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Ráfaga| Urge la unidad del gremio periodístico. El atentado contra Ciro, prende foco rojo

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Desde Palacio Nacional, campaña permanente. Mientras los criminales gozan de impunidad

Jorge Herrera Valenzuela

SemMéxico, Ciudad de México, 20 de diciembre del 2022.- Terminó mi encierro y aislamiento, de dos semanas, por el contagio del pandémico virus.

Las noticias que nos tienen preocupados/as, indignados/as y tristes, siguen a la orden del día. Se agudizan los problemas políticos, sociales y económicos. La intromisión en asuntos estrictamente políticos, en otros países, importan mucho en Palacio Nacional. Dejó de ser novedad la violación de la Constitución Política, por parte del Presidente de la República y sus abyectos legisladores y legisladoras.

Frente a ese panorama nacional desastroso, se consumó un artero atentado contra nuestro amigo y colega Ciro Gómez Leyva. Salvó su vida al conducir su camioneta blindada, próximo a llegar a las puertas de su domicilio.

Dos sujetos en una motocicleta dispararon repetidamente, por fortuna ninguna bala hizo efecto. Un automóvil “pastoreaba” a los presuntos asesinos, circulando a baja velocidad delante de la camioneta.

Esperamos que sean identificados y aprehendidos los fallidos homicidas y, ojalá, conozcamos quiénes son los autores intelectuales. Este atentado fue planeado al detalle. No se trató de un asalto ni de un robo. La orden era quitarle la vida a Ciro

No estamos para hacer conjeturas. Nada de especulaciones. Que las “altas autoridades del País” se deslinden, es lógico. Declarar que se ordenó una investigación “hasta sus últimas consecuencias”, es una frase común. Todo termina en el archivo, con explicaciones “estamos trabajando”, “siguen las investigaciones”. ¿Ejemplos?

El asesinato de los dos sacerdotes jesuitas está “en sus últimas consecuencias”. El narcotraficante autor del doble homicidio sigue libre. Identificado plenamente y no hay quien lo detenga, tal vez “porque también es un ser humano”.

El pasado sábado 10 en Tapalpa, Jalisco, el coronel José Isidoro Grimaldo Muñoz fue secuestrado por “El CR” del Cartel Jalisco Nueva Generación. Hasta ahora, no se sabe si está vivo ni dónde se encuentra. El 24 de noviembre fue asesinado el general José Silvestre Urzúa Padilla, en Pino, Zacatecas. Mataron al homicida. En las mañaneras, en Palacio Nacional,  ambos casos no figuran en la agenda presidencial.

La familia Gómez Leyva

En mi trayectoria periodística viví, en carne propia, la muerte violenta de mi compañero, amigo y compadre Manuel Buendía Tellezgirón. 30 de mayo de 1984. Un pistolero que viajaba en motocicleta le disparó por la espalda y el columnista de Red Privada murió instantáneamente.

Hoy me tocó saber, en mi aislamiento pandémico, del criminal rafagueó a la camioneta del apreciado conductor de noticieros radiofónicos y televisivos.

La relación con la Familia Gómez Leyva comenzó hace 47 años, a través de su señor padre, mi gran amigo Ciro Gómez y su esposa la querida doña Jose. Nos conocimos en el Club Gamos, del Centro Universitario México, el CUM. Mis dos hijos jugaban fútbol americano, infantil y juvenil. Los esposos Gómez Leyva eran entusiastas animadores de la chiquillada. Ciro para entonces, 1975, ya había jugado e inclusive manager.

Con Ciro papá, publicamos El Gamo. Un periódico-boletín semanal. Junto con otros papás, Rafael Martínez (entonces director de la revista Teleguía), el abogado Salvador Oaxaca, el chiapaneco Armando Castro Cameras, Pepe Barrios, Enrique Solano, Juan Cruz, Jorge Guzmán Orozco y el alma de Gamos, Irma Fernández Viesca (Irma de Lozada), participamos al lado de nuestros pequeños. De ahí nació la amistad que conservamos con Ciro y su hermano “Coco”. A Ciro y a Jose los seguimos recordando con cariño.

