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Quienes trabajan en el hogar, perdieron empleo, y quienes hacen cuidados duplicaron su jornada por el Covid 19

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*Diagnóstico civil: pocas afiliadas al IMSS, ganan más los hombres y todavía no hay registro 

“Nos cayó el 20”, un llamado a quienes toman decisiones

Elda Montiel 

SemMéxico, Cd. de México, 22 de mayo 2021.- Apenas el 8 por ciento de las y los trabajadores del hogar se afiliaron al IMSS, y por la falta de un sistema nacional e integral de cuidados, las mujeres le dedican lo equivalente a una jornada de trabajo completa a tareas del hogar y de cuidados sin pago.

Esta situación se agudizo en esta crisis del  Covid 19, analiza el reporte “Nos Cayó el 20. Diagnóstico y recomendaciones del Observatorio Género y COVID-19 en México. 

El diagnóstico hace  visible la precariedad laboral de las trabajadoras del hogar en México, y detalla que hubo una gran cantidad de despidos en medio de la contingencia por COVID-19, lo que  impactó directamente sus ingresos. 

El único programa que atendió estas afectaciones fue el Programa Apoyo Solidario, destinado a las trabajadoras del hogar. Sin embargo, hubo obstáculos para acceder a él, entre otros restringido a contar con la afiliación a la seguridad social, cosa grave porque la afiliación nacional, por lo que  muy pocas trabajadoras o trabajadores se beneficiaron. Denuncia el diagnóstico, opacidad en el IMSS, ye que no existe un padrón público al respecto.

En el reporte “Nos cayó el 20” fue elaborado por las organizaciones civiles que integran el “Observatorio Genero y Covid”, diagnóstico que expone las desigualdades, muchas que imperan hace tiempo, pero que se profundizó en tiempos de pandemia. 

Hacen propuestas, por ello  este diagnóstico se llama “les caiga el 20” a quienes antes, durante y después de la pandemia tienen el poder de cambiar esta realidad.  

Las organizaciones que integran el Observatorio Género y Covid son Balance, Ipas CAM; Disability Rights International, Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) A.C.; Programa de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir A.C. Mexfam; Population Council; Equis, Justicia para las mujeres, e Instituto para las Mujeres en la Migración.

Precariedad de las trabajadoras del hogar

Al primer trimestre de 2020, en México de los 2 millones 394 mil 69 personas ocupadas como trabajadoras del hogar remuneradas, casi 2 millones 200 mil eran mujeres, equivalente al 91.6 por ciento  del total, y el resto eran hombres. Para el tercer trimestre del mismo año, periodo de confinamiento más estricto, se observó una disminución del 18.1 por ciento, equivalente a un millón 196 mil 149 personas ocupadas en este sector. 

La disminución en este periodo no fue igual para hombres y mujeres: mientras que las mujeres ocupadas en trabajos del hogar de forma remunerada disminuyeron en 20.8 por ciento, los hombres ocupados en dicho sector aumentaron en 10.9 por ciento. Esto puede ser señal de una ligera sustitución en el sector dada la emergencia sanitaria.

Respecto al ingreso promedio mensual de las personas trabajadoras del hogar, al primer trimestre de 2020, se estimaba en 4 mil 3.7 pesos. Sin embargo, al observar los ingresos diferenciados por género, se estima que por cada cien pesos  que los hombres recibían, las mujeres recibían 63 –el ingreso promedio de los hombres se estimó en 5 mil 991, el de las mujeres en 3mil 804 pesos. –. Con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

En 2019 el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), implementó un programa de afiliación a la seguridad social para personas trabajadoras del hogar. Para octubre del 2020, el total de afiliadas a este programa fue de 27 mil 640 personas, es decir, una de cada cien trabajadoras del hogar remuneradas, tiene seguro social. 

En el marco de la pandemia, de acuerdo a datos del IMSS las trabajadoras del hogar fueron beneficiadas por el programa Apoyo Financiero a Microempresas Familiares (crédito por 25 mil pesos a pagar en tres años con una tasa de interés del 6 por ciento) fue otorgado a 4 mil 21 personas trabajadoras del hogar, es decir, al 8.5 por ciento del total inscritas al Instituto.

