AmbigúCOLUMNASMartha Elba Torres Martínez

Narcoelecciones; Ejército y GN, atados de manos

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+ Amlo y su votofilia

 Martha Elba Torres Martínez

SemMéxico, Morelia, Michoacán, 24  de junio, 2021.- Sin duda, Silvano Aureoles ha sido un gobernador de duras batallas. Fue el primero en promover controversias constitucionales al convenio de descentralización educativa que ha provocado déficits estructurales en 31 estados del país, a la figura de los “superdelegados” y al decreto presidencial que subordinó a las fuerzas federales a tareas de seguridad pública. Hoy, nuevamente camino solo en su denuncia pública de la intervención criminal para inducir triunfos electorales.

Hasta la Alianza Federalista lo ha dejado solo con su sombra. 

Entendible Tamaulipas, donde Francisco Cabeza de Vaca y su familia tienen un pie en la cárcel. Morena arrasó en todo: diputaciones federales, locales y alcaldías. Casualmente, apenas reactivó la FGR el caso judicial contra el gobernador y el Senado la desaparición de Poderes en ese estado, y a células de sicarios les da por acribillar a mansalva a obreros, estudiantes y mujeres que caminaban por calles de Reynosa.

¿Pero el resto, qué? Calladitos. 

Si no se lo preguntó al mandatario michoacano, en la conferencia de prensa de ayer, ni nos enteramos que Quirino Ordaz, de Sinaloa, prefirió desaparecerse de su estado el día de las elecciones.

“He hablado con algunos (gobernadores), pero no todos se animan y sus razones tendrán; prefieren que sea la sociedad la que se manifieste (…) Todos lo vimos, pero no se atreven a hacer la denuncia pública (…) Seguiré hasta donde tope, sin temor; recorreré el estado, el país, llevaré a Estados Unidos, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ante la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, porque el riesgo que se vive de un narcoestado, es nacional. Si se permite que esa ruta se concrete en 2021, se corre un alto riesgo de que el crimen organizado ponga al Presidente de la República en el 2024”.

El 4 de junio, dos días antes de los comicios, la Secretaría de Gobernación dio a conocer de un “megaoperativo” de seguridad con cerca de 100 mil elementos de la Guardia Nacional y del Ejército, para garantizar seguridad en las casillas y evitar ilícitos electorales. En Michoacán, uno de los estados “foco rojo”, se triplicaría la fuerza operativa sobre todo en la Tierra Caliente, “región asediada por el crimen organizado”.

¿Qué pasó? En los videos difundidos, la gente que grababa también preguntaba ¿por qué no aparecía la GN ni el Ejército para evitar lo que sucedía?

Ayer, Silvano aceptó que hubo “descuido” de la “Mesa de Gobernabilidad” para garantizar la tranquilidad y legalidad de las elecciones; en la mesa, participaban todas las instancias civiles, políticas y militares. Pero también reconoció -a pregunta de esta columnista- que las fuerzas federales “estuvieron atadas de manos; estuvieron inmovilizados, con instrucciones precisas de no intervenir y por eso opera el crimen organizado a sus anchas.

“Y por eso, me duele; porque el Ejército y la Guardia Nacional son instituciones tan solidarias y lo único que reciben son humillaciones, los corren, los vejan y ofenden y tienen que estar callados y aguantar porque no les permiten intervenir”.

Así, el gobernador michoacano, con su denuncia pública sobre los narcotriunfos de Morena, queda como el “enfermo”, le dijo Leonel Godoy; las “patadas de ahogado porque irá a la cárcel”, que ve Mario Delgado; el enojado “porque no apoyé a su candidato”, como alega Jesús Reyna, y el “amarillista” que tiene que probar si tiene elementos, respondió el Presidente de la República.

Para el candidato triunfador Alfredo Ramírez, trata Silvano de ensuciar la elección, “porque Morena ganó como respuesta a su mal gobierno” -pues ni tanto, porque la diferencia es de 2.5 por ciento de votos-. Y que por eso le auditará el crédito de 4 mil mdp autorizado desde diciembre de 2019, y que no ve por ningún lado. Eso sí, los enfermos no han de estar tan molestos con los nuevos hospitales Civil e Infantil y las clínicas dignificadas ni alumnos por la rehabilitación de 3,550 escuelas; y sí que las obras del Distribuidor Vial de la salida a Mil Cumbres y en el libramiento, nos lo recuerda todos los días, por los congestionamientos.