Amenaza sin rodeos

Lo ocurrido la noche del pasado jueves 15, en una calle de la Colonia Florida, al Sur de la Ciudad de México, es una clara advertencia, una amenaza sin rodeos, se enciende el foco rojo contra todos los que ejercemos el periodismo en los medios impresos, electrónicos (radio y televisión), en las redes sociales y el diarismo digital.

Desde el primer programa mañanero, titulado “conferencia de prensa”, que se realiza en el Salón de la ex Tesorería, en Palacio Nacional, comenzaron los ataques a los medios de información impresos, se inició una campaña difamatoria contra comentaristas, analistas, columnistas, por no estar de acuerdo con la política gubernamental.

Los epítetos de conservadores/as, neoliberales, corruptos/as, los repite el tabasqueño y continúa diciendo que le atacan los que están al servicio de intereses particulares, inconformes con el gobierno porque perdieron privilegios y sirven a extranjeros/as. En fin, no han cesado esos ataques del Presidente de México, creando, entre sus seguidores/as y colaboradores/as, un ambiente hostil para quienes estamos en el medio.

Nadie se escapa de su furia, porque “están conmigo o están contra mí”. Algo similar a la Ley Lares, Ley de Imprenta Santannista, en 1853, que prohibía criticar al gobierno y el que lo hacía, mínimo a prisión.

Cuarenta y ocho horas antes del criminal y frustrado asesinato, el Presidente de la República dijo en su micrófono mañanero que “oír a Ciro, a Loret de Mola y a Sarmiento daña a la salud y hasta crea tumor en el cerebro”, palabras más, palabras menos.

Sus “clientes” favoritos son el escritor, historiador y periodista Enrique Krauze junto con otro reconocido articulista y analista político, Héctor Aguilar Camín la columnista Denise Dresser y el conductor  de noticias más escuchado, Joaquín López Dóriga.

Está circulando en redes sociales un video de “El ChumelTorres, titulado “Yo Tengo Miedo”. Es conductor de un espacio televisivo, de lunes a viernes, de humor satírico y crítica. Ya también es de los que son mencionados por el tabasqueño.

La verdad es que habrá que tomar medidas precautorias. Nunca sabe uno quién o quiénes quieren hacerle el favor al hombre que vive en Palacio Nacional y no paga renta. Sobran las y los lambiscones, como los de antes, lo que hace a los actuales “ser iguales” que sus antecesores.

La unión hace la fuerza

Comentaré que desde épocas remotas, las y los reporteros-redactores, los editorialistas, los columnistas y demás seres humanos integrados al oficio o profesión periodística, una característica es la rivalidad profesional. Siempre buscamos la nota exclusiva. El reportero/a busca dar las primicias noticiosas. Estamos en momentos cruciales para el desempeño de la profesión y eso debe llevarnos a unirnos para defendernos y demostrar que somos víctimas de la difamación presidencial.

Hay un antecedente importante, histórico. Los antiguamente llamados “fotógrafos de prensa” y que hoy merecidamente son reconocidos como Reporteros Gráficos, tienen un historial en el que destaca, entre otros, la defensa que hicieron cuando la policía golpeó a quienes imprimían sus placas relacionadas con el fatídico Jueves de Corpus, en 1971. Denunciaron las agresiones y la respuesta fue el cese de funcionarios del entonces Departamento del Distrito Federal.

Antes de esos sucesos, ya los fotógrafos estaban agrupados y tenían un líder, al gran Agustín Pérez Escamilla, el legendario “Chino” Pérez, quien se autonombraba “El Ñorse Rezpe de La Sapren”.

En los años 70 y con apoyo de Fausto Zapata Loredo (subsecretario de la presidencia y exreportero de La Prensa) se creó la Asociación de Reporteros Gráficos de México, cuyo primer presidente fue otro añorado, Pancho Picco, también con larga trayectoria en ”El Diario Que Dice Lo Que Otros Callan”, La Prensa.

