COLUMNASSara Lovera

Posdata| Olga Sánchez Codero disminuida a licenciada y ayudante

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 Posdata, una columna incidental y casuística

Sara Lovera

SemMéxico, Cd. de México, 26 de agosto, 2021.- La doctora, ministra en retiro Olga Sánchez Cordero fue considerada esta tarde por el presidente Andrés Manuel López Obrador  como licenciada, leal,  adherida a su proyecto, el de él, la 4 T, y como una mujer ejemplar que “nos ayudó muchísimo” en el proyecto de transformación del país. También le dijo que ahora   vuelve  al Senado, porque, ese  era “su sueño”.

Del nuevo Secretario de Gobernación, que nombró  el presidente López Obrador dijo: “mi paisano, amigo, compañero entrañable”. Nada menos que el gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, – su amigo de juventud- cuyas cuentas no son excelentes, más bien, como me escribió una docta en análisis político, ha dejado mucho que desear  como ejecutivo estatal.

Evidentemente el jefe del gobierno mexicano ratifica, día a día, su visión machista, androcéntrica, egocéntrica y de autoridad absoluta. Dijo más. Olga que, repito, es doctora y autora de numerosas obras  y no licenciada,  “nos ayudó, nos ayudó muchísimo”,   y ahora ha quedado en la libertad  de volver al senado. Dejó dicho que ella lo pidió. Se trata del cambio número 30 en el gabinete presidencial y disminuye un lugar en el gabinete a las mujeres.

Hasta hace unas semanas, siempre cuestionada por los medios y comentaristas, sobre cuando se iba; siempre acosada por la discriminación pública, ella repetía, lo dijo al menos 10 veces, que estaba firme en Gobernación.  Sin duda irá al Senado a tratar de seguir “leal” y buena ayudante, para paliar las dificultades de la  4T en las reformas constitucionales. Al menos eso parece pensar el presidente de la República.  Y no es claramente, una respuesta para fortalecer a Gobernación, ya que el ungido no solamente es “leal”, sino obediente. ¿Es posible que Olga, se haya insubordinado?, no lo sabemos, sí sabemos en cambio que es muy cumplida con el presidente, quien como  él insistió “me pidió volver ahí”, se lo concedí.

 Ella fue  llamada a ocupar la Secretaría  de Gobernación, el 29 de noviembre de 2018, dos días antes de que formalmente Amlo se hiciera cargo del Ejecutivo. Hoy el presidente empezó por decir que iba a hacer un anuncio “por el bien del proyecto de transformación” y sostuvo que era un buen anuncio,  insinuó López Obrador, que la ministra en retiro, por leal y entusiasta, se le permitió “realizar su sueño”, ser senadora  por representación proporcional, dicho de otra forma, en la lista y no en la elección de voto directo.  Y eso se logró, dijo el presidente   para mostrar que en la 4T una mujer, por cierto  la primera  en la historia,  podía ser la responsable de la política interna.

Pero  jamás se refirió a las tareas que en el régimen  mexicano son las muy intrincadas negociaciones para un país federado, con gobiernos autónomos en 32 entidades del país, las de la gobernabilidad interna. Difícil.  Tampoco  habló de su tarea denodada por atender y coordinar a esos  gobernadores ni de otros  asuntos fundamentales como la seguridad, la coordinación para la pandemia y nada menos y nada más que la atención a la conflictividad del país.

Menos iba a decir que  Olga Sánchez Cordero, en realidad  Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila  se encargó, directamente, de la política de género, es decir de las acciones para la igualdad entre hombres y mujeres.

Llamada ahora a presidir la Mesa Directiva del Senado, por un año, tendrá tareas, como las realizadas con gran destreza por la ex gobernadora de Yucatán, Dulce María Sauri en la Cámara de Diputados, ella sí política de carrera, que sorteó más de una intentona de la 4T y también de la oposición.

La ministra en retiro, como integrante de la Suprema Corte, fue fundamental para la sentencia que resolvió  el amparo 554/2013, promovido contra el fallo dictado el 17 de diciembre de 2012 por el Juzgado Quinto de Distrito  en el Estado de México.  Se trató de  resolver, por un lado, si la determinación de sobreseimiento dictada por el juez de distrito que dejaba libre a un feminicida, y por la otra  los argumentos relativos a las alegadas irregularidades en la etapa de averiguación previa respecto de la muerte de Mariana Lima Buendía. Uno de los casos emblemáticos de feminicidio. Irinea Buendía, la madre y quien promovió la justicia para Mariana, se ha convertido en una lideresa de las víctimas de feminicidio.

De ese tamaño ha sido la carrera de Olga Sánchez Cordero, disminuida en esta administración, por propios y extraños, por eso,  es inaudito que ahora el presidente, simplemente le diga licenciada y “leal”,  por no decir mujer que debe atender todas las tareas del cuidado, labores no remuneradas propias del sexo femenino. Ahora hay que hacer en el Senado, por supuesto.

