COLUMNASMartha Canseco

 ¡Que viva la diversidad!

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 Botella al Mar.

  Martha Canseco González.

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 28 de junio, 2021.- Hace 38 años, cuando me incorporé al grupo de homosexuales y lesbianas “Lambda” en la Ciudad de México, los jueves los dedicábamos sólo a los asuntos de las mujeres, le llamamos “los jueves de mujeres”.

Uno de los temas que nos llevó algunas semanas de reflexión fue descubrir, lo que ahora se conoce como nuestra identidad sexual. Nos preguntábamos sí por tener atracción erótica y sexual hacia las mujeres, éramos “medio hombres”.  La conclusión definitiva fue que ¡no!, que somos mujeres que aman a otras mujeres, que estamos felices con nuestros cuerpos femeninos y que no es, en absoluto, nuestro objetivo vestirnos como hombres ni comportarnos como si lo fuéramos, pero muchas tampoco querían asumir el rol tradicional de género.

Hay muchas maneras en las que las mujeres lesbianas se representan, hay unas más masculinas que otras o más femeninas que otras, en fin, una gran diversidad entre los dos polos. Hay diversidad en la diversidad.

Sigo por Facebook a la filósofa feminista española, Amelia Valcárcel, ella se está dedicando a desmenuzar la llamada Ley Trans que impulsa el Ministerio de Igualdad en aquel país, para argumentar mejor el rechazo a la misma por una gran mayoría de las feministas españolas.

Ha encontrado verdaderas perlas en su análisis. El estudio la ha llevado además a hacer lo mismo con los Acuerdos de Yakarta, de seguro habrá publicación al respecto, la esperamos con ansias.

Solo tomo una de sus apreciaciones, en su análisis descubrió que los acuerdos no buscan abatir los prejuicios acerca de la homosexualidad sino la rechazan de manera frontal. Es decir, por ejemplo, que las niñas o jóvenas que sienten atracción por las mujeres sean llevadas u obligadas a la transición hacia un cuerpo masculino y en el caso de los niños y los jóvenes que tienen atracción hacia su propio sexo hacia uno femenino.

Como van las cosas creo que Amelia dio en el clavo. Las operaciones para cambio de sexo han aumentado de forma exponencial y claro igualmente las ganancias por ello. Hace poco leía una entrevista con una médica norteamericana que se dedica a dichas intervenciones y señaló que está haciendo unas 300 al año.

Así también las ganancias para las farmacéuticas que elaboran los inhibidores, hormonas y demás medicamentos que tienen que aplicarse o tomar las personas que están haciendo una transición de sexo, se han ido por los aires.

El sistema no pierde y lo que realmente le molesta es que haya tanto hombres como mujeres que no nos ajustamos al cuadrito estrecho del género. El peligro en esto también radica en que niñas y niños sean medicados y de adolescentes operados cuando realmente no se ha demostrado fehacientemente que tiene disforia de género. De hecho, van en aumento los grupos de personas que se arrepienten de haber hecho la transición.

Hay que defender la diversidad y ahí caben hombres que quieren ser mujeres, mujeres que quieren ser hombres, personas intersexuales que quieren seguir siendo intersexuales, intersexuales que quieren ser hombres o mujeres, hombres que aman a otros hombres y quieren seguir siendo hombres, mujeres que aman a otras mujeres y quieren seguir siendo mujeres y hay otras personas más que ni se identifican como hombres ni como mujeres… (Agregue usted aquí lo que quiera agregar).

 

botellalmar2017@gmail.com 

 

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