Voto femenino en México

Los pendientes: los derechos sexuales y reproductivos, Briseño Zuloaga

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  • Las de hoy y las que nos han antecedido, tenemos buenas cuentas que entregar
  • Empezamos siendo 20, llegaron cuatro

Libertad López

SemMéxico, Cd. de México, 15 de octubre, 2020.- La diputada, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, Wendy Briseño Zuloaga, en el 67 aniversario del voto de las mexicanas, hizo una participación emocionada, y reconoció a las mujeres que lograron los derechos políticos.

Y aun cuando dijo que la Legislatura de la Paridad, y las diputadas que la han antecedido, tienen buenas cuentas que entregar, apuntó que sigue pendiente la legalización del aborto en todo el país.

Texto íntegro del discurso de Wendy Briseño Zuloaga:

“Empezamos siendo veinte

“En la elección federal de 1955, la primera elección tras ser reconocido el voto femenino, se registraron 20 mujeres en las 365 candidaturas que se elegirían en ese año: Marcelina Galindo Arce, profesora y periodista chiapaneca; Margarita García Flores, abogada neoleonesa; Guadalupe Ursúa, líder rural jalisciense y la notaria Remedios Ezeta, resultaron electas como las primeras Diputadas Federales para la XLIII Legislatura.

“El sufragio femenino a nivel federal hizo su entrada triunfal, como precisamente, en ese 1953, señaló el Senador Lauro G. Caloca:

“No hay que temer lo que se dice: que la mujer está perdida. Mentira, no está perdida. La mujer en el campo, en el taller, en el laboratorio, en el banco, en la universidad, está labrando su propio destino”.

“Para el proceso electoral 2017-2018, del cual emana la presente legislatura, participamos 46 mil 884 mujeres como candidatas a diferentes cargos. En la Cámara de Diputados resultamos electas 241 diputadas y en el Senado de la República, 63 legisladoras.

“Han pasado 67 años, y las niñas de ese entonces ahora son abuelas; muchas de ellas fueron las primeras mujeres frente a una urna. Hoy en nuestras familias conviven tres generaciones de mujeres que han vivido su ciudadanía de forma más plena, algunas son quienes organizan contingentes, animan a sus comunidades a votar, defienden el voto y han replicado con su ejemplo colmado de perseverancia y convicción la importancia del derecho a votar y ser electa.

Muchas de ellas no aparecen en las boletas o en las letras de oro, pero sin ellas nuestra democracia no sería posible.

“Sea éste un homenaje a las ciudadanas de a pie, las que han construido caminos para todas.

“Recordar y reconocer a quienes antes de la reforma del ´53, pusieron su tenacidad, habilidades estratégicas y potencializaron su deseo, labraron su propio destino y buscaron una democracia para todos y todas.

“En 1923, a nivel local, las diputadas Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib Cicero y Beatriz Peniche; además de Rosa Torre como regidora, ganaron sus escaños y cuando el gobernador Felipe Carrillo Puerto fue asesinado en 1924, debieron huir por la persecución política que tuvieron. Hoy la historia, particularmente las mujeres, agradecemos y reconocemos su quehacer.

“La historia narrada por los hombres nos ha hecho creer que eran un grupo minoritario: “las mujeres no se saben poner de acuerdo” dijeron.

Parecía que las Adelitas, las Hijas de Cuauhtémoc, el Club Femenil Antirreeleccionista, La Sociedad Feminista «La Siempreviva», la Liga Feminista “Rita Cetina Gutiérrez», entre otras, eran una etapa, sólo unas cuantas, unas disidentes… “eran pocas” minimizaban y durante años pareció no tener importancia.

En 1937, se tenía la iniciativa de reforma a la Constitución, que permitiría votar a las mujeres. Fue aprobada por ambas cámaras y por las legislaturas de los estados, sólo faltaba el cómputo y la declaratoria presidencial para su vigencia. Pero la gloria de ese momento para la lucha de las mujeres no llegó.

