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Mujer y Poder| Muera la Reina…Viva el Rey

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Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, Hermosillo, Sonora, 17 de septiembre, 2021.- Hace seis años, el 13 de septiembre del 2015, las sonorenses estuvimos de fiesta al escuchar a Claudia Pavlovich Arellano dar su primer discurso como Gobernadora.

Estuvimos presentes en el evento porque no era cualquier cosa participar en la toma de posesión de la primera mujer que gobernaría el Estado. Las expectativas eran muy altas, claro, sobre todo entre las mujeres que por años hemos buscado la presencia femenina en primer nivel, en puestos de decisión, donde se pudiera hacer la diferencia en la forma de gobernar.  Para ser ejemplo y dejar la puerta abierta para que otras llegaran.

El Centro de Usos Múltiples fue el recinto donde ella se comprometió con los y las sonorenses y dijo, entre otras cosas, que ¨hoy despertamos de ese mal sueño para dejar atrás la opacidad, la corrupción, la desconfianza y la ineficiencia¨ e hizo un emotivo llamado a la unidad, a sumar, a construir. ¨Ténganme fe¨, pidió.   Y se la tuvimos l@s sonorenses, algunas confiadas en la cuna noble de donde procede.

El compromiso lo asumió con la mano en el corazón, de la misma manera que lo hizo el pasado 13 de septiembre Alfonso Durazo Montaño al tomar posesión de su cargo en el Congreso del Estado de Sonora.

Ese gesto -y su discurso donde habló de ¨tiempos mejores para Sonora¨-   nos recordó muchas ocasiones anteriores en las que hemos atestiguado que todos los gobernantes -incluyendo al presidente de la República- han llegado con discursos de esperanza al iniciar sus mandatos. Unos más, otros menos, pero todos con una actitud positiva y muy buenos deseos.

Parece que todos hablan con sinceridad… pero al paso del tiempo, y a veces demasiado rápido, se va viendo que sus palabras eran huecas y que las condiciones de vida para la población no solo no mejoran, sino que empeoran.

Por referirnos solo a los últimos gobernadores, y de dos colores políticos distintos: Guillermo Padrés y Claudia Pavlovich, entraron con el apoyo de las mayorías y con aceptación y buena disposición incluso de la oposición. Uno, Guillermo, por traer la alternancia en Sonora; otra, Claudia, por su condición de mujer.  Pero los dos le fallaron gravemente a Sonora, y al final, en lugar de recibir aplausos y loas, fueron abucheados por su mal gobierno, siendo especialmente dolorosa la rechifla a Claudia a su salida del recinto legislativo, ya como ciudadana.  Que más hubiéramos querido que esto no fuera así.

Hoy, de nuevo surge la esperanza con la llegada de Alfonso Durazo, de un tercer partido político; y, otra vez, nosotras apoyaremos y buscaremos contribuir al buen gobierno a través de críticas propositivas.

En realidad, a la ciudadanía no importa tanto de qué partido haya llegado. Hoy es el gobernador y…pese a tantos desencantos, merece la oportunidad de que creamos en sus palabras y que lo respaldemos en sus acciones positivas.

El tiempo lo dirá.

Por lo pronto, en Sonora el pueblo dice: ¨Muera la Reina…Viva el Rey¨.     Así es la vida.

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