Florencio Salazar AdameLa Opinión

Opinión | La vida de otros

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Florencio Salazar

Cada uno de nosotros es un desierto: una obra es siempre un grito en el desierto.

Francois Mauriac.

Leer es una necesidad y deber en todas las actividades profesionales. La razón es muy simple: el mundo se transforma todos los días y quien ejerce una profesión con responsabilidad lo hace también con pasión; ello obliga a estar actualizado. Los conocimientos adquiridos a lo largo de los estudiosuniversitarios son la plataforma sobre la que se construye el conocimiento especializado. Ese conocimiento es una semilla que, al germinar, debe abonarse constantemente.

Hay profesionales que son lectores sólo de temas de su profesión. Pero la acelerada cotidianidad está inundada de innovaciones. El desarrollo de nuevashabilidades sin acompañamiento de lecturas conduce al mecanicismo, pues se aparta el componente que nutre de humanismo al individuo. Esa es lafunción primordial de la literatura, presentar a través de la narrativa muchas vidas, traernos experiencias, conocer el sufrimiento, los momentos cumbres del ser humano. La imaginación es el desarrollo del pensamiento que se cruza en diferentes direcciones a partir de lo que, en su momento, es motivo denuestro interés. El hombre ve, oye, toca, paladea, observa, supone, imagina, viaja, idea, duda y concluye. Piensa y actúa. Entonces, su vida tiene una enorme riqueza adquirida de manera directa, la vida propia; e indirecta, la de otras vidas.

La lectura significa saber –absorber– la vida de otros. Es el diálogo a través de los siglos. Hombres sabios se han dedicado a reunir textos y ofrecerlos para su lectura. Estas actividades, al institucionalizarse, dieron origen a las bibliotecas. La más notable de la antigüedad fue la de Alejandría, como histórico es su incendio. Julio César dispuso quemar las naves egipcias temeroso de ser atacado en su retorno a Roma. Las lenguas de fuego hicieron cenizas las lenguas de la palabra.

Actualmente, editoriales españolas están publicando diferentes colecciones de novelas, cuento y poesía. Pasta dura lujosamente ilustrada, a precios promedio de 250 pesos ejemplar. Los textos están a la venta en puestos de periódicos. Mitología griega y romana, poesía, novela, cuento y unacolección de psicología contemporánea. También hay colecciones sobre ciencias exactas y tecnología. Pocas librerías expenden estos textos –debe ser escasa la comisión–, y si disponen de ellos los colocan en los estantes distantes a los ojos de los posibles lectores.

Hace dos años adquirí semanalmente una importantísima colección de filosofía, desde los griegos hasta la actualidad. Igual, pasta dura, ediciones decorosas, a 199 pesos, con el prestigiado sello de Editorial Gredos, cuyas traducciones son ampliamente reconocidas. Estos libros, en las edicionesnormales de la misma Gredos, uno solo puede costar más de mil pesos. Seguramente por su bajo costo las colecciones no se publicitan en los medios ni son objeto de atención de la crítica literaria. Para favorecer una sociedad de lectores las secretarías de Educación Pública y las de Cultura deberíandifundir las promociones como asunto de interés público, aunque editores y libreros se mordieran la cola.

Es muy recomendable darse la vuelta por los puestos de periódicos y preguntar por estas colecciones. Si bien actualmente la publicación de libros está en manos de PISA, monopolio español propietario de Aguilar, Salvat, Ariel, Debate, Galaxia Gutenberg, Alfaguara, Alianza Editorial, Anagrama, etc.,también debe reconocerse que han sido las editoriales españolas las que periódicamente lanzan está venta masiva de libros. Aún conservo ejemplares deBruguera y Salvat de hace, por lo menos, 50 años. Libros, algunos en pasta dura, que costaban 10 pesotes. En México, ese esfuerzo lo hizo Populibros La Prensa dependiente del reconocido diario de nota roja. Los Populibros costaban cinco pesos. De esas publicaciones leí Fouché de Stefan Zwaig, El carretero de la muerte de Selma Laguerdof, Tropa vieja El asesinato de Carranza de Francisco L. Urquizo, y otros más.

Adquiero libros por los siguientes motivos: para lectura, posible lectura, consulta y los que llegan solos. De estos últimos hay que tener cuidado. Enrique Serna, en unos de los artículos reunidos en su libro Giros negros, advierte del Roperazo libresco. El también autor de El vendedor de silencio, dice: “Sólo en un país que ha enmarañado la hipocresía social en toda la filigrana del arte barroco puede hacerse pasar como un gesto amistoso la canallada de transferir un estorbo al librero de un ser querido”. A esos libros indeseables hay que agregar aquellos que envueltitos para regalo –de títulos infumables– son los más baratos que encontró el donante sin considerar el interés lector del destinatario. A los que dizque de superación personal hay que rehuirlos como al Covid.

Queremos una sociedad lectora. Pero la lectura es también vocación y oportunidad. Por vocación el interés es obvio; sobre la oportunidad, reconocer la importancia de colocar al libro en la proximidad del posible lector. Jorge Luis Borges expresó con todas sus letras: “Si un libro no es de tu interés,déjalo”. Leer por obligación –excepto los textos escolares– esteriliza. La posibilidad de la lectura es hacernos mejores. No hay que asumir que lo leído en la formación profesional es suficiente. Tal equívoco equivale a erogar de una cuenta sin hacer nuevos depósitos.

Sólo me abruma de la inacabable publicación de libros la confirmación de mi enorme ignorancia.

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