El presidente cuando dijo “nos ayudó muchísimo”, también la colocó en ese, un lugar designado por el patriarcado para las mujeres “las ayudantías”, lo que sostiene  los grandes y maravillosos proyectos masculinos. No daba crédito cunado vi el Twitter filmado  que a las 14 horas circuló López Obrador, flanqueado por su “entrañable amigo”, – del grupo Tabasco-  digamos de paso, que también será el Secretario de Gobernación, por ser “amigo” del presidente de la República, hasta ahora desconocemos sus buenas o malas credenciales para ello.

Olga y su obra

Hasta  2018  la  historia de vida de la doctora, fue impresionante. Estudió en Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); fue designada  doctora honoris causa por la Universidad Autónoma de Morelos y por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es la novena mujer en ocupar un sillón de la Suprema Corte de Justicia, tribunal supremo  de la nación. Pero también fue  la primera mujer Notaria Pública en Ciudad de México. Se la considera  como una de las abogadas más importantes de México. En su carrera judicial fue Magistrada del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y profesora en la UNAM y de diversas universidades del país.

Como parte de la reestructuración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 1995, el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León  la nominó como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quedando adscrita a la Primera Sala Civil y Penal.

 Fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde enero de 1995 y hasta noviembre de 2015, 20 años. Se destacó por analizar, promover e incidir en cuestiones como las de la Interrupción Legal del Embarazo, la obligación del pago de alimentos y fue famosa por la sentencia  de Mariana Lima Buendía.​

Fungió como  secretaría de Gobernación  hasta el  26 de agosto de 2021. No está claro cómo y por qué  renunció al puesto, aunque se sabe que fue  por órdenes de López Obrador para apoyar al grupo parlamentario de Morena y reorganizar lo único valioso para López Obrador la operación política.

Es verdad que la ahora ex secretaria de Gobernación no pudo hacer muchas cosas, que se condujo  eludiendo  la ley en materia de política de género, que aguantó, una y otra vez, en las mañaneras, los discursos descalificadores del presidente sobre el movimiento feminista, – ella que  se considera, feminista-, que tuvo que sortear, sin éxito, los problemas de la desaparición forzada, las protestas públicas, los asesinatos de periodistas, los temas de la población, como el embarazo en adolescentes y el mal trato a la creciente población mayor de 60 años. Que tuvo que lidiar con una problemática política que tal vez no había experimentado antes por lo  que tampoco pudo detener la reducción de funciones en Gobernación  y  el recorte presupuestal para asuntos tan trascendentes como la atención a víctimas. Hoy deja una herencia, al menos, desangelada para los próximos 3 años de gobierno.

Fue como un regalo a su “sueño”, ahora que fue su cumpleaños el 16 de julio, por eso se llama Carmen, supongo.

 Mencionaré sólo algunas de sus obras: La Constitución y los Tratados Internacionales. Un acercamiento a la interpretación jurídica de la jerarquía de las normas y la aplicación de los tratados en la legislación nacional, Revista Jurídica, Poder Judicial del Estado de Aguascalientes, 2000; Coautora del libro Simone de Beauvoir…entre nosotras, Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, 2009; Derechos Fundamentales vulnerados y un texto histórico recopilado en El Voto de las Mujeres, publicado por Plaza y Janes, 2004, denominado Que se oiga fuerte y que se escuche lejos, referido a la batalla de las mujeres por el voto y la toma de decisiones.

¿Algo precipitado? por supuesto. Esta mañana estuvo reunida, por breve tiempo, nerviosa, con todas las mujeres que ganaron elecciones en junio pasado. Una reunión amplísima e importante, de gobernadoras, diputadas federales y local, de presidentas municipales y regidoras electas en todo el país. De pronto en plena reunión, se disculpó, “me llamó el presidente” y se fue. La reunión se terminó.

La doctora Sánchez Cordero Dávila es hoy una de las 30 personas que se han mudado del gabinete y otras instancias. Era una de las 7 secretarias de estado, ahora serán 6. López Obrador definitivamente no ha podido con la igualdad. Presumió que haber elegido un gabinete paritario, no lo fue nunca. Al principio de 19 lugares  en las secretarías, nombró a 9 secretarias, menos del 50 por ciento, y tres años después, quedan sólo 6 mujeres, es decir por obra y gracia de la autoridad, la paridad  perdió el 30 por ciento.

Su despedida del gabinete, sucedió casi al tiempo que las diputadas federales que terminan su encargo el 31 de agosto, festejaban colocando una placa conmemorativa de la paridad en el Palacio de San Lázaro. Y las que se reunieron para una catilinaria feminista con la Secretaria de Gobernación y la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, se quedaron sin saber qué hacer.

¿Cuál paridad? Veremos.

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