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Opinión CLADEM| Con el dolor de las familias de las y los desaparecidos no se lucra ni se juega

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Sandy G. Torrez Chávez

SemMéxico, Guadalajara, Jalisco, 08 de julio del 2022.- Como si no hubiera suficiente indignación con la cifra alcanzada de 100,000 personas desaparecidas, que se suma el tráfico y venta ilegal de datos de ADN de víctimas de desapariciones a una compañía privada, y condenar al culpable a tan solo 3 años de prisión, una fianza de 25 mil pesos y una multa de 3 mil pesos. Así es, $3,000.00 MX de multa y tan solo 3 años de prisión, el “castigo” es una burla, además de que la empresa no ha sido imputada con nada.

Es indignante como es que, a parte de la ineficiencia de los 3 niveles de gobierno para encontrar a las personas desaparecidas, las familias tengan que, debido a la corrupción de nuestro gobierno, ser estafadas por empresas privadas.

La empresa Central ADN o ADN México, obtuvo acceso a la base de datos de la Fiscalía General de la República, FGR, que tiene datos de información genética de alrededor de 69,300 perfiles genéticos a la fecha. Esto con la ayuda del exfuncionario Roberto Cabrera Alfaro, quien encabezaba la Comisión Nacional de Búsqueda, CNB y brindó libre acceso en 2017 a ADN México para que obtuviera la información genética y privada de al menos 49 mil perfiles de las familias víctimas de desapariciones forzadas. Información que fue otorgada a la fiscalía con la única finalidad de que las familias pudieran encontrar a sus familiares desaparecidos.

Sin embargo, ADN México, tuvo acceso y realizó copias ilícitas de las bases de datos genéticos del Estado Mexicano, y realizó todo tipo de encuentros y procedimientos ilegales con las familias de las y los desaparecidos.  Mariana García Sosa, directora comercial de dicha empresa, recorrió los estados de Veracruz, Coahuila, JALISCO, Morelos y San Luis Potosí contactando a las familias y recolectando muestras de ADN como, saliva, sangre, huesos y dientes.

Durante este tiempo, la empresa consiguió convenios de identificación humana con al menos tres estados de la República, incrementando su valor de 100K a 9.5M, y como no, si en la lista de accionistas aparecen varios nombres y apellidos de peso en la política nacional.

Mariana García Sosa, es el nombre de la mujer, quien en coordinación con Cabrera Alfaro y en representación de ADN México, buscó a las familias de las víctimas de desapariciones en diversos estados, pidiendo información y prometiendo falsamente que encontrarían los restos de sus familiares más rápido que gobierno, o incluso asegurando que ya las habían encontrado; todas estas promesas a cambio de pedirles a las familias que hablaran bien de la empresa con Ciencias Forenses, para seguir obteniendo contratos millonarios.

No es justo, y mucho menos lo es, el que la empresa no haya sido consignada con ningún delito o multa hasta el día de hoy, mientras se enriqueció mediante la corrupción, la extorción y las falsas promesas, nunca cumplidas a las familias.

Hay familias que tienen más de 10, 15 o 20 años buscando a sus seres queridos; ellas merecen la verdad, merecen los cuerpos, merecen tener paz y tranquilidad, no merecen más basura, burlas, negligencia y corrupción, ya se les ha quitado demasiado en la vida, como para violentarles, revictimizarles y vulnerarles más. La decisión del juez, Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, no fue la más acertada, sentenció a Cabrera Alfaro a solo 3 años de prisión, con una multa que es completamente una burla y con una fianza que le permitirá salir sin problema. Sentenció sin tomar en cuenta el daño moral, social, económico, psicológico y otros colaterales creados en las familias, no consideró la verdad y la ética como gran parte de la sentencia, pues en México la corrupción es tan normalizada y aceptada por todos los niveles de gobierno, que vender información privada de ADN relacionado con el delito continuado de desaparición, dicho delito que representa el mayor problema para el país en la actualidad, no es suficiente para dar la pena máxima, y consignar a la empresa.

Es indignante que se lucre con el dolor de las familias, con sus esperanzas, su fortaleza, con su propia indignación al no ser apoyadas por el gobierno; es indignante que se juegue con sus ganas inmensas de recuperar los cuerpos de sus familiares, de poder dar ese último adiós que tanto se anhela, de jugar con el amor y el respecto que las familias siguen guardando por sus desparecidxs, mientras los corruptos siguen enriqueciéndose de una manera fría y sin escrúpulos, con el dolor y la esperanza de las y los familiares. Es indignante el sistema judicial en México, punto.

sandy.torrez7@gmail.com

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