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¿Y la Paz de AMLO?

• Los diputados de MORENA en Sonora

Natalia Vidales

SemMéxico, 28 de septiembre 2018.- Como si aún estuvieran en las calles protestando contra  todo,  los ahora diputados locales de MORENA, aquí en Sonora, parecen no advertir que los votantes del primero de Julio los pusieron  del otro lado de la barrera (en la del Poder) y  que, en consecuencia,  sus responsabilidades son otras.

Se entiende que sea difícil transitar de alborotadores de pueblo a un escaño institucional en el Congreso del Estado,  donde –ni modo– el comportamiento y, sobre todo, el respeto a las leyes debe ser la norma de conducta, en contraposición a la arenga pública donde se trataba precisamente de lo contrario.  

Pero su nueva situación (¨el hombre es él¨…y su circunstancia decía Ortega y Gasset)  deberán de entenderla y pronto, so pena de que los mismos ciudadanos que los pusieron ahí en aras de que hicieran la mejor de las diferencias,  y  no para  que promovieran el mal ejemplo,  se desengañen y las pasadas elecciones se traduzcan  solo en  un  sueño de verano. El bono democrático que se les firma a los electos no es un cheque en blanco con fondos ilimitados; es un pagaré  que suscriben aquellos con exigencia de pago a la vista.

La llegada de un movimiento (como el MORENA) a los cargos públicos señalaba, por definición, la disolución del movimiento.  Con la enorme responsabilidad institucional que ello exige. Sin embargo existen, como vemos,  intentos de ser las dos cosas, un movimiento y un partido en el poder.  Así,  resurge en ellos,  el ADN del PRI, como aquel famoso ogro filantrópico  de Octavio Paz: que por una parte es un proveedor  de bienes a los necesitados, al  mismo tiempo que un ser regresivo y violento. 

Y la violencia la desataron en  menos de dos semanas en que llegaran a la nueva legislatura y sacaron  al Oficial Mayor  del Congreso, José Ángel Barrios,  con el auxilio de ¡20 policías municipales! (sin una orden judicial  específica como se obliga en estos casos).   

Un diputado testigo de los hechos comentó la extrañeza que vio en los rostros de los propios morenistas  porque  la policía estaba ahora de su lado, cuando tradicionalmente ellos eran los perseguidos.

El Oficial Mayor y 12 trabajadores administrativos  más del Congreso (directores y subdirectores de área)  solicitaron  un amparo por un aviso de despido que consideran injustificado.  El Juez de Distrito les negó la suspensión del acto reclamado (el despido), pero no emitió (porque no se le solicitó) la orden estricta del lanzamiento. La sentencia definitiva será dictada en unos días, sin ninguna duda, a favor de los quejosos por tres motivos: porque tienen derecho a la permanencia en su trabajo por la nueva ley del servicio civil de carrera; porque el despido debe tramitarse ante el Tribunal de Justicia Administrativa (y  no de un plumazo de nadie); y tercero porque Aunque Usted No Lo Crea, quien firmó  el aviso del despido, el entonces diputado presidente del Congreso, Rafael Buelna Clark, del PRI,  dijo que su firma era apócrifa, falsa, que él no firmó nada.

Ciertamente que se trata de una jugada del PRI para que, a la postre, se reinstalen en sus puestos a sus afines José Ángel Barrios y  demás en ese bastión del Congreso (el que mueve el $$$), pese a la mayoría  morenista.  Pero la reacción violenta, escandalosa  e ilegal  de éstos últimos  se suma en sus contras para  evidenciarlos  como personas prestas a las vías de hecho por sobre el Derecho que acaban de juramentar  apenas el pasado 16 de Septiembre.

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