Internacional

Mayores ante la pandemia

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Por Lucía Cortés

Semméxico/ AmecoPress . Madrid, 31 mar. 2020.– Las mujeres mayores se han convertido durante la crisis del coronavirus en un colectivo doblemente vulnerable: las patologías asociadas a la edad las pone en riesgo ante la enfermedad y la situación estructural de desigualdad que vienen arrastrando agrava su situación.

Según el Instituto Nacional de Estadística, los últimos datos publicados indican que en nuestro país vivían 5.194.003 mujeres mayores de 65 años. Las mujeres españolas son las europeas con mayor esperanza de vida, 85 años frente a los 80 de los hombres. Pero ello no garantiza una calidad de vida. De los datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2017 se extrae que el el 13,67% de las mujeres entre 65 y 74 años perciben peor o malo su estado de salud frente al 7,56% de los hombres de su misma edad, a su vez, las mujeres de 75 años y en adelante, tienen una autopercepción negativa de la salud en un 20,31% frente al 12,32% de los hombres. Ellas y ellos están viviendo estos días con un plus de tensión ante las reiteradas recomendaciones de las autoridades a quedarse en casa y extremar las precauciones. Las patologías asociadas a la edad les convierte en uno de los principales grupos de riesgo a proteger en estos momentos. Y es que, según informa el Ministerio de Sanidad, un 49% de las personas contagiadas tienen más de 60 años y más del 82% de las mujeres ingresadas tiene más de 50.

Además también tenemos que tener en cuenta que particularmente las mujeres mayores perciben la forma más descarnada de la brecha salarial que se refleja en las pensiones. Ellas se encuentran en mayor riesgo de pobreza, entre la población mayor de 65 años, según datos del INE. Y la crisis económica que se anuncia como consecuencia de la actual crisis sanitaria prevé cebarse especialmente con ellas. La crisis de económica de 2008, de la que muchas personas pese a los datos macroeconómicos aún no se han recuperado, dejó al descubierto un tejido social en el que un gran número de familias dependía de las pensiones de las abuelas y los abuelos para sobrevivir.

Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP Mayores), en declaraciones a AmecoPress, rechaza que se identifique a las personas que fallecen a causa del COVID-19 por su edad, “eso se llama edadismo”. “El otro día se lo decía a Fernando Simón: no digáis la edad. A la persona no se la puede identificar porque sea rubia, gorda, delgada o baja o porque tenga 70 y tantos años. A las personas se nos tiene que categorizar como personas, como ciudadanos de este país de pleno derecho” y añade: “si se sigue hablando de la edad terminaremos siendo demonizados por la gente que nos rodea. La gente que tiene patologías asociadas: bronquitis, temas de riñón o corazón, puede sufrir más la situación actual pero eso también la pasa a la gente enferma joven. La edad no puede seguir utilizándose para definir a las personas mayores. Los mayores estamos muy harto. Muchas veces es más la situación que se nos quiere dibujar de lo que somos”.

Tricio también ha querido lanzar un mensaje positivo “la gente mayor es más fuerte de lo que decimos y lo que tenemos que hacer las personas mayores es lo mismo que hacemos habitualmente el resto del año pero sin salir de casa. Lo que no podemos hacer es quedarnos en un rinconcito, quietecitas, sin movernos… Eso sí que nos enferma”. “Los mayores no tenemos que preocuparnos, tenemos que ocuparnos. Preocupados tienen que estar quienes tienen que arreglar la situación. Nosotros tenemos que ocuparnos de que nuestros hijos no tengan contacto con nadie, no salgan a la calle, cumplir las normas para defendernos de esta situación”.

Marisa tiene 85 años y vive en un pueblo de la provincia de Valladolid. Vive sola desde que enviudó hace tres años. Le preguntamos cómo está pasando la cuarentena y dice sentirse aburrida y “un poco decaída de estar todo el día en casa y sola”. “Para pasar el tiempo nada, no puedo ni coser, ni leer como no veo muy bien. A lo mejor me bajo al patio, bajo y subo las escaleras, y en casa paseando. Yo digo que voy a desgastar las baldosas de tantos paseos. Moverme un poco, hacer algún movimiento hasta que pase el tiempo. Viendo la tele algún rato. La radio la tengo todo el día puesta para que haya ruido. Todo es del virus y nada más, pones la tele y lo mismo. Como me gustan las novelas turcas y hay bastantes pues las veo. Y así pasa una el día. Luego por la noche sí es más triste porque por el día bueno… Por la noche da más pena”.

Echa en falta “ir a andar, iba todos los días a las ocho de la mañana a andar una hora y también salir a comprar. Ahora a lo mejor salgo cada ocho días y antes, como tenía tiempo, me iba a dar una vuelta o a comprar lo que sea. Ahora ya no, ahora hay que quedarse aquí”. También nos cuenta el gesto que ha tenido una vecina hace pocos días: “el otro día me dijo que si necesitaba algo, me dio su número de teléfono y tiene el mío también”.

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