La Opinión

Por la Cuarta

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• Hoy las abuelas han evolucionado.

Las Abuelas

LA OPINIÓN

María Enriqueta Burelo

SemMéxico. 12 de febrero 2019.- A raíz de la controversia suscitada, por el recorte al presupuesto del Sistema de Guarderías y que se está analizando la posibilidad de entregar directamente el subsidio a los padres y que estos decidan si le dan el bono a la abuelita, a la tía, a la cuñada, a quienes ellos consideren que pueden ser las auxiliares en el cuidado de los infantes, un buen número de personas opinaron que las abuelas eran las indicadas para cuidar a los nietos y nietas, ya que les entregan su amor y cuidados, sin condición. Esa idea  sobrevive  en nuestro imaginario, gracias a Sara García y Prudencia Griffel, las abuelitas abnegadas, sufridas del cine mexicano, dispuestas a dar todo por los nietos. Sin embargo, nadie les ha preguntado a las abuelas si  están dispuestas a dar parte de su tiempo, casi 5 horas diarias, 25 semanales para cuidar a los nietos

Todavía me toco en mi niñez que las abuelas era seres amorfos, que olían a jabón Maja, vestían de medio luto, negro con blanco, fueran viudas o no, pasadas de peso, padecían de hipertensión o diabetes, y siempre estaban ahí para la nietada. Sus diversiones eran rezar el rosario, tejer ganchillo, de tarde en tarde eran visitadas por las comadres o ahijados.

A pesar de ello a mí me toco dos abuelas que no cumplían con los requisitos establecidos, la paterna, madre de seis hijos acompaño a mi abuelo Pancho por todas la república como pagador del ejercito de Ávila Camacho, y cuando fue diputados federal, prima hermana de todos los mapaches, el tío Tiburcio Fernández, Bulfrano Aguilar, Sinar Corzo. Por otro lado, mi abuela materna cuyo nombre heredé, fue dueña en unión de mi abuelo Ricardo de las 4 farmacias de Arriaga y cuando iba de vacaciones, la veía a la hora de la comida y al cerrar la farmacia.

Hoy las abuelas han evolucionado mucho, si lucen canas son porque están de moda  y se las pintan, son profesionistas, viven solas muchas de ellas divorciadas, empresarias, caminan apoyadas en su stiletos de 18 centímetros sin amilanarse, luciendo en ocasiones prendas sacadas del guardarropa de la hija o de la nieta.

Sus reuniones no son para costurar, aunque hay sus excepciones, sino para jugar domino cubano, tomarse la copa y platicar los últimos chismes de la zona, viajan con sus amigas a las playas de moda o a comprarse ropa a Rodeo Drive o de perdis a MacAllen o las plazas de la CDMX.

Y aquí entre nos ahí les van algunos chismes. Una abuela empresaria; ella, me contó que ya no invita a comer a sus hijos el domingo, porque luego quieren que les cuiden a los nietos y los papas irse al cine o a tomar un café, cuando ella quiere descansar junto a su esposo o irse también a dar la vuelta; otra amiga se quejaba de que su mamá pocas veces le cuidaba a sus hijos, que debía avisarle con tiempo para agendarlo, en ese momento pensé abuela desnaturalizada, ahora la entiendo. Mi propia mamá, me decía el sábado “conmigo no cuentes, ya sabes que tengo tocada”, así les decía a las comidas con sus amigas. Hoy las abuelas que son empresarias, académicas o servidoras públicas, tienen múltiples compromisos por lo que las citas con los nietos también forman parte de su agenda.

Abuelas famosas como Olga Cordero, ya la veo cuidando nietos en fin de semana, o que se los pasen a dejar un ratito a Bucareli., Areli Madrid Tovilla, incansable abogada y política chiapaneca, verá a sus nietos de tarde en tarde cuando ande por Chiapas, y que diremos de otra distinguida abuela chiapaneca Margarita Luna Ramos, entre proyecto y proyecto. Sin embargo, un ejemplo de abuela tradicional en el sentido del cuidado pero muy entregada a su trabajo de periodista vive encantadísima de su abuelitud y disfruta enormemente su papel de abuela entre nota y nota periodística, ella es Gaby Coutiño, mientras que mi amiga Candelaria Rodríguez Sosa, es abuela de fin de semana o recuerdo a otra amiga Elena Kramsky, llevando a Frida, su primera nieta a nuestras marchas de protesta por la ausencia de una legislatura que reconociera la violencia familiar como un delito.

Varias de las abuelas actuales ya pasaron por la  5ª transformación, es decir por las manos de un cirujano plástico que las ha dejado bien alineadas y aliñadas, unos piquetitos de botox, y alguna luce un atrevido tatuaje en sitios innombrables, otras se dan el lujo de ir de safari, pero no a África, sino a un coto de caza, donde usted sabe las piezas de caza lucen saco y corbata, mi mamá decía “que arrechas, deberían estar cuidando a sus nietos”, pero parecen nietos sus galanes.

Hoy muchas abuelas a distancia le han entrado al internet, al skipe, para comunicarse con sus nietos y nietas que viven en otras ciudades y ya encarriladas, le han entado a las redes sociales, hasta tienen playlist de sus canciones favoritas.

Me encantan las abuelas, las de antes y las de ahora, las abnegadas que consideran que es su segunda oportunidad de ser madres o las que con agenda en mano señalan que días pueden atender a sus nietos; las abuelas que no se pierden marcha, que quiten la tenencia, que existan refugios para mascotas, por un mundo sin violencia o las famosas abuelas de la Plaza de Mayo una organización no gubernamental creada en 1977 cuyo objetivo es localizar y restituir a sus legítimas familias todos los y las niñas desaparecidas por la última dictadura argentina.

¡¡Que vivan las abuelas!!

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