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Paz es la tranquilidad en el orden, no división: Colegio Sacerdotal dice a Amlo

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La Diócesis de Chilapa-Chilpancingo se opone a los ataques a la Iglesia desde el Gobierno y busca construir la verdadera paz

Respuesta a Amlo: Hay que clarificar el término paz de acuerdo a lo que quiso decir Cristo.

Aquí el texto de la Diócesis

SemMéxico/Ceprovysa, Montaña de Guerrero, 14 de agosto, 2022.-  “Yo no he venido a traer la paz…” se refiere a que la paz que trae no es la de la
sociedad de ese tiempo; la paz de Cristo no tiene que ver con la paz que
imponía el imperio romano.

“He venido a traer división” va contra la sociedad acomodaticia. La paz también a veces es rebeldía, es detectar los errores de la cultura postmoderna o
hipermoderna que destroza la vida humana… se cree que todo está bien
mientras nadie diga nada. El ambiente que se vive es muy desestructurando a
la persona, aunque nadie se queja.

Para José Ma. Cabodevilla paz es la tranquilidad en el orden; habiendo guerra,
cultura de la dominación, no hay paz.

A veces hacemos un evangelio edulcorado que se acomoda a las modas, a veces
nuestro lenguaje al predicar es dulzón, solo con palabras suaves para solo
agradar a las personas, para que nos dé beneficios económicos; va perdiendo el
rigor el sacrificio y el ir batallando contra las modas del tiempo.

La sociedad es muy permisiva. Se habla en la sociedad de la tolerancia, pero no
se ha entendido bien este concepto, pues, sin faltar a la caridad a veces no
tenemos que ser “tolerantes”.

El cristiano que está luchando por ser fiel a Cristo nunca ha de desanimarse.

El que es fiel o está unido a Cristo aquí en el mundo seguirá unido a Él en el
reino de Dios. Hay problemas, pero hay que ser fieles a Dios.
Que el evangelio se haga cultura; el evangelio muchas veces no permea, por
ejemplo, van los papás a pláticas y llegan a casa y siguen aplicando en su
familia los criterios de la sociedad, no los del evangelio; que no domine la
mentalidad el mundo sino Cristo.

Necesitamos estrategias para que el evangelio se haga vida, y no venza lo
diabólico (lo que divide).

El cristianismo no es para todos, sino para quienes son exigentes consigo mismos.
Padres de la Iglesia eran duros, disciplinados, exigentes con su vida y predicación. Ej. San Antonio Abad, San Benito, San Francisco vinieron a
reformar la Iglesia que se estaba cayendo en su tiempo. San Benito vivió cuando dominaron Italia los mongoles y por eso San Benito comenzó a reconstruir todo.

A veces hacemos el caldo gordo a los políticos, a la cultura, nos acomodamos,
no denunciamos las injusticias.

Hay que ser comprensibles pero la verdad es innegociable.

La moral no es la conciencia sino la verdad. No es agradable a veces para
algunos oír la verdad.

El pensamiento de Jesús no es como el de los hombres. Siendo discípulos de
Cristo vamos a ser signos de contradicción, porque el hombre de nuestro
tiempo no nos va a comprender.

Cristo no vino a traer paz, sino que vamos a encontrar la paz en cuanto seamos
fieles a la voluntad de Dios, sin ser indiferentes a los problemas del mundo,
creyendo que si nos metemos nos van a perjudicar.
El sacrificio que hizo Jesús, los principios que puso incluyen que hay que hacer violencia contra uno mismo.

El cap. 11 de Hb da el concepto de la fe y el 12 habla ya de la vivencia de la fe.
FE FIRME, FUERTE, INQUEBRANTABLE

Al vivir la fe se tiene que sufrir, no desanimarse como no se desanimaron los
Padres de la fe: Cristo, Abraham, Jeremías…

Cristo estuvo en la mazmorra; Jeremías es imagen de Cristo cuando fue echado
al pozo. Estamos metidos en ese pozo, se han ido los amigos, no hay esperanza,
se burlan de nosotros… Hay verdades a medias, engaños de políticos… no perder la esperanza, Cristo nos da la fortaleza.

