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Un Leviatán feminista

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  • Y de cómo López no puede ser liberal

Olimpia Flores Ortiz

SemMéxico, 28 de septiembre, 2020.- ¿Son aliados el feminismo y el movimiento liberal?

I.

Hay que movilizarse intelectual y políticamente hoy, para configurar el mañana, porque el apenas ayer de dónde venimos previo a la pandemia ya no es ni será nunca más.

Me resulta más optimista pensar que estamos ante una crisis de la civilización a que estamos en un episodio más del transcurso neoliberal y desigual en simulación de progreso y democracia. Y pienso también que no está todo dicho en cuanto al pensamiento liberal.

Recordemos que el liberalismo primigenio de Locke (1632 – 1704) en su ensayo sobre el gobierno civil propone que: “…siendo iguales e independientes, nadie debe dañar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones…” de modo que voy a considerar que el feminismo sí tiene que ver con el liberalismo y a mi parecer, de manera indisoluble, como causa y efecto que se determinan mutuamente: el cuerpo pudo ser por primera vez propiedad exclusiva del ser que lo porta.

El liberalismo surge después de las guerras religiosas de Europa y del oscuro período de persecución herética de los siglos XVI y XVII que se ensañara con las mujeres a las que llamó brujas y acusó de aliadas del demonio, quemándolas a lo largo de un siglo y legando a la historia humana el más grande genocidio por odio donado por la Iglesia Católica.

El liberalismo acompaña al siglo de las Luces que reaccionó al oscurantismo renacentista y es hijo de la modernidad, heredero del pensamiento cartesiano, primer pensamiento de la sospecha acerca de La Verdad. La Revolución Francesa del siglo XVIII con sus postulados humanistas y democráticos, tuvo en el pensamiento liberal a su precursor. Olympia de Gougues, aunque haya sido guillotinada por sus atrevimientos feministas por esa misma Revolución, tampoco hubiera sido posible. El liberalismo lo es para empezar de las libertades humanas.

En tanto esfuerzo civilizador el liberalismo en el transcurso de los siglos ha tenido muchas derivas, y aunque el pulso hoy día lo tenga muy lento en todo el mundo, está vivo. Y una de sus manifestaciones lo es por supuesto el feminismo; me atrevería incluso a decir que, en sus diferentes variantes, en tanto se trata en todo caso de la emancipación de las mujeres; aún cuando hoy día se cuestionen los límites del liberalismo en cuanto al cuerpo; ¿se puede vender la fuerza de trabajo, toda la energía humana, pero no el propio cuerpo para fines de comercio carnal o alquiler de vientres con fines reproductivos o venta de órganos? En fin, toda una discusión epistemológica.

III.

¿Es López Obrador un artífice del liberalismo de la igualdad social y las libertades individuales?

Imposible. Mientras el gran debate está puesto en el mundo, en México el señor López que nos gobierna reclama para sí el reconocimiento como liberal haciendo un frente común conservador de todo aquello que le estorba. No puede serlo. Su posición ambivalente política y económicamente ante el Estado, no denota en ningún sentido el respeto por las personas como seres individuales, ni le gustan las libertades; tampoco le alcanza su cliché de que “primero los pobres” que no le da más que para asistencialismo, manipulación popular y manejo obscuro de las finanzas públicas, su Leviatán nacionalista es emocional y antidemocrático.

IV.

¿Qué Leviatán quiere el feminismo? En caso de creer en la posibilidad de un pacto y sus estructuras operativas.

Dedicado López a erosionar las instituciones de un Estado del que debiéramos dirimir cuál, cuánto y cómo debe ser su papel post pandemia, frente al agotamiento mundial del modelo neoliberal en su conjunto. López es un síntoma más del cansancio de las contradicciones neoliberales cuyo aspecto económico ha terminado por devorar en sus excesos a toda eficacia de las estructuras de gobierno.

 Los populismos en el mundo son una respuesta a la desigualdad social, al miedo a la violencia, a la miseria y a la marginalidad de lo que no “encaja”. Y representan la ruptura individual, social y como fenómeno en expansión, con la fácil convivencia entre el discurso democrático e igualitario y el liberalismo salvaje de las reglas del mercado.

De modo que es hora de reclamar al feminismo como movimiento emancipador y por ello liberal y resignificar al liberalismo del cuerpo y también de las culturas con el de la coexistencia de economías (solidarias) locales y de culturas a temporales (fuera de la línea que marca el “progreso”) que tengan modo de resolverse sin ser avasalladas. Y de respaldar toda existencia fuera del canon binario de la reproducción y el apareamiento sexuales.

De este tiempo de aturdimiento, de experiencia inédita y odio, ¿puede surgir el Leviatán de un pacto entre las/los seres humanos sin desigualdad, con libertad, con justicia y añado, sin encono entre los sexos y las identidades genéricas?

Zaachila, Oaxaca. Se acaba septiembre. Magnífico episodio republicano el de la comparecencia de la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero ante el Senado. Ella, a la altura de ella misma. Senadoras y Senadores en su papel, con elegancia y coherencia discursiva. Hubo lecciones.

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