Se optó entonces por los experimentos de votos a nivel local como un signo de preparación y control de nuestras decisiones.

“Después en la discusión federal de 1953, se nos pedía acreditar capacidades, la carga de la prueba para avalar que un derecho no nos volvería locas o peligrosas, en lo mínimo había que saber leer y escribir, no vaya a ser que no supiéramos lo que estábamos haciendo.

Los legisladores no dudaron nunca que un hombre tenía altas capacidades en la representación, mientras a nosotras se nos pedía ser honorables, femeninas, mantener un estilo de vida personal impecable, ser maternales y no negar la supuesta “naturaleza femenina”.

“Los hombres tenían por sentado en lo cotidiano sus capacidades y responsabilidades, y la ley fue condescendiente con ese pacto machista para hacer política.

“Han transcurrido décadas y continúan las formas de atacar, agredir, de restringir, de intimidar, de inhibir a las mujeres por medio de la culpa.  Nos quieren gestionando en lo público, pero sin hacer política.

“Se nos tachó de malas hijas y malas madres, por no cumplir con los horarios de atención al ámbito doméstico. Y este lastre, lo siguen viviendo muchas mujeres políticas. Compañeras, -que aquí somos todas-, va nuestra sororidad.

“A 67 años, en esta Cámara de Diputados y Diputadas este derecho se fortalece.

En esta legislatura de la paridad de género hemos tenido dos Presidentas de la Mesa Directiva de forma consecutiva. Una coordinadora parlamentaria, que en momentos fueron dos, y presidentas en comisiones tradicionalmente asociadas al quehacer masculino.

“La congruencia y la búsqueda de nuestros espacios más allá de la curul no ha sido sencilla, pero la representación que formamos 241 mujeres es significativa: en las diputadas federales están las hermanas indígenas, las mujeres rurales, las funcionarias públicas con amplia trayectoria, las luchadoras sociales, las especialistas en políticas públicas, las representantes de las juventudes y las mujeres lesbianas, las profesoras, las jefas de familias, las defensoras de derechos humanos, las deportistas, las comunicadoras, las enfermeras y médicas, entre otras, y ahí radica nuestra fortaleza: en la colectividad y la diversidad; pero más fuertes somos aún, cuando nos reconocemos en esta diversidad.

“Asumir y reconocer la valía de la representación, es pieza angular de nuestro actuar. Estamos aquí expresando los derechos silenciados de las mexicanas, que no se nos olvide. Y en tanto debemos corresponder atendiendo temas de la agenda de igualdad y justicia social que permita la transformación para todas las personas.

“Tenemos buenas cuentas que entregar, pero aún necesitamos avanzar un trecho más: siguen siendo un pendiente los derechos sexuales y reproductivos y la propia violencia que seguimos viviendo por ser mujeres.

“Como periodista la también diputada Marcelina Galindo, escribió hace 67 años, en ese mismo 1953: «Nosotras queremos contestar a los que preguntan ¿por qué se le concedió el voto a la mujer?». “Porque era una necesidad social, un derecho político y una exigencia de justicia. […]El voto femenino no es una dádiva, sino el otorgamiento de un derecho que había sido desconocido por mucho tiempo».

“Los retos venideros nos encaminan a continuar manteniéndonos estratégicamente unidas y fuertes en aras de nuestra libertad y defensa de los ejercicios ciudadanos, porque la historia nos ha enseñado que solo así se ha forjado un camino en el que se incluya un nosotras.

“Hoy continuamos labrando destinos, sin concesiones ni dádivas, pero con la misma mirada larga y estratégica por hacer realidad nuestros deseos como las precursoras del voto. Hemos trabajado noche y día por construir pisos mínimos para un 50 % en la representación, sin violencia política.

“No nos conformaremos con menos. Porque el legado de las sufragistas cimentado con pasos firmes debe ser dignamente recordado y condecorado.

Recordemos: Empezamos siendo veinte.

“La lucha sigue, por las que fueron, por las que somos, por las que vienen”.

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