Claudia AlmaguerLa Opinión

El acto de poder para agredir los derechos de las mujeres

840 Vistas

Claudia Almaguer

SemMéxico. 10 de febrero 2020.- Vivir en un Estado como el nuestro tendría que proveernos de algunas seguridades, de determinadas certezas más o menos permanentes, nos gusta creer que los gobiernos toman decisiones responsables e informadas, decidimos pensar que cuando los políticos y funcionarios proponen algo ya lo han consultado, que no nace de un capricho del momento o de una seguridad excesiva carente de conocimiento, queremos otorgar un voto de confianza respecto a que tal o cual líder es consciente y se toma en serio el bienestar de millones de personas.

El caso es, damos demasiado crédito a estos personajes, tal vez porque no queremos estar equivocados porque es muy duro para el ego tener que reconocer que hemos creído de más, o puede deberse a que la mente opta por el autoengaño, mucho mejor que permanecer bajo la zozobra y la incertidumbre de que quienes dirigen tienen el mismo sentido de responsabilidad que el beodo que conduce.

Cuando hace unos días el Fiscal General de la República cambió su primer discurso acerca de la necesidad de tener un código penal único con una sola figura de feminicidio, para acabar minimizando la importancia de este delito y proponiendo se subsuma como accesorio al homicidio común de pronto pareció que habíamos vuelto a la década de los noventa cuando se produjeron las primeras manifestaciones para reconocer y convencer que la misoginia es un componente importante en los asesinatos de los que las mujeres son víctimas.

Proponer semejante retroceso en la política criminal del Estado equivale a devolver a la norma penal las exigencias de casta y honesta a las mujeres como condicionantes para la protección de sus bienes jurídicos, o derogar el reconocimiento de la violación entre cónyuges, o devolver las atenuantes del homicidio “por razón de honor”; estos quiere decir, negar a las mujeres no sólo el mero avance que necesariamente tiene que tener el derecho penal, sino erradicar de ese proceso la íntima relación que hay entre éste y sus derechos humanos.

Ante la reacción de los movimientos feministas la Fiscalía emitió el comunicado 033/20 que expone en cinco párrafos la “tesis” de la institución en la que se basó Alejandro Gertz Manero para hacer su propuesta, señalan allí que el feminicidio ha crecido en el país desde 2015 en un 137.5 por ciento. Eso ya lo sabíamos, como parte de las múltiples prácticas de violencia de género la feminicida ha ido en aumento en parte debido a la situación de impunidad en la que se hayan muchas de las investigaciones, pero la eliminación del tipo penal no evita que en México se deje de matar a las mujeres por el hecho de serlo, pero sí que invisibiliza el tema y por consiguiente la exigencia de justicia.

Se mencionó también que el feminicidio está considerado en 28 códigos y en el federal, lo cual no es verdad, actualmente hay 33 tipos penales denominados feminicidio luego de un largo proceso que inició en Guerrero en 2010 y concluyó con la creación del delito en Chihuahua en 2017.

Peor aún la Fiscalía arguyó: “en este delito actualmente se imponen siete condiciones, requisitos y circunstancias que complican inútilmente su judicialización (ver artículo 325)”

El artículo a que hacen referencia es del código penal federal en el que está el delito de feminicidio que, si bien es perfectible como cualquier otro, eso no da para tachar las razones de género en el descritas como complicaciones inútiles, precisamente esta manera de ningunear el precepto es profundamente preocupante dado que la Fiscalía cuenta desde hace años con un protocolo de investigación específico y con una obligación desde la Ley General de Acceso de las Mujeres para formarse en perspectiva de género aplicada a la labor del ministerio público.

La mera existencia de un comunicado oficial en semejantes condiciones es una señal de alarma, ¿Dónde está la gente formada en género? ¿Cuál es el grado de consciencia en torno a estas responsabilidades? ¿Hasta dónde se consienten los caprichos retrogradas y se legitima la medianía? Como no pensar en ello cuando a los pocos días de todo este problema el presidente López ha manifestado que no sería aceptada una modificación porque “aun siendo buena se puede malinterpretar”.

No hay cabida para la malinterpretación, la “tesis” de la Fiscalía, la propuesta de su titular es profundamente misógina e irrespetuosa para con la lucha que está detrás de la creación del feminicidio y más allá para con las miles de mujeres que han sido asesinadas desde hace casi treinta años bajo las condiciones más brutales cuyos casos atraviesan todo el territorio y a quienes les ha fallado no la norma sino la actuación de quienes deberían ser garantes del acceso a la justicia.

Comportamientos así, estos juegos sucios de amenazar con quitar y poner delitos que han costado tanto asemejan el actuar del régimen en el poder a lo que hace un agresor dentro de su casa, cuando amaga con golpear y no lo hace, cuando se burla de la víctima y del acto instintivo de protección y defensa: – ¿en serio pensaste que te iba a pegar? Hoy no tengo ganas – Se burlan de nosotras, de nuestras luchas, de nuestros derechos.

Twitter: @Almagzur

Comment here

Accesibilidad