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No a las simulaciones electorales

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Juego de Palabras

Yaneth Angélica Tamayo Avalos

SemMéxico, Querétaro, Qro., 8 de mayo, 2021.- “En el espacio público, las diferencias entre hombres y mujeres respecto a los derechos políticos, desde hace tiempo han implicado desigualdad y discriminación, en donde las mujeres casi siempre son sometidas o consideradas incapaces de un uso autónomo de la razón”.

El papel que las mujeres hemos jugado en la construcción social y en la generación del cambio para acceder a mejores oportunidades y a una vida libre de violencia; se ha visto rebasado en un sin número de ocasiones, la aplicación de las más novedosas a las mas simples y absurdas estrategias han impedido que las mujeres de forma democrática accedamos a la representación política de nuestros intereses.

Circunstancias que han propiciado que las mujeres incidan política y judicialmente al crear condiciones equitativas para acceder a cargos de elección popular, que les garantice de forma democrática su participación.

La lucha por la transición a la democracia y la disputa por la agenda política, generaron la posibilidad de tener cuotas de género como medida de participación política y equilibrio en los congresos.

Sin embargo, aun cuando esta lucha ha tenido pasos grandes y firmes, las mujeres hemos sido burladas por grupos políticos que encuentran en las instituciones políticas un monopolio que les resulte en dividendos patrimoniales.

Tal y como sucedió en el 2009, donde la resistencia y sesgada aplicación de las acciones afirmativas por parte de los hombres integrantes de los diversos partidos políticos en México, los llevó a poner en práctica el fenómeno político popularmente conocido como “las Juanitas”.

El cual, consistía en que los partidos políticos nominaran candidatas del sexo femenino a puestos públicos de elección popular, con el objetivo oculto de hacer que esas candidatas se hicieran reemplazar lo antes posible por un suplente (varón) predispuesto por el mismo partido. (Contigo aprendí)

Acción que se justificaba bajo el argumento de que las mujeres no gozaban de méritos ni aptitudes para ser postuladas por una organización política.

Con dicha simulación los partidos políticos daban cumplimiento a la cuota de género establecida en la ley sin que los órganos garantes se pronunciaran al respecto, situación que daño la paridad de género y restringió los derechos político-electorales de las mujeres y el derecho a tener representación en los congresos.

Esta táctica partidista no ha sido la única, pues en diversas ocasiones los partidos políticos al tratar de eludir las cuotas de género y concentrar el poder, se han hecho pasar por muxes (hombres que nacieron biológicamente hombres, pero que adoptan roles de mujer).

Siendo la más nueva, la autoadscripción a pueblos originarios, en donde el negocio clientelar a avalado una candidatura indígena a una persona que no lo es.

Esto sin dejar pasar por desapercibido el reparto patrimonialista y familiar de Félix Salgado Macedonio quien aprovechando sus relaciones filiales busca asegurar la subsistencia y control del poder a costa de los derechos político-electorales de otras candidatas que por derecho deberían contender a la gubernatura de Guerrero.

Estas prácticas, como se observa siguen siendo recurrentes entre los partidos políticos, quienes además de afectar de manera directa a las mujeres, afectan la designación de puestos en la administración pública una vez que se gana la contienda electoral.

Las simulaciones realizadas por los partidos políticos se extienden de forma maliciosa en la representación política, ya que el establecimiento de ese sistema representativo no protege por sí solo, los intereses de las mujeres contra la designación de personas que defienden intereses egoístas que llevan a la opresión a esa parte de la sociedad.

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