Rita Imelda Fernández González

¿Por qué es urgente cambiar y por dónde empezamos?

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La República Feminista

Este sistema obtiene su capital o plusvalía de la explotación sobre otras de personas y otros recursos naturales

Rita Imelda Fernández

SemMéxico, 22 enero 2018.- El sistema en el que vivimos (neoliberal, antropocéntrico, androcéntrico) nos tiene al borde de una crisis global cuyos efectos nocivos se ven por todo el planeta. Bajo estos paradigmas hemos afectado ecosistemas completos (flora, fauna, agua, tierra, aire) para la producción excesiva y mal distribuida de alimentos, recursos y bienes materiales, porque creemos que todo lo que existe en el mundo sirve al hombre, porque creemos que la medida de todas las cosas debe ser en función a los parámetros del hombre y porque lo único que nos importa es comprar y obtener más capital para comprar más.

Pero no se alcanza a ver que, para las producciones masivas, se requieren cantidades gigantes de recursos naturales que afectan no solo los ecosistemas locales, sino que también afecta la convivencia social. Pensemos solo en un ejemplo, el salario mínimo contempla la compra de los alimentos, pero no el tiempo de quién los prepara, ese ahorro para el mercado se convierte en capital y para las familias significa una persona, por lo regular una mujer, que sacrifica su tiempo para cumplir esa demanda, además cargando con la desventaja de no tener derechos sociales de ningún tipo (jubilación, vacaciones, servicios de salud integral).

Este sistema obtiene su capital o plusvalía de la explotación sobre otras de personas y otros recursos naturales. Ríos y lagos áridos, tierras estériles, bosques talados, cuerpos de mujeres y hombres feminicidios y homicidios son la consecuencia. Este sistema va desplazando y expulsando a aquellas personas que no desean ser parte del sistema de extracción y explotación, generan expulsión, migración por violencia o desplazamiento ante la pobreza o contaminación del entorno. Estos efectos se sienten cada vez más en los países llamados en vías de desarrollo, cuya riqueza suele estar en sus recursos naturales y el Estado es rebasado o comprometido para que se permita esa explotación.

En nuestro país el grado de corrupción e impunidad han permitido el crecimiento a las violaciones en materia de biodiversidad, áreas protegidas. Piensen en que solo este sexenio y a pesar de los millones invertidos en el rescate y preservación de la vaquita marina está a punto de extinguirse por la extracción de totoaba, y eso que tienen encima los reflectores, imaginen el resto del país en qué condiciones de extracción esta.

Es momento de pensar, reflexionar y actuar, es claro que tenemos una agenda amplia por defender en la legislación y en la protección real de las zonas, pero también tenemos pendiente una revisión y cambio de formas de consumo, como utilizar unicel a sabiendas de que es un material que tarda mil años en descomponerse y que solo estuvo en nuestras manos 10 minutos. La compra excesiva de ropa, Fast Fashion. Consumimos excesivamente productos del otro lado del mundo. Desperdiciamos millones de toneladas de alimentos. Compramos demasiadas cosas con plástico. Muchas pequeñas acciones pueden ir transformando el planeta.

Rita Imelda Fernández
@RitaIFdz

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