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El oportunismo patriarcal ante un paro nacional

Por: Yaneth Angélica Tamayo Ávalos

SemMéxico. 27 de febrero 2020.- Las mujeres a lo largo de la historia hemos pasado por muchos obstáculos para poder desarrollar nuestros intereses, capacidades y poder acceder a mejores condiciones de vida.

Pero también, con mucho esfuerzo hemos luchado por conseguir que a todas las mujeres nos sean reconocidos nuestros derechos y dejemos de ser invisibilizadas.

La conquista en algunos espacios considerados como masculinos ha traído como consecuencia el surgimiento de novedosas y peligrosas prácticas que han disminuido nuestros logros y han obstaculizado el acceso a una mejor vida.

Lo cual a propiciado que en la actualidad las condiciones de igualdad, equidad y justicia se encuentren distantes de ser una realidad de facto debido a la idiosincrasia en la que se encuentran inmersas las personas, y la cual juega un papel determinante dentro del grupo social que entorpece y obstaculiza el libre desarrollo de todas las mujeres.

Y justamente son estas circunstancias las que nos mueven a manifestarnos cada 8 de marzo; hartas de la violencia extrema con la que cada mujer es desaparecida, es violada, es golpeada, es callada, es obligada a parir y es encarcelada por sobrevivir y por exigir; pero también hartas de la discriminación y desigualdad que propicia la falta de justicia.

Y es esa falta de justicia la que ha propiciado que el 9M las mujeres mexicanas desaparezcamos por un día; con el fin de que la sociedad resienta a cada mujer y niña que, no regresa a casa víctima de feminicidio o desaparición; a cada mujer y niña ultrajada que, por miedo tiene que quedarse en casa.

Que se resienta a cada hija, madre, hermana y amiga que deja de laborar por ir a denunciar una agresión o tiene que salir a buscar a otra mujer que no a regresado. Parar, por cada una de las mujeres que hemos sido violentadas y que no queremos que exista una nueva víctima de violencia machista.

Sin embargo, aun y cuando nos inconformamos, esta lucha nos quiere ser arrebatada por grupos patriarcales que ven en el 9M, una oportunidad para ser protagonistas, disfrazándose de falsos aliados que nos permiten y autorizan manifestarnos; como si necesitáramos permiso para expresar nuestros actos de rebeldía ante las situaciones violentas que ellos mismo han generado.

Falsos aliados que, aprovechando reflectores quieren hacer negocio mediático a través del dolor de las mujeres; pues ahora resulta que todos defiende a las mujeres cuando en sus empresas callan el acoso, les niegan el acceso a las mujeres a un espacio laboral, les dan sueldos menores al de los hombres; dejan impunes las agresiones.

Sin olvidar a los que ejercen política y administran el poder, cuantos de ellos se han pronunciado como solidarios y han votado en contra del derecho al aborto; han intentado eliminar el delito de feminicidio y abuso sexual de menores (no se olvida que el año pasado justificaron que era mas grave el robo de combustible).

Cuantos han ensalzado a su Dios, pero a abusado sexualmente de las niñas y niños; cuantos de ellos han señalado tanto a las mujeres que les han inspirado miedo, pero a la vez odio hacia otras.

Cuantos de los que han salido a dar comunicados apoyando a las mujeres, han emitido resoluciones liberando violadores y feminicidas; cuantos de ellos no han girado una orden de aprehensión por considerar que no hay medios suficientes para acreditar el feminicidio de una mujer aun cuando es evidente la violencia sexual, la tortura y la exhibición del cuerpo; cuantos de ellos no han querido investigar las muertes violentas, los abusos sexuales, las desapariciones, la violencia física, argumentando que ellas tenían la culpa por incitar a los hombres.

Esa incongruencia y falsedad, los hace unos oportunistas que se quieren enmascarar para obtener el beneplácito de las mujeres a las que aun logran engañar; quieren obtener la gracia de los votantes para acumular valor político; quieren engañar a la ciudadanía fingiendo que no pasa nada y que son tan buenos que nos dan permiso de ausentarnos.

Esas artimañas, solo buscan minimizar y desvirtuar nuestra lucha, haciendo creer a las personas que es un paro para dañar la economía, para darle gusto a las mujeres y no hagan destrozos.

El 9M, las mujeres no queremos oportunistas, no queremos gente que estorbe (Yessenia Zamudio), no queremos que se banalice como un día de asueto; queremos que el 9M sea tan mudo que la sociedad resienta a cada mujer que hemos perdido y que sientan el poder de las que nos organizamos y no callamos, de las que exigimos y de las que tiraremos al patriarcado.

Quizás las ideas y las resistencias sean diversas para cada mujer, pero lo que si es seguro es que, todas queremos una vida digna y libre de violencia; ya no podemos canalizar el dolor y la rabia; pero si podemos actuar y generar practicas que nos otorguen la garantía de desarrollar y disfrutar nuestros derechos como personas.

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