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Abrazar con sabor de justicia

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  • Hemos dado el primer paso #JusticiaParaLesvy
  • Aun impensable para el poder judicial, vernos juntas

Para todas las que nos han arrebatado,  para todas las que por un segundo logramos escapar,  para AnaYeli y Sayuri abogadas feministas maravillosas que nos restituyen esperanza. Porque así abracaré algún día a mi querida Soledad, #JusticiaParaSol.

Carolina Ramírez 

SemMéxico, 15 octubre 2019.- Estando en comunicación con Ana Yeli, abogada del caso, hice todo lo posible por desplazarme hacia el reclusorio Oriente, me dice que estaban en receso y que me daba tiempo llegar si andaba yo por Tlalpan, sin dudarlo, enfilé mis pasos en un taxi hacia los juzgados del reclusorio oriente. 

Me sabia ese tramo de memoria, pues fue en Tlalpan dónde me dieron apoyo mis amigas y donde estuve alojada para seguir mi proceso jurídico y, desde dónde en incontables ocasiones-, tuve que ir a defender mi dignidad, mi derecho a la justicia, hice ese trayecto sola, acompañada, en taxi, en metro y hasta caminando grandes tramos hasta un transporte publico según tuviera o no dinero para ello, para las copias del expediente, para el regreso, para comer algo, porque exigir justicia no es gratis, corre a cuenta de la víctima o de sus familias según sea el caso. 

Ya en el juzgado, siempre fui acompañada por Ana Yeli, por Rodolfo Domínguez o por ambos del OCNF. A veces nos quedábamos de ver en paradas del metro o si no era posible ya llegaba yo al juzgado 14 del reclusorio oriente como podía. Cuando coincidía en que la red que logramos tejer nos acompañara, amigas entrañables, representantes de Organizaciones Civiles, defensoras, mi terapeuta, mi hija… la gente del juzgado se intimidaba, casi siempre pudimos contar con la presencia de la oficina de Derechos Humanos del Poder Judicial o del DF o alguien del INMUJERES DF o de ADEVI, pero nunca fuimos más de 15, aún así eso fue suficiente para obtener varios logros, pequeñas victorias, empujar cambios y respeto, por ejemplo en el careo constitucional Ana Yeli logró el uso de medios electrónicos, esto significó no tener que ver a la cara a la persona que quiso asesinarme brutalmente en total alevosía y sin piedad. Logré que me llamaran por mi nombre y no “Como la 442”,por el número del expediente, logramos a cuenta gotas arrancarles algunos trozos de dignidad y respeto. También Ana Yeli y Rodolfo lograron una sentencia condenatoria, aunque nos quedaron a deber…Pero arrebatamos un gran pedazo de justicia.

Fueron incontadas las veces que recorrí los mismos pasos que este 11 de octubre, ahora al lado Araceli Osorio y más de 100 mujeres maravillosas, de un gran número de periodistas  con cámaras, micrófonos, grabadoras, etc. y en una “campamenta itinerante con las “siempre vivas” quienes durante las 11 sesiones a las afueras del reclusorio bordaron, cantaron e hicieron presencia , esto me arrebató la primera lagrima, mi sueño lo vi materializado, porque sabía que así y solo así, viéndonos unidas, articuladas, con fuerza, acompañadas de abogadas maravillosas, peritas y peritos  con argumentos irrefutables, con la solidaridad y sororidad de colectivos y la presencia de periodistas de muy diversos medios, por fin nos iban a tomar en cuenta, por fin tomarían en serio el asunto del acceso a la justicia para las víctimas de la violencia feminicida. 

Ahí cuando nos tomaron esa foto a las mujeres que hemos estado juntas en mesas, en la exigencia de la Alerta para la ciudad de México, en la exigencia de justicia, al lado el OCNF y el Vittoria. “no podía no llegar” fueron mis palabras, mi corazón intuía que ese día la justicia se sentaría con nosotras. Y así fue. 

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, se resume fácil, pero no lo es, en éste caso, como en el mío, fueron dos años de interminables sesiones, audiencias, jueces, magistrados, desgaste y más desgaste… y aún no termina. Habrá que esperar a la sentencia, ver si apela la parte defensora del feminicida y ver si se requieren los amparos. Hemos dado el primer paso, pero no podemos aflojar el ritmo #JusticiaParaLesvy significa justicia completa, una sentencia ejemplar como parte de la garantía de no repetición. 

Y no debemos de dejar de subrayar la manera en que aúnnos trata el poder judicial, quien acostumbrado en escudarse en su autonomía ha sido sumamente indolente y arrogante con nosotras, era de esperarse la reacción de ponernos policías, en el receso, en el estacionamiento estábamos rodeadas de policías de boinita y otros vestidos de civil con su típico “chicharo de oreja” o radio. “No podrán entrar si tienen camiseta morada”, empezaron a hostigar, entonces nos las quitamos, y, las que no podían quitársela, como en la escuela cuando los prefectos nos revisaban uniformes en nuestras lejanas juventudes, compartíamos la chamarra, el chal, el chaleco, etc. Y sí, así nos tratan, como menores, menos como ciudadanas con todo el derecho a exigir justicia en una audiencia pública. Como si el color morado por sí mismo significara peligro. Como si las camisetas fueran a insultar a los jueces, somos si los colores de los derechos humanos de las mujeres fueran un delito, una afrenta, sabíamos que es inútil dialogar y menos en ese punto, teníamos que estar ahí el mayor número de nosotras, presentes a la hora del histórico fallo que estábamos a punto de escuchar, Araceli y Lesvy nos necesitaban ahí en la sala. Sobra decir que no podíamos meter nada, ni bolso, ni celular ni nada únicamentetu INE para intercambiarlo en la entrada por un gafete que decía el número de la sala de la audiencia.