Eran los días de las dinastías Casasola (Agustín y Mario), los Arroyo, encabezados por don Jaime Adalberto y que hoy representa mi fraternal Jaime Andrés, Benjamín Ruiz e hijos, Julio León y su descendencia, los hermanos Nacho y Miguel Castillo. Es una lista muy larga, Rodolfo Martínez “El Greñas”, Lalo Quiroz, Juan Manuel Ramírez, “El Malaco” Ramírez, “El Chato” Delgado, los Hermanos Mayo, Roberto “El Chato” Ochoa.

En ese entonces no aparecían las chicas con cámara, que hoy abarrotan los diarios.

De los camarógrafos de noticieros de la pantalla chica, imposible olvidar a mi querido Ángel Cabrera, pionero con su Bolex de 16 milímetros para los noticieros de Televicentro, hoy Televisa. Jaime Sánchez, hoy as de la cámara, llevaba las imágenes al noticiero del recordado Nacho Santibáñez, quien cerraba el noticiero haciendo un guiño con el ojo derecho.

Demostrar que nos difaman

Frente a la insidiosa, permanente y difamatoria campaña de que somos objeto quienes estamos en las filas del periodismo mexicano, en la trinchera de la información, es la hora en que hagamos un frente común no para ponernos al tú por tú con el Presidente de México, sí para pedir que concrete sus acusaciones verbales, que presente pruebas irrefutables y que proceda como lo señala la ley.

En la alta tribuna  gubernamental, frente a las cámaras y micrófonos de la televisión, a nivel nacional, el tabasqueño “barre parejo” contra los medios informativos y quienes participan en ellos. Día a día, desde donde se encuentre, parado frente al micrófono, endereza sus ataques y, como la letra de una canción, “su palabra es la ley”.

Ante sus reporteros, ubicados adecuadamente, el de Macuspana habla de su derecho de réplica, pero él no lo otorga a quien se lo solicita. Trátese de periodistas o de legisladores/as como la hidalguense Xóchitl Gálvez.

El periodista que hace denuncias de la corrupción reinante, en este sexenio, es descalificado y señalado como un conservador, un fifí, un rezagado del neoliberalismo. Argumenta que antes no se difundía lo malo. Tiene mala memoria. En sus dos movimientos políticos, en los acarreos de seguidores, traídos de Villahermosa a la Plaza de la Constitución, tuvo la difusión amplia. Lo mismo al iniciar sus actos al  margen de la Ley, como la invasión a un campo petrolero en Tabasco o su campamento que cerró parte de avenidas y céntricas calles de la Ciudad de México.

Declaración conjunta

Considero que las respetables instituciones periodísticas deben de manifestar el malestar que ha causado el Presidente de México, al despertar odio hacia las y los periodistas que no están dentro de su círculo y utilizan los espacios de redes sociales para denostar a quienes en Palacio Nacional son considerados/as “como nuestros adversarios”. No cito nombres, porque es conocida la baraja de los periodistas clasificados como “antipatriotas”.

Deseo que haya una declaración conjunta de quienes dirigen el Club de Periodistas de México, el Club Primera Plana, el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo y la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos. No se requiere calificativos, sino exigir respeto al gremio, demandar justicia, captura de los asesinos y auténtica seguridad para nuestras personas y familiares.

Reitero que es necesario, hasta urgente, que se conozca el sentir, el pensar y el actuar de quienes no admitimos más acusaciones verbales, no más señalamientos sin pruebas y si una respuesta que reivindique a las y los reporteros, redactores/as, comentaristas, columnistas, analistas y conductores/as de noticieros.

Autoatentado, dice el Presidente

La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México pidió no politizar este atentado. Sin embargo, el Presidente de México lo ha politizado al grado de que no meditó, como acostumbra, en hacer afirmaciones terroristas. Habla hasta de un “autoatentado” organizado para desequilibrar a su gobierno. No cabe duda que su cerebro anda mal, muy mal.

El inquilino del “modesto departamento” en Palacio Nacional atribuye los hechos al “conservadurismo”. No repara en citar nombres, como los ya mencionados en este comentario, y agregando el del empresario Claudio X. González.

jherrerav@live.com.mx  

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