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Justicia a los despedidos de La Jornada

• Suman ya más de media docenas de despidos injustificados de sindicalistas

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Victor M. Zendejas Orozco

SemMéxico, 12 noviembre 2018.- En días pasados fue despedida de su puesto de trabajo en el diario La Jornada la sindicalista y periodista Elizabeth Velasco Contreras sin justificación alguna, signo de una purga antisindical sistemática que la administración y la dirección del periódico han llevado a cabo desde que el Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada estalló su huelga laboral el 30 de junio de 2017.

El vergonzoso (por ser un diario que pretendió ser de izquierda) despido de quien también fue secretaria general del Sindicato Independiente de Trabadores de La Jornada (Sitrajor) es un abierto mensaje para quienes dentro del diario pretenden ejercer sus derechos sindicales y de disentir, principalmente los defensores del contrato colectivo logrado a lo largo de más de treinta años.

El hecho se da luego de que el Décimo Quinto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, emitió una sentencia el pasado mes de septiembre en la que ordena a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) que restablezca el contrato colectivo de trabajo que regía, antes de la huelga del año pasado, la relación entre Demos, Desarrollo de Medios, la empresa que edita a La Jornada, y al Sindicato Independiente de Trabajadores de ese diario (Sitrajor).

Hay que leer el libro que escribió el periodista y pensador Humberto Musacchio intitulado “Miguel Ángel Granados Chapa” (que recién editado estuvo a la venta en la misma librería de La Jornada) para conocer los orígenes de ese odio contra los trabajadores del mismo gremio y constatar el desvío de la línea original editorial del diario en el que la opinión de su clase trabajadora ha quedado al margen.

Con Elizabeth Velazco Contreras suman ya más de media docenas de despidos injustificados de sindicalistas de La Jornada, voces críticas y defensoras del principio que dio origen al rotativo como «un diario de iguales”, pero donde la reducción de ingresos de los trabajadores se venía dando desde 2013 y 55 compañeros mejor optaron por irse -para que no se afectara su pensión-.

El caso más representativo es el de quien en el momento de su despido represivo fungía como secretaria general del Sitrajor, Judith Calderón Gómez.

La administración y la dirección del diario, encabezado por Carmen Lira Saade, quién lleva más de dos décadas en un puesto que iba a ser rotativo cada cuatro años para dar un ejemplo histórico de democracia a la sociedad mexicana y al mundo, tomó la aberrante y reprobable decisión de interponer hasta demandas penales en contra de trabajadores, una de ellas contra un joven que nada tiene que ver en el conflicto sindical, Alejandra Caballero Calderón, por el solo hecho de ser hijo de la secretaria general en el en el momento de la huelga.

Para muchas voces críticas La Jornada ya no es el diario de sus inicios por lo que no representa ya la voz crítica y de izquierda con la que, al menos en el discurso, nació. En su lugar han surgido una serie de publicaciones nuevas, con jóvenes y sangre nuevas que dan ejemplo de un periodismo de investigación de fondo cuyos reporteros no sólo ponen en riesgo su vida sino que además ponen en alto el periodismo al que representan.

Si un poco de congruencia queda en la administración y dirección del diario en mención, lo justo es que se reinstale a los injustamente despedidos y que se ponga algo a la ola de posibles despidos por venir y se reintegren los derechos del contacto colectivo y sindicales a la clase trabajadora.

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