Mujeres

Rosario Serrano, una joven madrina de la Vela Diidxazaa

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* La vela de la istmeña Ciudad Ixtepec

* El verde color significativo para mujeres oaxaqueñas

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Oaxaca, 28 septiembre 2019.- Rosario Serrano Villalobos madrina de la Vela Diidxazaa, dedicada al santo patrono del municipio de Ciudad Ixtepec, San Jerónimo Doctor, escogió el color verde para las faldas de sus 30 damas, por ser un color fresco y por ser significativo para las mujeres de Oaxaca.

La fiesta, instaurada hace tres décadas, es una reunión, un encuentro entre familias y amistades, que busca preservar una tradición emblemática para las comunidades istmeñas.

Rosario Serrano Villalobos de 26 años, locutora de profesión, se preparó durante varios meses para hacer frente al compromiso, que entraña para ella preservar la costumbre de un pueblo ancestral, fundado por zapotecas en el siglo XVI.

Dice que, a diferencia de otras velas de la región istmeña, donde estas fiestas patronales son presididas por reinas, un concepto contemporáneo, en la vela que representa, es una madrina la que encabeza la fiesta donde la vestimenta, la comida y la música son orgullosamente del lugar.

Diidxazaa, vocablo zapoteca, que en castellano es Gente de Antes, tiene en su madrina una joven comprometida con sus tradiciones, que no deja de lado sus convicciones, por eso el color verde.

Hace mes y medio, se reunió con las 30 mujeres y niñas para entregarles a cada una su tela, chocolate y pan de manteca y como es la costumbre, planearon el protocolo tal como lo aprendió de su madre y de sus abuelas, porque, aunque la Vela Diidxazaa, 23 de septiembre, tiene tres décadas, desde sus ancestras aprendieron las tradiciones para honrar a su santo patrón.

Esta peculiar y alegre forma de pasar la historia, como dice “Charito” Serrano, está llena de sorpresas, como la entrega de la limosna o cooperación de vecinos, socios y familiares que desde días antes llevan hasta su casa para que la botana istmeña no falte.

El 22 de septiembre por la tarde noche inicia la calenda. Las mujeres se ponen sus huipiles de bordados con coloridas flores, así como sus faldas, rabonas o enaguas.

Salió de su casa con su familia y sus damas, por las calles se fueron encontrando con otros grupos de personas que se iban uniendo a este recorrido, con los toritos y marmotas así como con pendones y la imagen de San Jerónimo Doctor, acompañadas de la banda de música y cohetones. Esta calenda es solo el anuncio de que la Vela Diidxazaa, se realizará al día siguiente.

Cerca del palacio municipal, en un espacio abiero, la gente se reúne a quemar los toritos y el castillo, se baila y bebe chingorolo –una potente bomba de mezcal y licores mezclados-, hasta muy noche.

Al día siguiente, el 23 de septiembre, el salón se adorna; se instalan los puestos de socios que acarrean su botana; chiles rellenos, tamales de cambray, bolitas de queso, conitos de frijol, camarón seco, totopos y queso.

Rosario, Charito, empezó a prepararse desde la misma tarde, para recibir a los invitados que llegan al filo de las 10 de la noche. Cuando todos están instalados ingresan las damas, quienes haciendo una valla, se preparan y ella entra, empuja su silla de ruedas al ritmo del son que tocan, la acompañan algunos jóvenes.

Es la vestimenta de las istmeñas un reflejo del esplendor de sus pueblos. Así se muestra Rosario, con sus flecos de hilos de oro, colgando sobre el huipil verde, junto con dos ahogadores (collares de los que cuelgan centenarios y monedas de oro), las flores sobre el pelo, peinados antiguos de Ciudad Ixtepec, sus pulseras y anillos, “prestamos” de su madre y de sus abuelas.

El presidente municipal Rogelio Chen López, la presenta, le coloca la banda de la Vela Diidxazaa 2019 y le entregan una flor de Stagabeñe o flor de Loto, hecha con papel y tela.

Ella agradece ser la madrina de la grandiosa vela y revela en su breve discurso el orgullo de ser una mujer jeromeña. A su madre (Rosario Villalobos Rueda) le agradece haber labrado sus pies en esa tierra, que es suya.

“Unidos como pueblo, como comunidad, cualquier desastre es mínimo”, dice, refiriéndose a los estragos que hace apenas dos años dejó en la comunidad el temblor de 8,2 grados, aquel 8 de septiembre.

Rosario, Charito Serrano Villalobos ha cumplido la encomienda. La fiesta sigue.

SEM/sj

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