Claudia AlmaguerCOLUMNAS

Mensaje presidencial: Si te violan, supéralo

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Por: Claudia Almaguer

SemMéxico. San Luis Potosí. 20 de febrero 2021.- En un día cualquiera un señor en la fila de la tienda bromea diciendo algo ininteligible y cierra usando la siguiente frase: «Como se hace con las mujeres que hay que pegarles para que aprendan.» El par de jóvenes con los que habla hacen el intento de reír, pero alrededor nadie sigue su gesto, al contrario, se produce un silencio grave, se suman miradas de lástima y otras de indignación. En 2021 el cubrebocas nos protege del Covid pero nadie nos protege de la imbecilidad, estamos ante un acto de complicidad machista.

En este ejemplo hubo un daño mínimo, estuvimos incómodos o asqueados algunas pocas personas y no trascendió más allá de la anécdota, lo peligroso es cuando hay la misma misoginia desde el micrófono más grande de México, es decir cuando hay un mensaje permisivo desde la mismísima presidencia, sino es que de plano incitante que llega a todas partes de nuestro país feminicida.

Eso sucedió en esta semana, seguramente si fuésemos un lugar de lengua inglesa la minimización habría ido por un “Get over it”, ¡Supérenlo! pero bastó un “Ya chole” y la victimización del “pobrecito” precandidato a gobernador por Guerrero, Félix Salgado Macedonio, a raíz de las acusaciones por violencia sexual que pesan en su contra.

No es un acto de complicidad excepcional, se produce todos los días en las relaciones que tienen los hombres, precisamente el profesor Octavio Salazar dentro del curso “Masculinidad y Violencia” de la Universidad de Granada refirió al punto:

“De este modo el hombre deja muy claro, ante él mismo y ante sus iguales, que está cumpliendo con las expectativas de género. Aunque no todos actuemos de manera violenta con nuestras parejas, aunque no todos seamos violadores, aunque no todos ‘vayamos de putas’, sí que participamos de una manera de entendernos y de concebir nuestras relaciones con las mujeres que ampara todas esas actuaciones.”

Así el primer acto que se avala en el caso del candidato del presidente es digamos un ejercicio a desparpajo del machismo de manual:” yo soy hombre y hago lo que quiero”. Ante ello el cuestionamiento es la calidad de políticos que comparten esa misma sintonía y por qué siendo abiertamente violentos con las mujeres y estando seguros de quedar impunes, siguen obteniendo espacios de representación.

Lo pongo no en un país cualquiera, sino en este dónde el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia está garantizado en la ley, claramente hay un artículo que reconoce la violencia sexual como una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la víctima al denigrarla y concebirla como un objeto.

Inclusive hay una normativa penal que establece delitos contra la libertad sexual como la violación que en la mayoría de los códigos de México tiene penas severas, como en Guerrero donde se sanciona con doce a veinticuatro años de prisión y hasta cuarenta o más en sus modos calificados.

Y vamos más allá, nos encontramos en la nación feminicida, en la que se asesinan un promedio de once mujeres todos los días, de lo que el Estado mide por las denuncias resulta:

De 2015 a 2020 hubo 4533 feminicidios, 14,875 homicidios dolosos de mujeres

88,873 violaciones a víctimas mujeres

Esto apenas tomando en cuenta que a nivel nacional sólo se denuncia aproximadamente un 10% de los delitos, quedando sin registrar el 90% En semejante estado viene el segundo acto, cuando una persona con el cargo presidencial de un Estado Democrático y de Derecho sale a la luz pública para victimizar a un candidato por un presunto linchamiento feminista, lo grave no es eso tanto como la invisibilidad y el debilitamiento de la credibilidad de las víctimas directas con denuncias iniciadas, es decir mujeres específicas a quienes se les está tachando de mentirosas desde Palacio Nacional. Teniendo esos amigos ¿Quién necesita un abogado? No obstante, también es un borrado a las miles que denunciaron y a otras muchas más que no lo hicieron, sino es que es un abierto llamado a la impunidad, a la incitación de la violencia machista.

Y de allí a la violencia feminicida no hay tanta distancia.

Nuevamente vuelve a ser el feminismo el único movimiento político que lo tiene claro, en la lucha por garantizar la integridad y la vida de las mujeres no existen las medias tintas: o estás a favor de la igualdad o estas a favor de la violencia.

A más ver.

@Almagzur

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