionario: Misoginia, concepto que sirve para referirse al odio, hacia las mujeres y las niñas. Y como señala el psicólogo Arturo Torres, Máster en Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona: “Hay que tener en cuenta que la misoginia solo es una idea que describe conductas reales de personas reales, y por lo tanto, solo existe a través de los actos de ciertas personas.”

A esta evaluación puede agregarse, atendiendo a las opiniones de la maestra Marcela Lagarde, UNAM, quien aporta un nuevo punto de vista al proponer desmontar la misoginia del pensamiento femenino.

Resulta muy triste y lamentable cuando se ponen epítetos con ironías y apodos hacia alguna mujer que logró alcanzar un mérito, un puesto de gobierno o un cargo legislativo por elección. Incluso la suspicacia no solo considera sus “cualidades” es en el plano sexual sino hasta familiar, con alusiones como, “Claro, ella es hermana, amiga, familia de algún noble varón importante en la política, el gobierno o la economía.”

Se da por sentado a la mujer destacada que debe superar sus limitaciones intelectuales y en muchos casos, se omiten sus referencias profesionales. Incluso hasta después de la muerte, la misoginia revictimiza con la duda, a las mujeres muertas por feminicidio a manos de sus exparejas.

En la propuesta de Marcela Lagarde, urge reflexionar en las manifestaciones de la misoginia femenina, como resultado de una formación de siglos, que ha sido delicadamente bordada, desde el pensamiento y la filosófica patriarcal, que presenta la rivalidad entre mujeres, como su mayor triunfo.

Esta percepción a raíz de los estudios feministas permite analizar el doble carácter formativo educativo de cultural sexista, que exhiben los cuentos infantiles especialmente de Charles Perrault, París 1628-1703, conocido personaje de la corte francesa de Luis XIV. Vale percibir con otra perspectiva los muy reconocidos cuentos de literatura infantil: La Cenicienta, La Bella durmiente del bosque, Caperucita roja, entre otros. http://www.hottopos.com/videtur26/

En todos, absolutamente en todos, las mujeres agreden, acusan, envenenan, odian o golpean a las otras mujeres, encarnadas por las brujas, las madrastras, hermanastras y las reinas. Ellas nunca son solidarias, siempre están en las competencias y que hacen imposible la cooperación ni la unidad.

Sin negar la calidad en el texto de esta literatura, sirve analizar de manera subliminal, dónde las mujeres, dependen de la acción masculina del leñador, el príncipe, o el rey.

Para neutralizar la misoginia femenina, la propuesta es la sororidad. Una acción, reacción, opción y voluntad consciente de las mujeres que aceptamos el reto de construir un mundo nuevo con pensamiento, palabra y obra. Se trata de deconstruir lo aprendido, estar atentas ante las manifestaciones sutiles de valorar, juzgar, opinar y discriminar a la otra, para colocarnos desde otro punto de vista con perspectiva de género.

Vale recordar que mientras más ilustrada es una mujer, más ha bebido de las fuentes del conocimiento que fueron y esencialmente masculinas, porque durante siglos fueron ellos, los varones, quienes dictaron las normas de convivencia, económicas, sociales, políticas, religiosas, científicas y su validez resulta difícil de cuestionar.

Con cada toma de protesta a sus puestos en cargos de elección popular, se celebran días de cosechas en la historia feminista de México. El reto en complejo, ellas deben mantenerse alertas, aunque exista aprobada la paridad, pero las violencias están y estarán presentes o sumergidas, en el ejercicio cotidiano de la toma de decisiones, donde la sororidad como práctica, puede convertirse en nueva forma del quehacer político gubernamental para que desarrollen las necesarias agendas de género.

@Letra Clara

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