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Los gobiernos de América Latina sin estrategias de largo plazo para la recuperación laboral femenina

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  • 30 años de retraso en la participación laboral de las mujeres: BID
  • Las medidas de mitigación son  precipitadas y sin perspectiva de género

Elda Montiel/1ª. parte

SemMéxico, Cd. de México, 23 de agosto 2021.- Con el título de “Hacia una nueva realidad para las mujeres” el Banco Interamericano de Desarrollo BID,  sostiene que  el futuro de la participación laboral femenina en los países de América Latina se encuentra sin una salida a largo plazo por las dificultades de regreso al empleo y la carga de cuidados en el hogar

En los meses más duros de la pandemia, de febrero a septiembre del 2020, quedaron sin trabajo 13 millones de mujeres. La caída de los puntos porcentuales fue de 16 puntos en la tasa de participación laboral femenina y de 10 puntos en la tasa masculina. Los indicadores son cercanos a los de 1990, más de 30 años de retraso en la participación laboral de las mujeres.

Sin un plan orientado a la recuperación del empleo de calidad y aun en el contexto de las nuevas olas de contagios experimentadas durante 2021 sigue pendiente la formulación de soluciones para la participación laboral de las mujeres.

En América Latina y el Caribe, la reacción inmediata de varios gobiernos fue contener los efectos de la crisis en los ingresos y el empleo, algo que solo fue posible hacer parcialmente y a corto plazo, y no logró restablecer el equilibrio del mercado laboral femenino a la situación previa a la pandemia.

Esto respondió en gran medida, a la falta de la incorporación de una perspectiva de género con acciones concretas para proteger la estabilidad y participación laboral de las mujeres.

Advierte que la ausencia de políticas a largo plazo es la indefinición de la función que tendrán las políticas activas de empleo para facilitar el tránsito de los programas de emergencia.

El Covid 19 tiene rostro de mujer

Con el planteamiento que el COVID-19 tiene rostro de mujer porque la crisis económica y sanitaria ha afectado con mayor fuerza la participación laboral femenina, en su análisis el BID advierte que los países de América Latina y el Caribe deben pasar de medidas de mitigación, precipitadas y sin perspectiva de género hacia iniciativas consistentes y de largo plazo.

Mejorar el acceso y las oportunidades para las mujeres en el mercado laboral no es solo un tema de inclusión social, sino también una oportunidad para impulsar el crecimiento sostenido de las economías.

Los datos del Observatorio Laboral del BID muestran que el regreso al trabajo es más lento para las mujeres, debido a los sectores productivos en los que trabajan, los cuales han sido más afectados por la crisis del COVID-19, y al incremento en las tareas del hogar y de cuidado.

El futuro del mercado laboral debe encaminarse hacia la adopción de las nuevas tecnologías, la adquisición de competencias relevantes para el futuro del trabajo y la introducción de normas que contribuyan a igualar las responsabilidades entre hombres y mujeres dentro del hogar.

Cambios en la fuerza laboral

Durante los meses más duros de la pandemia, en América Latina y el Caribe se produjo una pérdida masiva de empleos, tan solo de febrero a septiembre de 2020 se perdieron casi 24 millones de empleos, de estos solo 3 millones corresponden a puestos formales, es decir el empleo informal resulto el más afectado y con ello las mujeres.

Si bien el promedio de siete países de la región registra una tasa de desempleo levemente mayor para las mujeres, sin embargo, al acercar la lupa se aprecia diferencias importantes entre países.

Entre 2019 y 2020, el desempleo femenino aumentó un 32 por ciento frente a un 31 por ciento de los hombres. Paraguay y México registran cambios muy superiores en el desempleo de las mujeres respecto a los hombres, con diferencias por género de 19 y 10 puntos respectivamente a favor de los hombres.

Por el contrario, en Chile y Perú el cambio en la tasa de desempleo fue mayor entre los hombres que entre las mujeres, con tasas mayores entre los hombres de 12 y 10 puntos respectivamente.

En países como Argentina, Colombia y Ecuador se registra una mayor variación en la tasa de desempleo masculino que femenino, pero con diferencias más pequeñas entre ambos grupos, cercanas a los 5 puntos a favor de las mujeres.

Por otra parte, las mujeres en su rol de empresarias de firmas pequeñas y medianas han sufrido comparativamente más los impactos de la crisis en sus negocios. Mientras que los cierres de pequeños y medianos negocios liderados por hombres alcanzaron un 29 por ciento y los liderados por mujeres llegaron al 40 por ciento. (Datos de OCDE & Banco Mundial, 2020).

Recuperación laboral lenta para las mujeres

Los datos del Observatorio Laboral del BID muestran que la recuperación del empleo está siendo más lenta para las mujeres.

En países como Bolivia, Colombia, México y Paraguay, el empleo masculino se encuentra en valores cercanos a los de antes del inicio de la pandemia. Sin embargo, la tasa de empleo femenino continúa siendo más baja a la existente antes de la pandemia en todos los casos.

Las brechas de recuperación son, en promedio, seis puntos más bajos para las mujeres, excepto en Bolivia donde la brecha se amplía hasta los 11 puntos.

“Las consecuencias a largo plazo de este desfase en la recuperación pueden ser nefastas para el empleo femenino en la región, exacerbando las brechas existentes antes de la pandemia”.

La crisis de trabajo afectó con mayor fuerza a las actividades del sector servicios, el cual tiene sobrerrepresentación femenina. Antes de la pandemia, siete de cada 10 mujeres se desempeñaban en este sector. El 30 por ciento de las trabajadoras lo hacía en sectores vinculados al cuidado (salud, educación y trabajo doméstico), frente a un 6 por ciento de los hombres.

El impacto de la crisis en sectores como la gastronomía, la hostelería, el turismo y el trabajo doméstico generó una pérdida mayor de puestos de trabajo ocupados por mujeres, muchas de ellas en empleos informales, de acuerdo a datos de la OIT.

Por ejemplo, los datos de julio de 2020 para México muestran que el cambio porcentual interanual en la tasa de ocupados en el sector servicios cayó 17 puntos entre las mujeres y solo dos puntos entre los hombres.

El servicio doméstico, entre abril y junio de 2020, se redujo casi el 46 por ciento y 48 por ciento en Chile y Costa Rica, respectivamente.

Otro factor que condiciona las perspectivas de recuperación del empleo para las mujeres, son las dificultades para conciliar las responsabilidades familiares con el trabajo remunerado, en un contexto en el que las primeras se han visto multiplicadas por el cierre de escuelas y espacios de cuidado y los confinamientos que supusieron la llegada del teletrabajo y la educación a distancia.

Según datos de Naciones Unidas, antes de que el COVID-19 se convirtiera en una pandemia, las mujeres dedicaban tres veces más tiempo (4,1 horas) que los hombres (1,7) al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

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