COLUMNASDulce María Sauri Riancho

Opinión| ¿Revocar o refrendar?

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Preguntas: Revocar. Dejar sin efecto una concesión, un mandato o una resolución.

Refrendar. Corroborar algo afirmándolo —Diccionario de la Real Academia Española

Dulce María Sauri Riancho*

SemMéxico, Cd. de México, 18 de agosto, 2021.- El domingo 27 de febrero o el 5 de marzo próximos podría haber una consulta para revocar el mandato del presidente de la república. Esta figura fue introducida en la Constitución a finales de 2019, después de un intenso debate entre las cámaras de Diputados y de Senadores.

Existe en los sistemas parlamentarios una especie de voto de censura contra un gobierno que ha perdido la confianza. En ellos, la democracia representativa permite que las y los legisladores, por mayoría, decidan anticipar las elecciones y elegir a quien habrá de convocar a la formación de un nuevo gobierno.

En los sistemas presidenciales como el nuestro, votamos por un periodo determinado para elegir a la persona que ocupará el Ejecutivo federal, gubernaturas de los estados, congresos y cámaras del poder Legislativo, así como para los ayuntamientos. Una vez calificada la elección respectiva y rendida la protesta de ley, se inicia el mandato que concluye hasta el final del plazo para el cual fue electo/a.

Salvo la renuncia —cada vez menos frecuente— o la muerte, nuestra decisión se sostiene seis o tres años, para bien o para mal. No se van antes, pero tampoco un minuto después de vencido su término. Hasta que llegó la Revocación.

El presidente López Obrador repite con insistencia que “el pueblo pone, el pueblo quita” y, en consecuencia, puede decidir anticipadamente que un gobernante se vaya a su casa sin haber completado los años para los cuales fue electo/a. Curiosamente, este mecanismo no existe en los países con sistema presidencial más avanzado, como en Estados Unidos, sino en algunos que han sufrido descalabros democráticos, como Bolivia y Venezuela.

Tal parece que en esos regímenes, más que revocación se vive una especie de refrendo, que afianza aún más a los gobiernos y les permite ir más allá del mandato recibido, por ejemplo, para ampliar el periodo presidencial o incluso, convocar a un nuevo constituyente.

Derecho de la ciudadanía

En los debates de 2019 quedó claramente establecido que llamar a revocar el mandato del presidente o de algún gobernador/a es un derecho de la ciudadanía cuando, por cualquier circunstancia, un grupo que represente al menos el 3% del padrón electoral pide que se vaya antes de completar su mandato de seis años.

La revocación en la Constitución es una vía para canalizar el malestar ciudadano contra una gestión que, por sus malos resultados, parece interminable y riesgosa para el país, percepción compartida por, al menos, una parte del pueblo. Con la revocación, no se trata de elegir sino de quitar a quien se considera un mal gobernante. No es un premio o recurso de legitimación para afianzar liderazgos, sino una sanción que comienza con 3 millones de personas que suscriben la petición para que se vaya el presidente.

Y si procede, entonces se llama a las urnas a los 91 millones restantes para que opinen. Tendrían que votar alrededor de 38 millones (40%) para que el resultado sea “vinculante”, es decir, obligatorio de acatar.

En el caso del presidente López Obrador, la revocación significaría dejar el cargo el próximo mes de marzo, o, en caso de ser rechazada su remoción, permanecer en él hasta su conclusión el 1º de octubre de 2024, final del periodo para el cual fue electo. Es decir, dos años y medio más.

Las prisas de Morena

La mayoría legislativa del partido Morena pretende convocar a un periodo extraordinario de sesiones para elaborar la ley reglamentaria de la Constitución en materia de Revocación de Mandato. Poco prudente, incluso absurdo, cuando la legislatura concluye el 31 de agosto.

Tratemos de explicar las prisas de Morena. El dictamen aprobado el pasado lunes en comisiones del Senado refleja la confusión interesada entre “revocar” y “refrendar”. Derivada de esta violación, se propone que la pregunta que aparezca en la Ley diga: “¿Estás de acuerdo en que (nombre) Presidente de los Estados Unidos Mexicanos continúe ejerciendo el cargo hasta que concluya su mandato?”. Con toda claridad y mala fe, la formulación privilegia el refrendo. La consulta no es sobre si se queda, sino por el contrario, si el mandato presidencial termina anticipadamente.

En consecuencia, habría que preguntarle a la ciudadanía: “¿Estás de acuerdo en que (nombre) Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, concluya su mandato antes del 1º de octubre de 2024?”. Ganando el Sí, se va; ganando el No, se queda. Justo al revés de la propuesta del Senado.

Asistimos a una disputa por el Sí. Dicen los expertos en temas de opinión pública que es más fácil y sencillo apoyar que sancionar. La experiencia chilena es ilustrativa, tal como es narrada en la película “No” (2012), protagonizada por Gael García Bernal. Sucedió que después de 15 años de gobierno militar y en medio de una considerable presión internacional, el gobierno de Chile debía realizar un plebiscito nacional en 1988, como había quedado establecido en la constitución de 1980.

El poderoso régimen militar se apropió del “Sí”, lo que implicaba la permanencia del general Augusto Pinochet al mando del país por ocho años más, es decir, hasta 1996. Y el “No”, daría paso a elecciones presidenciales y parlamentarias al año siguiente.

Se impuso el “No”, a pesar de la enorme fuerza de la dictadura para presionar y desorientar a la ciudadanía, induciéndola a votar por el Sí.

Moraleja: no le vaya a salir a Morena “el tiro por la culata”.

Comentario

Es indispensable el pleno esclarecimiento de la muerte del joven José Eduardo Ravelo.

La relativa paz y la tranquilidad yucatecas descansan sobre dos pilares: impunidad cero, cuando se trata de crímenes mayores y asesinatos; confianza ciudadana en las policías y fuerzas de seguridad. Ambos han quedado vulnerados.

Correo: dulcesauri@gmail.com

*) Licenciada en Sociología con doctorado en Historia. Exgobernadora de Yucatán y presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados

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