Señalan, que este programa presenta graves problemas de opacidad, al no presentar un padrón en el que se pueda desagregar por sexo a las y los beneficiarios.  Además, en el 2020 presenta un sobre ejercicio debido a la implementación de medidas de mitigación económica por la pandemia.

Consideran que, si se hubiera re direccionado dinero asignado a proyectos no urgentes como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas o el aeropuerto Santa Lucía, se habría podido ampliar el programa entre 13 y 28 veces para atender las necesidades económicas de los pequeños negocios.

El Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) lanzó la campaña Empleo Justo en Casa #TrabajoEnCasaEsTrabajo, convocada en conjunto con el Sindicato Nacional de Trabajadoras (SINACTRAHO, ONU) Mujeres y Organización Internacional del trabajo (OIT), en alianza con organizaciones de la sociedad civil afines a la causa en 2020. 

La campaña sensibiliza e informa a personas empleadoras sobre las responsabilidades al contratar trabajo del hogar ante las reformas de la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social. 

A la vez, ante el contexto de emergencia sanitaria, enfatiza la urgencia de un salario digno, la formalización de relación laboral con un contrato y la inscripción a la seguridad social.

Sin sistema nacional de cuidado y sin estancias infantiles 

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)  al primer trimestre del 2020, las mujeres ocupadas aquellas que contaban con un trabajo de tiempo completo, le dedicaron 40 horas por semana, una jornada laboral completa, al trabajo no remunerado de cuidados y quehaceres del hogar. Esto equivale al doble de tiempo que los hombres ocupados les dedicaron a las mismas tareas. 

Esto se debe al cierre de escuelas y guarderías, ya que implica una necesidad de resolver el cuidado de niños, niñas y adolescentes en horas laborales. También se suma la saturación de los sistemas de salud debido al incremento de los casos por COVID-19, que derivo en el traslado e incremento de cuidados al interior de los hogares

Señala el diagnostico que ante la carencia de un sistema nacional e integral de cuidado las mujeres contaban con dos programas presupuestarios, las estancias infantiles y las guarderías de IMSS. 

El cierre del programa de estancias infantiles pudo haber beneficiado a 900 mil niños y niñas más, y se convirtió en un esquema de transferencias directas no condicionadas, en el “Programa de apoyo para el bienestar de las niñas y niños, hijos de madres trabajadoras”, que en los últimos dos años observó un subejercicio del dinero público destinado a este rubro. 

“El subejercicio del gasto público no es indicativo de ahorro, sino de un mal manejo y administración de los recursos. No utilizar el dinero etiquetado es señal de que no se ha alcanzado al número de beneficiarias que el mismo Gobierno se fija como meta”, señala el diagnóstico.

Mientras que el servicio de guarderías del IMSS que no cubre ni el 25 por ciento de cobertura de la población objetivo, ya que atiende a 253 mil derechohabientes cuando el potencial es más de 995 mil derechohabientes no ha tenido aumentos en términos reales. 

Si bien la operación de las guarderías está sujeta a restricciones sanitarias debido a la contingencia por COVID-19, sería recomendable que el Estado invierta más en la infraestructura de cuidados ya existente. Aquí también señalan una mala administración del dinero público. 

Por lo que consideran importante hacer el seguimiento civil al proceso legislativo que permita elevar a rango constitucional el derecho al cuidado y tiempo propio de las mujeres, para contar con un marco normativo federal que favorezca el desarrollo de políticas públicas.

La Cámara de Diputados el  20 de noviembre de 2020 aprobó elevar a rango constitucional el derecho al cuidado y a cuidar a través de un dictamen que reforma los artículos 4 y 7 de la Constitución, pero aún queda pendiente la aprobación por parte de la Cámara de Senadores y la ley regulatoria. Acuerdo que no tiene financiamiento. 

 

 

 

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