Natalia Vidales

Pendientes del PAN

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“Estamos dando la cara”, declaró el líder nacional.    

No ha sido para nada bien visto el reclamo que hace un grupo de panistas por la derrota de Ricardo Anaya porque ésta se debió no a su actuación como candidato,  sino al hartazgo de los malos gobiernos… prìistas y panistas.

 Natalia Vidales

SemMéxico. Sonora. 11 de julio de 2018.- La dirigencia nacional del PAN tiene, todavía, mucho que hacer al frente de la institución.  Entre otras tantas cosas atender los diversos procesos legales ante el INE y el Tribunal Electoraly que forman parte de la etapa poselectoral (entre otras posiciones,  la defensa de la gubernatura de Puebla que ganaron y que está siendo impugnada por el candidato de MORENA). Igualmente tiene el pendiente de presentar las demandas conducentes ahí donde se hayan cometido fraudes en contra del PAN.

Además,   está el tema de las asignaciones de las candidaturas de representación proporcional (las famosas pluris) en el Congreso de la Unión y  en las diferentes legislaturas locales y regidurías municipales.  Estas posiciones vienen a significar ahora, para todos los partidos vencidos en las recientes urnas,  una especie de tabla de salvación para equilibrar en lo posible las decisiones del nuevo régimen. 

Pero, sobre todo, esa permanencia es menester  para que sea el mismo equipo del PAN –encabezado por Damián Zepeda Vidales–   quien haga el recuento de los daños y asuma las consecuencias de los magros logros electorales. “Estamos dando la cara”, declaró el líder nacional.     

Recordemos, por ejemplo, aquí en Sonora cuando el PAN perdió importantes posiciones el 2015 y los dirigentes permanecieron en sus cargos aguantando la vara de la derrota, para que posteriormente los nuevos mandos no tuvieran que levantar el tiradero.

Pero ahora resulta que un grupo de 32 panistas identificados con Felipe Calderón y con Margarita Zavala (quienes no respaldaron al candidato presidencial de su propio partido, Ricardo Anaya, en la pasada campaña  electoral), piden en una carta dirigida a la Comisión Permanente la renuncia inmediata de la directiva nacional del partido –en una acción de lo más mezquina- , conociendo –como conocen-  que los  estatutos  prevén la renovación de los mandos “dentro de los seis meses siguientes a las elecciones” (precisamente para que asuman la responsabilidad de los resultados de haber resultado negativos, o para que los celebren en caso contrario; y para concluir todo el proceso electoral).  Luego entonces lo que buscan no es el bien del partido sino que la división panista continúe. 

Como respuesta, la Comisión Permanente del PAN –encabezada por Luis Felipe Bravo Mena- hizo ayer un llamado a la conciliación interna al circular un documento con propuestas muy concretas: 1) Concentrarse en la defensa jurídica y política de sus triunfos electorales así como evitar la sobre representación legislativa de la coalición triunfadora.  2) Analizar los resultados electorales para que emerja una ruta crítica de cara al futuro; 3) Respetar los plazos fijados en el estatuto para la renovación de la dirigencia nacional; 4) Respaldar a la actual dirigencia nacional y a las estatales para que puedan llevar a cabo la renovación de los comités; 5) Generar el diálogo al interior del partido, sin exclusiones.

Por su parte, Damián Zepeda había señalado previamente que no se trata de aferrarse al mando, sino de concluir el ciclo y de que los nuevos directivos sean electos, antes de Diciembre,  por los miles de militantes del PAN que conforman el máximo órgano elector del partido, no por unos cuantos, como antes. Pero además, declaró que él no contenderá por su reelección en el partido,  y que seguirá su carrera parlamentaria  –que es lo suyo–  ahora como Senador nominal, si recordamos su trayectoria cuando ganó la diputación  local y luego la  federal por Sonora. 

Dejará la presidencia con la frente en algo, como él mismo lo ha dicho ya que pese a los malos resultados generales para el PAN el pasado primero de Julio, se ganaron ahí tres gubernaturas  que se suman a las cinco obtenidas hace dos años en su propia gestión. Y hoy son  12 entidades blanquiazules (el PRI tiene otras doce y  MORENA tendrá cinco), y es ahora  el PAN la primera fuerza opositora nacional.     Entonces, no ha sido para nada bien visto el reclamo que hace un grupo de panistas por la derrota de Ricardo Anaya porque ésta se debió no a su actuación como candidato –que fue excepcional-  sino al hartazgo de los malos gobiernos… prìistas y panistas.  No hay que olvidarlo.

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