La OpiniónLupita Ramos Ponce

Mirada Violeta

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Lo que el COVID-19 nos viene a mostrar

Lupita Ramos Ponce

SemMéxico. 22 de abril 2020.- El COVID19 nos muestra lo que ya sabíamos, pero se ocultaba en la escenografía del mundo neoliberal: La vulnerabilidad de los sistemas de salud que ya habían colapsado desde antes de la llegada de la pandemia, la profundidad de las desigualdades y violencias estructurales que persisten en nuestro país y en el mundo; pero sobre todo, nos muestra también la polarización de la sociedad en la que vivimos.

El Covid19 muestra en vivo y en directo la realidad de los sistemas de salud  que se encuentran desmantelados de su infraestructura y por lo tanto, dificultan el acceso al derecho humano de la salud. La salud y la infraestructura hospitalaria no fueron prioridad para ningún gobierno, tampoco su personal médico, con salarios cada vez más precarios y con un trabajo devalorado socialmente y económicamente. Al mismo tiempo que se empleaban médicos con salarios miserables y sin prestaciones sociales, las nuevas generaciones de niñas y niños se empleaban de halcones y al servicio de la delincuencia.

En este momento de pandemia universal, se vuelven los ojos a lo primario y a lo indispensable: Conservar la vida.

Las compañeras zapatistas tenían razón cuando nos dijeron en uno de los encuentros convocados por ellas a las mujeres del mundo: “El acuerdo es vivir”. Y aquí estamos, cuidándonos entre todas y todos para sobrevivir a la pandemia y sobrevivir a las desigualdades.

En épocas de Covid19 las desigualdades se agudizan, mientras hay quienes tienen todo el poder adquisitivo para su abasto individualista, hay quienes desafían el llamado diario para quedarse en casa y no acudir a la calle como una forma única para sobrevivir.

El Coronavirus puso en evidencia que en las políticas públicas del sistema neoliberal, persiste la idea de presuponer la existencia de un sujeto único y homogéneo que tiene casa propia y apta para el aislamiento social, es decir, tiene acceso a los servicios básicos, un sujeto con trabajo estable y que cuenta con las herramientas necesarias para hacer trabajo desde casa y por lo tanto seguir percibiendo íntegro su sueldo; este sujeto además forma parte de una familia en donde todos los integrantes adultos tienen las mismas responsabilidades y las hijas e hijos en edad escolar pueden acceder de manera independiente a tabletas, celulares, computadoras y televisión para continuar con su educación básica hasta universitaria de manera virtual.

La realidad no es esa. La reducción de la actividad económica afecta a las y los trabajadores informales que pierden el sustento de vida de forma casi inmediata sin ninguna red o posibilidad de sustituir el ingreso diario en general. Y son precisamente ellas y ellos quienes siguen dándole sustento a este mundo paralizado por una molécula. En este momento, el recolector de basura, la cajera del súper, las y los agricultores, las y los proveedores de alimentos, pero sobre todo, las y los médicos, enfermeras, trabajadores sociales, trabajadores del aseo en hospitales y las miles de voluntarias y voluntarios, son la gente indispensable, necesaria y valiosa que nos ayudarán no solo a sobrevivir a la pandemia, sino sobre todo, a transformar el mundo. No podemos regresar iguales al punto de partida. No podemos seguir sustentando las desigualdades estructurales que nos llevaron a este punto de inflexión. No podemos tampoco, seguir tolerando la mezquindad de empresarios y usureros, que en medio de la pandemia, sacan provecho y ganancias; pero sobre todo, no podemos tolerar la ineptitud de los politiqueros que en la primera oportunidad, restringen libertades y optan por el autoritarismo y la represión para justificar las violaciones a los derechos humanos.  

En Jalisco, en rueda de prensa anunció el gobernador que son 13 las personas muertas por COVID19 en el Estado y que él está MUY preocupado por esas 13 familias y que emprenderá medidas drásticas porque “él si nos protege a diferencia del gobierno federal”. Dice que va a usar la fuerza pública para meter a sus casas a quienes transiten por la calle sin motivo y sin cubrebocas.  Claro, es más fácil el uso de la fuerza con la gente común que con la delincuencia. Es más fácil llamar a violar derechos humanos, cuando se está acostumbrado a vulnerarlos.  Son más de 50 mujeres asesinadas en lo que va del año y jamás he escuchado al gobernador pronunciarse ni emprender acciones contundentes contra los feminicidas, ni contra las desapariciones, ni siquiera contra el dengue que también creció en el Estado gracias a las ineficacias gubernamentales para su contención. Es mezquino que se haga un uso politiquero de esta tragedia humanitaria. Eso, la mezquindad, también es algo que el COVID19 nos vino a mostrar.

lupitaramosponce@gmial.com

@lupitaramosp

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