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La Invasión de los Vencidos

• Trump: migrantes un peligro para la seguridad

Natalia Vidales

SemMéxico, 19 noviembre 2018.- En víspera de las elecciones del 6 de noviembre, el ex presidente Barack Obama ironizaba acerca de lo que para Donald Trump era un peligro para la seguridad nacional de su país.

Ahora resulta –dijo Obama– que unas cuatro o cinco mil personas, contando mujeres y niños, desorganizadas, desarmadas, sin dinero, a pie, cansadas, a dos mil kilómetros de la frontera, y en un penoso viaje, eso significa para Trump una amenaza para los Estados Unidos.

Y Obama sabe de lo que habla, porque en los primeros tres años de su gobierno expulsó a más migrantes de los que tan presumidamente lleva Trump en el mismo periodo. La diferencia solo estriba en que Obama no necesitó de ese discurso racista ni para llegar al poder, ni tres años después para intentar conservar la mayoría legislativa. Lo cual no logró, por cierto, ni Obama en ese entonces, ni Trump ahora.

Lo que sí es cierto es que estos migrantes –por su forma de ingreso tumultuario a nuestro país y su comportamiento- han ya ocasionado serios problemas que todos hemos visto en los medios…aun cuando vayan de paso. Y el problema se acrecentará si permanecen mucho tiempo, o definitivo, en México aun cuando este no es su destino como ya los migrantes mismos han mostrado.

La oferta de residencia y de oportunidades de trabajo del gobierno federal y de algunos estados y municipios del país a los “invasores” en su ruta al norte ha sido despreciada por los andantes, porque su destino es más ambicioso: el asilo político o humanitario en los Estados Unidos, uno de los más abiertos del mundo en esas materias, pero que hoy enfrenta –eso sí– una de sus más inesperadas pruebas con migrantes en caravana.

A diferencia de los asilos del siglo pasado de quienes huían del nazismo y del estalinismo y, ni se diga, con la apertura de sus fronteras en aras de la colonización en el siglo XIX con las oleadas de inmigrantes italianos, irlandeses, ingleses y demás, hoy nuestros vecinos del norte serían presa del temor de las hordas de salvajes y asesinos que vienen del sur.

Como si fuesen Atila y los hunos acercándose a Roma hace mil quinientos años, o como Sadam Hussein desde Irak o el iraní Ayatollah Jomeini que, según esto estuvieron cerca de ponerlos en jaque, solo para que llegara, cuando menos se lo esperaban, el ex socio de George Bush, el saudita Bin Laden y, ese sí, les pegara en las torres de Nueva York.

Se dice que la base electoral de Trump le cree el peligro de la invasión suramericana, y que por eso lo apoyan, cuando en realidad el asunto es más complejo: un alto oficial del ejército declaró que ningún norteamericano es tan estúpido para suponer que no podrían con un grupo de inmigrantes pobres, después de haber ganado tantas guerras de verdad.

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