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Nuevos bríos en el PAN

• Se cierra y se abre al mismo tiempo una nueva etapa

Natalia Vidales

SemMéxico, 17 agosto 2018.- Con la asamblea nacional del PAN del sábado anterior, en que se dieron a conocer los pasos que se han dado tras los magros –e inesperados- resultados electorales del 1 de julio, se cierra y se abre al mismo tiempo una nueva etapa.

Por una parte,  se termina con el estupor que provocó al interior del partido y en buena parte de sus simpatizantes -y que siguen siendo millones a los que hay que atender- por la pérdida de la batalla; se procede al recuento de los daños; al tiempo de análisis y reflexión sobre sus casusas y consecuencias; a la autocrítica y al papel de continuar en el enorme quehacer de opositor al nuevo régimen. Pero se abre, además, un camino nuevo y oportuno para la renovación de sus cuadros dirigentes nacionales y locales con la conformación, en la propia asamblea del Consejo Nacional, del Comité que habrá de organizar esas elecciones internas.

Las elecciones que se avecinan, como ya es tradicional en el PAN, se realizarán  de-mo-crá-ti-ca-men-te. A diferencia, hay que remarcarlo, de lo que ocurre en el PRI y sobre todo en MORENA, en que todavía no termina de distinguirse la diferencia entre un movimiento liderado por una sola persona y un partido político propiamente dicho, para entenderse -con todos los inconvenientes que eso nos ha traído a lo largo de la historia- que ese líder, AMLO, será al mismo tiempo, el  presidente de la República… y el jefe del partido en el poder.

Afortunadamente la fórmula de representación política de todas las fuerzas del país –y que se miden en función del porcentaje de los votos obtenidos y no de los resultados electorales particulares- acotará un tanto aquel inmenso e intenso dominio que, por la víspera, se prevé. Con todo y el tsunami a favor de MORENA,  las voces de la oposición serán escuchadas en el Congreso de la Unión  -así como desde los Estados de la República en que gobierna- y sus votos y vetos  evitarán el  acariciado –y muy peligroso- poder absoluto. Y para eso el PAN deberá estar lo más y mejor preparado posible, según quedó en claro en la asamblea referida.

Ciertamente que AMLO ganó con el increíble 53 % de los votos emitidos… pero NO con el cien por ciento. De tal manera que el 47 % restante merece, y la ley se la otorga, una  importante presencia y contrapeso en el nuevo régimen. Y esa es la tarea  para la cual el PAN se prepara con el respaldo del porcentaje que de aquella cifra le corresponde y que lo ubica como la primera fuerza opositora nacional.

La historia del PAN contiene, durante décadas aciagas del siglo  pasado, la tarea de enarbolar la bandera cívica de la resistencia en contra de la hegemonía y del abuso del poder, en la época del priiato, así es que nadie le va a enseñar ahora  su responsabilidad en ese quehacer. Porque ya hemos visto que aun en la democracia existen y se manifiestan aquellas tentaciones a las que hay que estar velando.

Y algo que hay que destacar es la participación de una panista con una brillante trayectoria en el partido, Cecilia Romero Castillo quien será presidenta de la Comisión de Organización Electoral del proceso de renovación de los cuadros internos del PAN y quien ya señaló que será  “adecuado, transparente, imparcial y democrático”, recalcando que…“no cabe duda que el presidente del partido tendrá que ser un panista a carta cabal, que busque la unidad y el diálogo, que procure el debate, y también la conciliación; que esté dispuesto a hacer equipo con todos y que tenga muy claras dos cosas: una que México necesita al PAN en la oposición; y dos, que la situación actual del partido es una llamada de atención muy fuerte para redirigir el camino”. 

Que así sea. Por el bien de México.

SEM/nv

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