No podíamos sentarnos si no era a gusto de los policías, nos asignaban los lugares sin lugar a chistar o reclamar porque te sacaban, muy agresivos, muy cuadrados, muy cobardes para intimidar a las peligrosas mujeres madres de víctimas y jóvenas acompañantes.

¿De que nos tienen miedo? Es aun impensable para el poder judicial, vernos juntas, articuladas unidas, portando el color morado de todas las edades y de todos los rincones, todas ahí como una sola con una sola voz con un solo palpitar de corazón: justicia para Lesvy.

Ya sentadas conté que quedaron más de 30 lugares vacíos en la zona de público, en la siguiente sección del lado izquierdo estaba la mesa de la y los defensores eran cinco, a un costado la rejilla de prácticas, desde donde estaba, no se veía al acusado. del otro lado derecho de esa sección estaban la mesa de Aracely y Lesvy papá con dos psicólogas flanqueándolos, y, en la mesa frontal, tres ministerios públicosy las dos abogadas, las dos abogadas como las que este país necesita, con todo el aplomo, la fuerza, y la calidad humana, ellas son maravillosas ¡Y mucho más!

Salen los tres jueces y se sientan, por mi cabeza no dejo de pasar la idea de tres hombres tres… Aunque bien sé que en el poder judicial cuerpo de mujer no es absolutamente garantía de nada, yo lo comprobé. Se acerca un policía y me dice que no hable, y a Irinea le quitan el bastón que usa para caminar, somos peligrosas mujeres. 

Empiezan a leer la resolución, las conclusiones a las que llegaron, y, al inicio cuando escuche que la perspectiva de género debe velar por la igualdad tanto para las mujeres como para los hombres, en mi estómago sentí un vuelco, pensé en ese formalismo mágico de todos los documentos que se elaboraron en mi caso que solo citaban los tratados internacionales y la desgastada perspectiva de género, pero solo como “copy paste” y requisito formal, sin realmente sirviera de nada. 

Avanzaba la lectura y poco a poco se fue configurando una conclusión que apuntaba hacia la  esperanza de justicia, nos narró los hechos, el contexto de violencia previa vivido por Lesvy, el sometimiento y violencia ejercidos por el feminicida, los testimonios, las periciales y la desestiman de otras periciales que no aportaban de parte de la defensa, era contundente no podía ser de otra manera era tan clara, y escuchar la verdad y justicia de parte de un juez aunque tuviéramos enfrente a cinco policías vigilantes y otros tres de civil. , pensé en instantes si era posible que el fallo fuera absolutorio, ¡que íbamos a hacer? Nos íbamos a quedar calladas, pensé en pasar la información a las compañeras de agarrarnos de los brazos, pues cinco esposas no alcanzarían para todas, vi todos los escenarios posibles, pero poco a poco con las palabras de conclusión dónde hasta el perro “TíoMichael” salió a relucir para las contundentes conjeturas de los jueces y la frase que determinaba el contexto de violencia en el que vivió Lesvy previo al feminicidio y que en definitiva fue privada de la vida por el feminicida. El fallo era de culpabilidad del delito de feminicidio agravado…. No pudimos gritar de alegría, no pudimos más que sacar las lágrimas de júbilo darnos la mano y abrazar a la de al lado, pero del fondo salió una voz que nos alivió a todas en la contención muda de la alegría de escuchar un fallo condenatorio que decía ¡Púdrete Jorge Luis en el infierno!

Salimos y como pudimos fuimos recogiendo credenciales, bajo la vigilancia estricta y ordenes de los policías que siguen en el mismo plan. Una mariposa blanca entro al edifico, voló libremente sobre nuestras cabezas, unas dijimos es esa libertad esa justicia que nos acompaña, es una señal de que están, aunque no estén es una bella mariposa, misma que salió libre del edificio a seguir su vuelo libre…

ya en el estacionamiento nos seguían a dónde nos moviéramos, conminándonos a salir, a no usar cámaras, las compañeras reporteras mandaban la nota ya con sus celulares en mano, tomaban fotos decíamos que no estáprohibido ya estamos en el estacionamiento y decidimos esperar a que saliera Arcely y las abogadas Sayuri y Ana Yeli para hacerles valla hasta la campamenta, entendí el gran miedo que el poder judicial y todas las autoridades sordas nos tienen a las mujeres unidas, ahí está la clave!

Lloramos nos abrazamos, la prensa entrevistaba, hablamos una y otra de las victimas sobrevivientes y madres en resistencia, las abogadas…de mi garganta salió decir, que era sin duda un día histórico, tener este fallo condenatorio de un feminicida, pero con la exigencia de que no es suficiente con tener a los culpables purgando una sentencia, exigimos una reparación integral del daño con una garantía de no repetición, queremos justicia para todas y cada una de las mujeres de violencia feminicida y esto solo se logra con castigo a las autoridades lo menos omisas, indolentes, cómplices o que obstaculizan el acceso a la verdad y  justicia, esos también deben de pagar y ser sancionados de forma implacable.

Abrace a Araceli como solo las que hemos transitado estos procesos sabemos hacerlo, pero esta vez fue con sabor a justicia…

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