Botella al MarCOLUMNASMartha Canseco

Mamá, ¡te quiero!

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Botella al Mar.

Martha Canseco González

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 11 de mayo, 2021.- Ya saben ustedes que el origen del día de las madres fue la respuesta  conservadora al primer congreso feminista que se llevó a cabo en Yucatán en 1916 y la movilización a favor de los anticonceptivos de las yucatecas. El 13 de abril de 1922 el periódico Excélsior lanzó una invitación a nivel nacional para elegir la fecha.

A diferencia de otros países donde las madres se festejan el primero o segundo domingo de mayo, acá quedó establecido y de manera fija el día 10.

Tengo ya muchos años cuestionándome la pertinencia de esta fecha. ¿De qué sirve jurar y perjurar que se quiere a las madres sí continúan siendo víctimas de violencia?, el hecho de dar a luz no las libra de la dominación y el control masculino. Es precisamente cuando están embarazadas el momento de mayor peligro para muchas. Hay tantos huérfanos que han dejado los feminicidios y tantas madres que buscan a hijas e hijos desaparecidos.

Me parece hipócrita y de doble moral la celebración que deja más derrama económica que amor. Sobre todo, porque se les sigue cargando a las madres la responsabilidad de los cuidados y el sustento emocional de sus familias. Pero es al final de sus días cuando una enorme cantidad de mujeres no son cuidadas como ellas cuidaron.

Precisamente por eso, los cuidados deben convertirse en política pública, es una propuesta que está desde noviembre del 2020 y quedó plasmado en el programa Pro igualdad del Instituto Nacional de las Mujeres, pero no ha pasado nada.

Hace algunas semanas, platicando con las más jóvenes del círculo de lectura feminista que guío les pregunté si ellas les decían a sus madres y padres que los querían, me respondieron que no. ¿Por qué? cuestione, me dijeron algo así como qué ellas en su no muy lejana edad escolar, no se sintieron, por parte de sus progenitores, lo suficientemente reconocidas y recompensadas por el esfuerzo y resultados de su desempeño en la escuela. Qué, si bien sacar buenas notas era su compromiso en casa, se quedaron esperando más.

¿Entonces es una especie de venganza?, pregunté. Me dijeron que sí

Miren hace casi 20 años con el entonces Instituto Hidalguense de las Mujeres, trabajé meses en la zona de Ixmiquilpan dando conferencias sobre género, equidad de género, comunicación no violenta y entre padres e hijos.

Imagínense un auditorio lleno de madres, padres y adolescentes de secundaria quienes habían tomado toda la batería de capacitaciones, se habían escrito cartas mutuamente y como corolario, los invité a que se dijeran que se querían.

¡Qué difícil fue!, Fuerte muy fuerte decir ¡te quiero!

Algunos adolescentes huyeron sus madres y padres se quedaron esperando, pero cuando empezó la primera joven a decirle a su madre que la quería, se volcaron las emociones, terminamos llorando todas y todos.

En este mundo patriarcal, decir te quiero parece ser sinónimo de debilidad, de derrota, porque se considera que sólo las mujeres somos emocionales, se liga estrechamente con lo femenino, cuando y simple y llanamente es una capacidad humana, es la de sentir amor y empatía.

Sí nos sigue costando tanto trabajo expresar esas sencillas palabras, seguiremos siendo niñas, niños, adolescentes y adultos hambrientos de amor.

Hoy, dese la oportunidad de no ser mezquina, mezquino, mande a volar al machismo y díganles a sus mamás que las quieren.

botellalmar2017@gmail.com

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