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Rutas de un monitoreo necesario (parte II)

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El examen de los contenidos de los medios, análisis de Semlac

 Sara Más

SemMéxico/Semlac, La Habana, Cuba, 11 de diciembre, 2022.- Las desigualdades entre mujeres y hombres en los medios no se expresan solo en quiénes producen las noticias ni en su presencia como protagonistas en ellas.

Los medios, muchas veces, reproducen acríticamente la realidad, cuya exposición novedosa necesita de un tratamiento intencionado. Por ello es que el Monitoreo Mundial de Medios, realizado en 2020, indagó sobre la función que cumplen hombres y mujeres en las informaciones.

Para Cuba, resultó que ellos son la totalidad de quienes fungen como testigos y predominan como sujetos de las historias, expertos, voceros y transmitiendo su experiencia personal. Las mujeres, en cambio, solo se muestran en paridad con los hombres para transmitir opinión popular.

 Cuando se analiza la función de mujeres y hombres en las noticias, de acuerdo con su ocupación, emerge que las académicas consultadas lo hacen desde la opinión popular, fundamentalmente, y mucho menos como expertas o protagonistas; en tanto todos los académicos hombres citados son identificados como expertos. Otro ejemplo es el de mujeres y hombres de la política.

Como aspecto positivo, ambos se citan en funciones de voceros y protagonistas, pero ellos aparecen entre cinco y nueve puntos porcentuales por encima de ellas, en cada caso. Aunque las cubanas, en la vida real, tienen alta representatividad estadística como profesionales y científicas, no aparecen como especialistas de la ciencia, la tecnología y la ingeniería en las noticias.

Sin embargo, los hombres en esas ocupaciones lo hacen como expertos o comentaristas. Cuando son protagonistas de las historias, las mujeres superan a los hombres como celebridades, trabajadoras del gobierno, académicas, dedicadas a tareas del hogar, niñas y jóvenes y residentes sin ocupación. Los hombres, en tanto, las superan como voceros en ocupaciones de políticos y del gobierno, médicos, agricultores y activistas.

También entre quienes ofrecen opiniones populares como agricultores y trabajadores de oficina y servicios. Por otra parte, se hace mayor referencia al rol familiar de las mujeres que al de los hombres: a ellas en 26 por ciento de las noticias y a ellos en 11 por ciento.

De modo que sigue siendo tarea pendiente subvertir los roles tradicionales en los medios de prensa, como también lo es en la vida real. Tanto periodistas hombres como mujeres hacen mucha más alusión al rol familiar de las mujeres que al de los hombres, pero los primeros lo refieren en una proporción mucho mayor, casi dos veces y media por encima de ellas.

También es posible establecer algunas diferencias por sexo a la hora de aparecer en las imágenes o en los textos. Aunque un poco más cerca de la paridad, los hombres superan a las mujeres en seis puntos porcentuales con citas directas en las noticias.

Por el contrario, ellas tienen una presencia mucho mayor en las fotografías, con nueve puntos porcentuales por encima de los hombres. Juventud, valor en disputa Otro filtro interesante en estos análisis es el de la edad. Al explorar cómo aparecen hombres y mujeres en las noticias, según sus edades, se constata que los primeros lo hacen como sujetos de las historias en casi todos los grupos de edades. En cambio, las mujeres son representadas en esa función, sobre todo, a partir de los 65 años en adelante y no hay protagonistas en las historias entre los 50 y 64 años de edad.

Sin embargo, aparecen muchas más mujeres jóvenes citadas como expertas. PERSPECTIVAS Género y medios La edad puede suponer también un factor diferenciador para el ejercicio profesional de hombres y mujeres en los medios, sobre todo en la televisión, donde ellas se concentran como presentadoras entre los 19 y 49 años de edad, superando incluso a los hombres en ese grupo etario. El segmento más grande de presentadoras se ubica entre 19 y 34 años. Este dato podría interpretarse como que la edad se convierte para ellas en un requisito poder cumplir esa función y no precisamente su talento y profesionalidad, que muy posiblemente las siga acompañando con los años, aún en plena vitalidad laboral.

