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Opinión desde el CLADEM| Que todo el año sea 25N

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Citlalli del Carmen Santoyo Ramos /Colaboradora de CLADEM-Jalisco

SemMéxico. Guadalajara, Jalisco. 29 de noviembre de 2021.- El 25 de noviembre es el día internacional de la eliminación de las violencias contra las mujeres, quizás algunas personas piensen que el tema de la violencia contra las mujeres es un tópico de nuestra sociedad ya superado, y al igual que la mayoría de nuestras autoridades ministeriales en este país, piensen que toda muerte violenta es “culpa” del crimen organizado, sin pensar o detenerse a reflexionar, que en el caso de las mujeres, algunas ocurren por razones de género y  bajo esa óptica todas deben ser investigadas y esclarecidas.

Para ello, se tiene que comprender que los feminicidios, son el culmen de un continuum de violencias contra las mujeres, mecanismo en común que está presente en toda forma de violencia feminicida, y que se basa en relaciones de poder, que no se pueden ver de manera individual o entre pares, sino como una composición de acciones que se interrelacionan entre sí a lo largo de la vida de cualquier mujer, es decir, que conllevan repercusiones negativas no solo para las mujeres sino para la comunidad que las rodea, representando con ello discriminación porque impide el reconocimiento y goce de todos sus derechos humanos, incluyendo el respeto a su vida e integridad.

Sin embargo, a más de una década que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sentenciara al Estado mexicano por el caso de González y otros, mejor conocida como Sentencia de campo algodonero y del posterior reconocimiento del tipo penal de feminicidio, pareciera que sigue sin quedar claro que es morir violentamente por razones de género, lo cual se refleja en las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad en donde revelan que de enero del 2019 a septiembre de 2021 solo 2,681 de los 10,446 asesinatos de mujeres han sido investigados como feminicidios.

Es decir aún  sigue sin comprenderse como el uso de estereotipos de género, elementos sociales y culturalmente asignados a hombres y mujeres, en donde éstas son socialmente menos valoradas y jerárquicamente inferiores, lo cual hace eco en los sistemas de justicia deficientes que generan un patrón de impunidad sistemática en el procesamiento judicial y de las actuaciones relacionadas con los casos de muertes violentas de mujeres, que no son investigadas, juzgadas y sancionadas con perspectiva de género.

Cuando hablamos del continuum de violencia, nos referimos a las trayectorias de violencia que las mujeres sufren en cada etapa de sus vidas, en distintos ámbitos como el hogar, la escuela, la calle, las instituciones, los cuales no son actos esporádicos que sólo se cometen en contra de una mujer, sino que forman parte de un contexto histórico y no de un hecho aislado de violencia, es decir, a las mujeres de manera social y cultural se les somete y subordina no precisamente por una sola persona sino por una serie de actores que realizan acciones que reproducen, que fomentan o preservan la violencia contra las mujeres al hacerla permisible y justificable para la sociedad.

El 25 de noviembre es un buen día, para reflexionar, sobre las formas de violencia que hemos vivido o que hemos ejercido en contra de alguna mujer, y también hacer conciencia que hasta las micro-formas de violencias, en apariencia inofensivas, pueden representar el camino hacia formas de violencia letal, hagamos conciencia.

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