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El Desembarco en Chiapas, segundo Congreso Feminista

Inés Castro Apreza

SemMéxico. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 07 de octubre 2019.- Tienen toda la razón quienes observan que el Segundo Congreso Feminista en Chiapas –que tendrá lugar el próximo mes de noviembre los días 27 2 y 29- es “uno más” de tantos eventos similares. Este congreso no pretende ser único en su género, sino un esfuerzo colectivo entre muchos otros, pero aspira en esta ocasión no ser sólo activista in sólo académico, sino esencialmente político- programático. De ahí el llamado: “Mujeres, Poder y Política”.

¿Qué queremos?

Realizar un encuentro colectivo de deliberación y toma de decisiones.

¿Para qué?

Para hacer un balance de la condición y participación de las mujeres, en todos los ámbitos, en todos los órdenes y discutir qué se puede hacer frente a todo ello.

¿Con qué fin?

Llamamos a hacer propuestas, invitamos a la organización, a la acción continuada  y a la resistencia. 

¿Es un esfuerzo más? ¿Uno más entre otros?

Posiblemente sea uno más. Sin embargo, pensamos en la continuidad de este proyecto que nació en el año de 2016, con el interés de recuperar la memoria y la historia de los movimientos y los procesos organizativos de mujeres en la entidad. Ahora se pretende regional: no sólo interesa Chiapas, sino también Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Tabasco, Quintana Roo, Yucatán y Campeche. Y además de la memoria y la historia, ahora es central el objetivo programático: poder y política.

Seguramente, en 2020-2021 aspiremos a darle forma nacional.

Mujeres de todas las generaciones están convocadas. Mujeres de todas las profesiones y oficios pueden participar en la forma y los tiempos que decidan. El Segundo Congreso Feminista no pone límites a quiénes pueden hacerlo y cómo. Ningún partido político nos financia; invitamos a mujeres de todos los partidos políticos. El grupo de mujeres que trabajamos en pos del Segundo Congreso tenemos ocupaciones, profesiones y militancias diversas, pero ninguna organización específica está convocando.

Somos artistas, académicas, activistas, jóvenes feministas, mujeres de largas y muy diversas trayectorias. Somos varias mujeres y nos unen algunos objetivos comunes. Sobre tal eje buscaríamos la continuidad. La política, el poder, el arte, la cultura, las violencias contra las mujeres, los feminicidios,  las desapariciones, la trata de mujeres y niñas, los derechos políticos, las distintas vertientes del feminismo, entre otros, son los temas que nos ocuparán durante tres días.

Historia y memoria fueron los ejes en el Primer Congreso Feminista de 2016; política y poder en un sentido amplio imprimen su sello a este Segundo  Congreso Feminista de 2019. Esperamos que se reflejen en un programa de acción específico. Sin embargo, ninguna mujer que participe está obligada a ello. La decisión es propia. De esto también hablamos cuando hablamos de autonomía.

Buscar un programa de acción específico no sería necesariamente algo novedoso. No buscamos alimentar el programa o la base social de ninguna organización en particular. Si algo ha caracterizado al feminismo, desde sus orígenes, es la búsqueda de la autonomía, uno de los sentidos principales de ésta.

También el feminismo, desde sus orígenes, cuestionó y amplió el sentido tradicional de la política. El feminismo radical puso en la mesa del debate, con toda claridad, esta nueva manera de conceptualizar y hacer política. Manera de la que se mofaban organizaciones mixtas. Para todas las vertientes del feminismo sigue siendo válida la frase: «lo personal es político» de 1969. Para todos los feminismos sigue vigente aprender, construir y hacer política desde la experiencia. Nuestra experiencia.

Una experiencia propia que nos muestra que, si bien hemos avanzado, fuertes y añejos problemas se han recrudecido. Por esa la protesta de las jóvenes, por ello la revolución de los pañuelos verdes, por ello la protesta con diamantina morada. Las protestas de vidrieras rotas pueden ser el anuncio de lo que viene, pero no debiera mezclarse ni asimilarse con la protesta masculina de las últimas marchas del 24 de septiembre y del 2 de octubre.

Una interrogante nodal tiene este Segundo Congreso Feminista:

¿Es posible dar forma organizativa continuada y consistente a todas esas expresiones prácticas, virtuales, a veces aisladas, pero también potenciadas por las redes sociales? ¿Es posible hacerlo en medio del pluralismo político?

Sólo la deliberación colectiva lo dirá. Es lo que buscaremos responder en el mes de noviembre próximo. Por ello la idea de incluir una plenaria final de deliberación y toma de decisiones, a diferencia del Primer Congreso Feminista que recogió una relatoría breve de las mesas de trabajo. 

El desembarco de este proyecto que se sabe académico, activista y político en sentido amplio, es en Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas.

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