Florencio Salazar AdameLa Opinión

Los prescindibles

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“La democracia tiene sus costos, pero sus beneficios son irremplazables”.

Luis Rubio.

Florencio Salazar Adame

SemMéxico. 09 de junio 2020.- Luis de la Calle, a solicitud del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), escribió el ensayo Del déficit económico y de igualdad al democrático, siendo presentado el 3 de junio con la participación de Luis Rubio, Carlos Heredia y el autor, moderados por Valeria Moy, manteniendo la sana distancia a través de ZOOM.

Deshacer este nudo gordiano significa “encontrar el camino para México”, diría Luis Rubio. México es un país en el que coexisten diferentes capas históricas, desde las culturas de pueblos indígenas, pasando por una ruralidad que se niega a desparecer y la vida cosmopolita. Por otra parte, la estratificación deja en claro la desigualdad: el 1% de la población concentra alrededor del 43% de la riqueza. (Cinco gráficos sobre la desigualdad. El economista. Febrero 23 de 2020). El desarrollo nacional no es equilibrado ni nada que se aproxime, pues la pobreza –y la pobreza extrema- existe tanto en el campo como en la ciudad.

La democracia mexicana, entendida como un proceso electivo, dispone de instituciones sólidas sobresalientes a nivel internacional. Pero si remitimos la democracia al régimen o forma de vida, ahí si hay muchos pendientes. La nuestra ha sido, en el mejor de los casos, una sociedad de militantes, no de ciudadanos. México pudo escapar del riesgo de la asonada porque lograron imponerse los genes democráticos –los del maderismo- de la Revolución Mexicana al cesarismo sonorense. Y esa fuga hacia delante, le posibilitó el gradualismo democrático, plural, incluyente.

Desde la antigüedad la política ha carecido de suficiente prestigio. Los caudillos formaron sus partidos políticos y estos fueron controlados por círculos cerrados (Robert Michels), en donde se tomaban las decisiones supuestamente mandatadas por las bases. Lo mismo ocurre en las cámaras legislativas, las decisiones se toman en otra parte.

El problema de nuestra democracia es que tiene una ciudadanía mínima. Cuando el elector es también ciudadano, el corporativismo, el caudillaje, el caciquismo, los poderes fácticos, no determinan las reglas y el rumbo. La inconformidad por las condiciones del transporte es menor al deseo de llegar a un destino.

Durante la presentación se habló de dignidad y respeto. Asumí que serían los ejes del texto, no lo son. Pero esa impresión me llevó a preguntar cómo podría alcanzarse la dignidad y el respeto en una sociedad clientelar, con pobreza y violencia. Si la dignidad supone también la similitud de condiciones que, supuestamente, debe tener la mayoría de individuos, el trato entre personas necesariamente será de respeto. Como se ha dicho muchas veces, el tema es arrancar con piso parejo.

En las tres entidades más desarrolladas de nuestro país, la situación de pobreza arroja los siguientes indicadores: CDMX, 30.6 por ciento; Nuevo León, 14.5; y Querétaro, 27.6. Chiapas, 76.4; Oaxaca, 66.5; y Guerrero, 66.5. (CONEVAL, 2012-2018).

Tasa de homicidio: CDMX, 14.53; Nuevo León, 12.33; y Querétaro, 10.06. Chiapas, 10.83; Oaxaca, 21.07; y Guerrero, 71.33. Este elevado porcentaje puede explicarse por ser el primer productor de amapola, como lo fue de marihuana. (México ¿cómo vamos? Índice de progreso social 2019).

El cruce de datos sobre PIB per cápita y cobertura de educación superior deja claras las diferencias, pues van de un PIB 345,839 pesos en CDMX a otro de 52,436 en Chiapas; respecto a la cobertura de educación de 66.62 en CDMX a 13.02 en Chiapas. Lo notable es que los porcentajes de participación electoral son muy parecidos: 70.60 en CDMX y 68.40 en Chiapas. (México ¿cómo vamos?, 2019). Es decir, en el sur se elige con el estómago. Entonces ¿cómo se logra la dignidad y el respeto?

Para desarrollar al sur se necesita acabar con las dádivas, dijo Carlos Heredia. En realidad se necesita mucho más. Es una región de conflictos que pegan al corazón de la República: las guerrillas de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez; el levantamiento del EZLN; la desaparición de los 43 de Ayotzinapa; y la protesta magisterial, entre otros. Por todo ello, el sur, especialmente Guerrero, debe considerarse asunto de seguridad nacional.

Insisto en el punto. ¿Cómo crecer económicamente en una entidad con atraso generalizado, en el cual las pocas grandes industrias no reinvierten en la entidad y la Federación tampoco distribuye con criterios equitativos y estratégicos? Ese ha sido el trato histórico que ha recibido Guerrero, con las excepciones de Miguel Alemán, constructor del moderno Acapulco; y de Carlos Salinas, que apoyó la machacona gestión del gobernador Ruiz Massieu en la construcción de la Autopista del Sol. Sin ella Guerrero estaría turísticamente desolado.

Sin oportunidades efectivas para el bienestar colectivo la democracia seguirá siendo insuficiente, la economía favorecerá la concentración de la riqueza y el malestar social siempre será un riesgo para la gobernabilidad. El espíritu del federalismo fiscal es dar más a los que menos tienen, pero no se cumple.

Hay que desarrollar más la formación ciudadana, para que los poderes se controlen entre si y que los ciudadanos controlen a los poderes, evitando que el legislador se vuelva autónomo y autómata. Para lo cual es indispensable el Estado de Derecho, el respeto a la ley.

Como hemos visto en las diferentes crisis la economía y la política se condicionan mutuamente. La decisión política de estatizar la banca; y la económica del Fobaproa, una de las causas de la alternancia política en el 2000, son ejemplos emblemáticos. Con acierto dijo Jesús Reyes Heroles “la política es economía concentrada”.

Entre especialistas, se advierte el criterio de que el 10 por ciento de la población no saldrá de la pobreza en sociedad alguna. Los del sur no queremos ser parte de ese 10 por ciento, de los prescindibles. Además, ninguna nación puede avanzar arrastrando parte de su cuerpo.

Luis de la Calle escribió un texto francamente provocador.

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