Pero ¿por qué Ramírez Bedolla no va a fondo, del rezago financiero estructural provocado por las minutas con la CNTE y destapa de una vez la corrupción de Odebrecht y la presa “Francisco J. Múgica? 

No. Ahí no. Pisa callos con los que cogobernará…

                                                                       ***

Muchos dicen que Andrés Manuel López Obrador tiene una obsesión con la historia y sus protagonistas. Por eso, sus ansias y recurrente comparación con Benito Juárez, Madero, el general Cárdenas del Río y Jesús. En otras palabras, quiere ser embalsamado con los más finos linos del liberal reformista, el apóstol de la democracia, el nacionalista expropiador y aceptar la crucifixión por defender a los pobres.

Planteado así, no lo dudo. Pero también tiene un notable y desmedido afecto por el voto (manifestación de la opinión, del parecer o de la voluntad de cada una de las personas consultadas para aprobar o rechazar una medida o, en unas elecciones, para elegir a una persona o partido: la Wiki). 

Un Presidente votofílico que necesita -enfermizamente- de reafirmarse todas las mañanas, en su rango: el hacedor del México que idealiza. La personificación de cuatro en su sola persona.

Esto viene a cuento, por esa reprimenda cotidiana a los clasemedieros con estudios que este 2021 le dieron la espalda. Entonces, hay que readoctrinarlos porque se acerca la consulta nacional para enjuiciar a los ex presidentes del “periodo neoliberal” que propuso el propio López Obrador y ni modo que vuelva a hacer el ridículo.

“¿Estás de acuerdo en que se lleven a cabo acciones con apego al marco legal para esclarecer las decisiones políticas tomadas en el pasado por los actores políticos y garantizar la justicia y derechos de las posibles víctimas?”, es la pregunta de la consulta que se realizará el 1 de agosto. 

Si participa 40 por ciento de los electores enlistados en el padrón, sería eventualmente vinculatorio para investigar y sancionar a Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, por decisiones que tomaron en su momento como mandatarios; como sucederá en su tiempo, con el mismo López Obrador.

Pero no está fácil. 

En las elecciones que se consideraban históricas por relevantes en tiempos de la cuatroté, resultó que de las y los 94 millones de electores -en números cerrados-, solo salieron a votar, 48 millones (52 por ciento). En otras palabras, a 46 millones les valió madre por las razones que sean. Entonces, para montar el circo, primero, deben participar esos 40 millones de electores; la mayoría tendría que decidir por el sí. 

Ya inició la campaña de Amlo y Morena por el Sí y otra vez enfrente, la campaña por la no participación.

Porque, seamos objetivos: ¿tiene algún sentido la consulta? Basta con que la Fiscalía General de la República haga su trabajo, demuestre que las decisiones que tomaron provocaron quebranto a México, y que esos 528 millones de pesos que costará, se ocupen en medicamentos, porque en el ISSSTE e IMSS no hay ni paracetamol. 

Pero el chiste es revalidarse, relegitimizarse, a través de la “voluntad del pueblo”. Porque a los siete meses -marzo de 2022-, otra consulta: la revocación de mandato. Así las cosas, si no mueve sus votos en agosto, en una de esas, pueque que adelante su retiro a “La Chingada” para dedicarse a escribir libros.

Nada más recordamos que en la consulta cucha de finales de octubre de 2018 para la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, en plena embriaguez del triunfo, apenas participó un millón de personas; 70 por ciento por el sí y 30 por ciento por el no. Y eso que el organizador de entonces, fue Morena, ahora será el INE en una versión muy austera…

                                                                       ***

LA COMIDILLA

Nunca lo aceptará públicamente, pero a AMLO le encabronó la derrota de su partido, particularmente en la Ciudad de México. Se notó en la destitución de Irma Eréndira Sandoval en la Secretaría de la Función Pública y la salida de Gabriel Hernández, jefe de jefes estatales, de los programas sociales y “servidores de la nación”. Ayer sacó el pañuelo blanco para celebrar, sin temor a equivocarse, que en el gobierno de la 4T ya no hay corrupción…

Eso sí, al asumir personalmente el manejo de crisis de la Línea 12 del Metro, ya definió, ahora sí públicamente, quién es su candidata para el 2024. 

Y el sobreviviente Ricardo Monreal, tejiendo tranquilo, sin prisas. No será la primera vez que se enfrente a Sheinbaum…

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