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Bolivia: Lo que Evo Morales no aprendió

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El poder de clase, el poder racial o el poder del imperio están entrelazados al patriarcado

Drina Ergueta

SemMéxico, La Paz, Bolivia, 1 de septiembre, 2020.- “Hasta ahora no encuentran nada y no pueden encontrar nada. ¿Qué pueden encontrar, si no hay?”, decía Evo Morales, según un extracto del libro en que publica sus memorias, respecto a diversas acusaciones relacionadas a corrupción, terrorismo o narcotráfico que le hacen sus adversarios políticos. Por lo pronto, encontraron algo más de qué acusarle en un aspecto en el que Morales parecería que tropieza al menos dos veces, legal y políticamente.

El expresidente boliviano nació y creció en la pobreza; formó parte de un estrato o subclase o pueblo ignorado por el Estado dentro de Bolivia; nació y vivió como indígena; y, también, nació varón, con todo lo que implica en una sociedad transversalmente machista.

El origen de pobreza de Morales, que llegó al mundo en una vivienda-choza de techo de paja en medio del altiplano, que de niño fue un descalzo pastor de ovejas lo que le dio una escasa formación académica, no le impidió llegar a la Presidencia de Bolivia. Seguramente ese origen le hizo ver la necesidad de cambiar las terribles condiciones de vida gran parte de la población boliviana. En sus 14 años de gobierno se redujo los índices de pobreza prácticamente a la mitad (moderada del 60% al 36% y extrema del 38% al 15%), entre otros indicadores positivos, algo que ningún otro gobierno hizo; sin embargo, obviamente es insuficiente, aún hay demasiados pobres en Bolivia. Pobreza que en este último año aumentó.

Morales nació boliviano, un territorio empobrecido, saqueado históricamente desde antes de ser República y luego por el capital extranjero, entregado a políticas marcadas por el BID, el FMI o el BM que han demostrado más efectos contraproducentes que positivos para salir del “subdesarrollo” o de la “periferia”. Él se ha enfrentado a estos poderes, con ciertos triunfos que se reflejan en los datos económicos más exitosos de la historia (pero insuficientes).

Morales nació indio, entendiendo el término como parte de una población subyugada históricamente pese a ser mayoritaria en Bolivia. El comprobar (imposible no hacerlo) en el espejo que es parte de esa población despreciada, marginada y destinada a las peores tareas en la actividad económica y social, excluida de la educación y del poder, ignorada en sus necesidades básicas, le han llevado a reivindicar lo “originario”, a cambiar la República por el Estado Plurinacional, a establecer leyes contra todo tipo de discriminación…; aunque, evidentemente, no ha sido suficiente: el racismo ha vuelto con tanta o mayor fuerza que antes.

Morales nació hombre en un país de machistas y, pese a que en su gestión se aprobaron varias importantes normativas respecto a las mujeres y a sus derechos políticos y a una vida libre de violencias, él no ha dejado de ser macho y, por ello, se le acusa en sentido delictivo. Un machista puede delinquir cuando se evidencia actitudes y acciones que llevan a situaciones de violencia: que un hombre mayor, y más si tiene una posición de poder, tenga relaciones con una mujer mucho menor es una violencia machista. 

El poder de clase, el poder racial o el poder del imperio, que Morales sí ha visto claramente, son similares y están entrelazados a la posición privilegiada del hombre, al patriarcado, y es lo que Evo no ha llegado siquiera a verlo, ni a verse allí reflejado.

Verse es difícil cuando es un acto generalizado, cuando los hombres y mujeres lo tienen normalizado, también quienes le defienden y quienes le acusan: esa derecha que, cuando hay elecciones, no repara en mostrar y denigrar a la supuesta víctima: no interesa el supuesto delito, sino que usa a una mujer joven para fines políticos. Pura hipocresía y una doble violencia machista. Esta normalización no es excusa para nadie.

“¿Qué pueden encontrar, si no hay? Tantos años buscando y nada encuentran. Encuentren”. Evo no aprendió. No es la primera vez que el machismo pone en serios apuros a Morales y esta podría costarle caro, personal y políticamente a él y a su partido. Ojalá aprenda él y el resto que acusa, le defiende o mira.

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