Mujer y PoderNatalia Vidales

Mujer y Poder

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Ponerle freno a AMLO

* El líder va enfrente no detrás

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, 30 de marzo, 2020.- Bien se dice que las personas, las autoridades políticas y civiles y demás actores sociales, serán (seremos) juzgados por lo que hicimos o dejamos de hacer durante el Coronavirus, una vez que pase la emergencia. Lo cual se calcula (si Dios nos ayuda) para finales de abril o para mayo, aunque algunos expertos nos dicen que tal vez el mal perdure hasta octubre, cuando ya esté disponible una vacuna y medicamentos para su cura.

Lo mejor -y lo peor- de tantas personas ha salido a relucir en esta crisis, “destacándose” casos como el del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, quien señaló hace unos días que el Covid-19 solo estaba contagiando a los ricos, y que los pobres (“como yo”, dijo) eran inmunes al virus. O la otra barbaridad, cuando el Presidente de la República, López Obrador mostró un par de estampitas de escapulario diciendo que esos eran los escudos que lo protegían, así que seguiría en contacto directo con la gente, cuando ya se recomendaba evitarlo por la propagación de la enfermedad. Y más recientemente: por un lado, al negarse a apoyar a los trabajadores y a las empresas ante la crisis económica por la contingencia sanitaria y, por el otro, a negarse a acatar las medidas de seguridad implementadas por su propio Secretario de Salud y hacer público su desprecio por las reglas y protocolos de viaje -como lo vimos el pasado fin de semana en el video filmado en el aeropuerto donde se negó a que le tomaran la temperatura-como lo hacían a todos los pasajeros-. ¿Qué le costaba permitirlo en lugar de mostrarse como el niño malcriado de la fila?

Pero, ¡qué diferencia! al ver el paradigma del discurso de la canciller alemana, Ángela Merkel, respecto de las previsiones y sacrificios que su pueblo deberá de asumir ante la pandemia, señalando que solo en colectivo y unidos, sin diferencias y apoyándose los unos a los otros, empezando por el gobierno, saldrían victoriosos de la crisis, entre otros conceptos que están sirviendo de ejemplo en el mundo entero.

Finalmente, AMLO, al ver que la ciudadanía ya lo había rebasado y que se recogía en sus casas, para no quedarse atrás rectificó y ahora recomienda la sana distancia, pero el “chiste” de un líder es encabezar a la sociedad, no que esta lo empuje, como está ocurriendo.

Una de las formas elementales para juzgar y sentenciar el comportamiento de las autoridades son las elecciones (y, mientras llegan, la opinión pública y los contrapesos institucionales hacen lo que puede para intentar frenar los desvíos y los excesos de las autoridades)…y estamos a poco más de un año para los comicios intermedios de Julio del  2021 en que se renovarán la totalidad de los diputados federales (15 gubernaturas e infinidad de puestos públicos más, incluida, en septiembre, la consulta sobre la  Revocación del Mandato del Presidente de la República).

Siendo mandatario Fox, en las elecciones intermedias del sexenio, el 2003, la campaña oficial y del PAN fue “quitarle el freno al cambio”. Se refería a que cuando Fox ganó el 2000 no había logrado la mayoría panista en el Congreso de la Unión, lo cual se requería para alcanzar el cambio prometido, pero no ocurrió así (gracias al cielo, como lo constatamos después): por el contrario, disminuyó su fuerza legislativa y lo mismo ha sucedido con todos los gobiernos desde 1997 en que el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Esa disparidad es conveniente en las democracias como equilibrio para evitar los hegemonismos y los nocivos mandamases, y se traduce legislativamente -aunque a algunos les parezca un estorbo- en una conveniente resultante de la diversidad ideológica y de las fuerzas políticas del país. Hoy, con el tsunami electoral del 2018 no la tenemos… y ya estamos padeciendo las consecuencias de la concentración excesiva del poder: decrecimiento económico, cero inversión, devaluación, cooptación de las instituciones, fuga de capitales, la misma pobreza, autoritarismo, caprichos presidenciales, ineficiencia gubernamental, y etcétera. Y, desde luego, la obtención de clientelismo político /electoral utilizando los programas sociales como anzuelo.

Si en algún momento pensamos que la legislatura era tan mala cuando no se ponía de acuerdo en nada, como cuando se ponía de acuerdo en todo; o de que ni la vida, ni la libertad ni las propiedades de los ciudadanos estaban a salvo mientras los diputados estaban en sesión, hoy, el régimen hegemónico nos enseña su inconveniencia: el verano del 2021, ya lejos del Covid 19 ( si Dios nos ayuda) deberemos, a diferencia de Fox que pedía quitarle el freno al cambio, ponerle un límite a AMLO, nivelando las fuerzas políticas en el Congreso.

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