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ROSARIO IBARRA DE PIEDRA: SEMILLA DE REBELDÍA

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Elvira Hernández Carballido

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 16 de abril, 2022.-Rosario Ibarra de Piedra. Cielo sin tormentas. Viento de esperanzas. Fuego de rebeldías. Lluvia solidaria. Nació en Saltillo, Coahuila, en 1927. Una mujer que desde niña palpó la anarquía gracias a su abuelo y la calidad humana gracias a su padre.

Rosario Ibarra de Piedra una adolescente que memorizó poemas y recitaba con pasión. La joven cuya madre deseaba hacer un estuche de monerías y por eso no necesitó aprender a cocinar ni a bordar.

Rosario Ibarra la que a los 24 años se convirtió en madre por primera vez. Que a los 48 empezó a buscar a su hijo, desaparecido por el gobierno de Luis Echeverría.

“Fue en abril de 1975 cuando sentí en la carne y en el alma el zarpazo de la represión, fueron desde entonces las tinieblas y el vagar en la búsqueda del hijo amado que el gobierno mexicano me arrebató.”

Y así fue, su hijo Jesús fue detenido en 1975, pero no apareció en ninguna cárcel, tampoco su cuerpo apareció en ningún sitio. Ni siquiera el consuelo de por lo menos enterrarlo y llorarlo al pie de su tumba. Nada, nunca, nadie. Ningún cautiverio, ninguna voz, ninguna condena. Juan se convirtió en desaparecido.

De-sa-pa-re-ci-do.

“Yo he recorrido cada rincón del país. Pero, mi lucha personal poco a poco se convirtió en una lucha colectiva, social, compartida y solidaria, en una lucha internacional, por los derechos de cada ser humano, por la libertad, por un mundo que queremos, mejor, distinto, sin fronteras, sin hambre, sin vejaciones, sin miseria… Un mundo distinto como lo nuestros compañeros, nuestras aliadas…”

Fue así como fundó el Comité Eureka, una organización de madres y familiares de desaparecidos. Aunque ya han logrado la presentación con vida de más de cien personas desaparecidas, su tarea nunca ha dejado de ser perseverante, comprometida, guiada por la esperanza y la fe. Eureka, esa palabra que significa un hallazgo, encontrar, localizar…

“Y no, no nos vamos a cansar. Si no nos quitaron cualquier cosa. Nos quitaron un hijo, un esposo, una hermana y esos lazos no se rompen. Nuestra demanda mínima es la máxima y la máxima es la mínima. No se puede negociar un hijo, un hermano. Se pude negociar un salario y una tierra una vida humana, pero no una vida humana brotada de nuestro vientre o ligada a nosotras por sangre, por el afecto o por la afinidad y por las convicciones.”

Hizo huelgas de hambre, para exigir amnistías. Su voz se escuchó en todas las marchas. Su puño se levantó para exigir justicia. Se reconoció su entrega, se valoró su constancia. Por eso, aceptó, en 1982, ser la primera mexicana que candidata a la Presidencia de la República. Fue Senadora y nunca dejó de mantener su postura crítica. Candidata al Premio Nóbel de la Paz. Su lucha ha sido eterna. Ella en cada marcha, en cada escenario donde se exige justicia. Aceptando una entrevista para difundir su lucha, recibiendo con humildad un abrazo cuando estaba frente a ti y le agradecías de todo corazón su ejemplo. Tan fuerte, consolando a las demás madres que buscaban a sus hijos. Nunca dejó de buscar al suyo.

“En la última reunión de nuestro comité, todas hicimos la promesa de luchar por la libertad de los hijos de las compañeras que han muerto esperando verlos aparecer, como si lucháramos por nuestros hijos y así será por todos los hijos de todas. Pero iremos más lejos aún: sabremos sembrar la semilla de la rebeldía para que, aunque no quede ninguna de nosotras, haya miles que exijan su libertad.”

Este 16 de abril de 2022, a los 95 años de edad, Rosario Ibarra de Piedra ha muerto, pero jamás su ejemplo, ni su lucha, ni su fuerza. Rosario semilla eterna de rebeldía.

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