Estamos viviendo momentos de ataque a la Iglesia en México por parte del
gobierno, quizás un poco más en Nicaragua… pero no se desanimen. Cristo
quiso vivir tanta oposición como nosotros hoy por parte de la ideología de
género, aborto aprobado…; ellos atacan con esas armas, pero nosotros hay que
atacar con la fe.

La juventud fácilmente se desanima, decepciona. Solo a través de la Palabra de
Dios nos motivamos y nutrimos la esperanza.

“Una multitud de antepasados nuestros han dado testimonio de la fe”. Ser
mártires es ser testigos, ver al mártir por excelencia que es Cristo; ser mártir es
vivir de la fe hasta la muerte; estos testigos no escatiman su vida. El testigo se
convierte en un ejemplo de entrega total y su dedicación a Dios es su grandeza. A
veces hace falta juntar más la vida y la fe con esa dedicación total, si es que
queremos hacer algo afuera. Hay que aceptar los pequeños martirios de cada
día porque no todo es disfrutar.

“Despojémonos del pecado que nos asedia, que es un peso”. El pecado de la
carne es el peso que nos aplasta, el disfrutar más la vida del mundo que la vida
de Dios; hay que vivir de aquello que nos da vida en plenitud y no de lo que nos
va acabando la vida.


“Corramos con paciencia”: adaptarnos en dar un buen sentido para ganar y
avanzar hacia la última meta.
Carrera de la vida, de la santidad que hay que vivir con tanta fuerza.

A veces queremos hacer muchas cosas, pero ¿estamos capacitados para el
martirio? ¿o nos vamos a rajar? Primero tenemos que prepararnos a toda
conciencia. Tener sangre de mártires, de santos.

ESPERANZA Y PERSEVERANCIA

Esperar con fe el cielo, pero hay que luchar con fortaleza como los héroes de la
fe. Hay que afianzarnos en la fe, tenemos los recursos: conocimiento de la
Palabra de Dios, oración, sacramentos. La fe mueve montañas. Ser “peregrinos
de la esperanza” será el lema del próximo jubileo.
La sociedad basa su éxito en lo económico únicamente. Tener esperanza ante la
realidad actual.

Con lo que estamos viviendo socialmente, de momento vamos perdiendo el
partido, pero hay que dar la vuelta al partido.
Los judíos durante siglos y siglos nunca perdieron esperanza de que podrían
recuperar Jerusalén hasta que lo lograron en 1948. Así hay que ser perseverantes.

El Cristo pascual es un Cristo que está danzando, aunque está crucificado ya
no tiene sangre, ya está celebrando el triunfo. La imagen del Cristo bizantino es
un Cristo danzante, por ej., el de Lorenzetti, Giotto… Estamos crucificados,
pero ya tenemos el triunfo.

Sociedades líquidas, práctica del individualismo, poco vivimos en comunidad,
no nos gusta reunirnos, convivir. La pandemia propició que nos hagamos más
individualistas; ya ni los grupos quieren reunirse, atrae mucho más la
comodidad.

La predicación es una gran arma para combatir esta sociedad antievangélica, es
una espada filosa o de doble filo, porque es hacer accesible la Palabra de Dios
aquí y ahora.

Hemos perdido el fuego del evangelio: las ganas de vivir, compartir, predicar…
La solución es que a la gente hay que encenderla, hay que ir a la gente estando llamas, con emoción; se requiere mucha preparación espiritual y no solo
intelectual para la homilía. Ser un fuego que enciende a otros fuegos. Si me
enciendo uniéndome con Dios, esa es la clave. Encendernos en el amor de Dios
para encender a los demás.


Es tiempo de ser solidarios con el P. Felipe.

Seguir manteniéndose en OCEAS, porque además hemos recibido más de lo
que hemos dado.

Chilpancingo, Gro., agosto 12 de 2022.

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