De este modo, pareciera que sigue mediando la exigencia del canon de la juventud y belleza femenina como un valor predominante vs. talento y profesionalidad. Los hombres, en cambio, asumen el papel de presentadores en todos los grupos de edades, aunque hay muchos más entre 19 y 49 años.

Esta dinámica se repite entre las reporteras de televisión, que cubren los rangos de edades más bajos y hasta los 49 años, con el grupo más numeroso entre 19 y 34 años. Los hombres tienen más edad, de 35 años en adelante, y cubren un rango mayor, hasta los 64 años. Mirada a quienes reportan En algunos espacios las mujeres superan a los hombres dando la noticia: ellas son mayoría como reporteras en la prensa impresa y como periodistas, locutoras y presentadoras en la radio, superadas por los hombres solo en la televisión.

En todos los medios las mujeres son más del 50 por ciento de los reporteros, pero en Twitter e Internet alcanzan abrumadora mayoría. Sin embargo, lejos de lo que podría creerse, el monitoreo realizado justo el 29 de septiembre de 2020 arrojó que en radio y televisión hay muchos más hombres presentadores que mujeres. Como periodistas, los hombres cubren únicamente noticias de alcance local y nacional, con presencia mayoritaria; mientras las mujeres reportan todo tipo de historias, incluidas las regionales e internacionales.

En cuanto a temas, ellos cubren más historias sobre economía, asuntos sociales y legales que las mujeres, quienes acaparan las notas sobre política y gobierno. Unas y otros marchan casi parejo en coberturas sobre ciencia, salud y celebridades. Y aunque es muy escaso el relato sobre violencia, el día del monitoreo fue asumido por un hombre.

De acuerdo con la exploración realizada, todo parece indicar que el sexo de quienes escriben no determina, al parecer, una inclinación hacia el mismo sexo a la hora de contar las historias. Las reporteras citan a más fuentes masculinas que a las femeninas y ellos actúan a la inversa: citan más a las mujeres.

Sin desafiar estereotipos El análisis de los datos del monitoreo también da cuenta de que muy pocas noticias hacen clara referencia a las desigualdades de género en función del tema principal que abordan: apenas el cuatro por ciento de las relativas a política y gobierno. En ningún caso estuvieron a cargo de reporteras mujeres.

En general, solo uno por ciento de las noticias tuvo a las mujeres como foco central, pero en ningún caso se trató de historias sobre política y gobierno, economía, ciencia y salud, violencia o celebridades. Ellas fueron el foco apenas en 11 por ciento de las noticias relativas a asuntos sociales y legales. Es muy bajo el planteamiento de problemas de igualdad/desigualdad de género: apenas en el uno por ciento de las historias y referidas a política exterior / internacional, relaciones con otros países, negociaciones, tratados y mantenimiento de la paz de la ONU.

 Otro dato a tener en cuenta es que en ninguna de las historias monitoreadas se desafían los estereotipos de género, que se reproducen o apoyan en la totalidad de las notas sobre política y gobierno, economía, ciencia y salud, sociales y legales, sobre violencia y celebridades. Ellas en la información digital En las historias de Internet, las mujeres aparecen fundamentalmente sin ocupación declarada, como académicas y expertas; alcanzan paridad con los hombres en funciones de trabajadoras sociales, de salud, servicios, oficinistas y doctoras; menos que ellos como servidoras públicas, profesionales de ciencia y tecnología, activistas y representantes de la sociedad civil, políticas, parlamentarias y empleadas en agricultura, minería, pesca y silvicultura. En tanto, ellas no están como profesionales de los medios, comerciantes, artesanas, celebridades ni atletas.

En Twitter, el panorama es más radical: son mujeres la totalidad de celebridades, activistas y representantes de la sociedad civil; en tanto, solo aparecen hombres en ocupación de políticos, empresarios, servidores públicos y empelados del gobierno. Los hombres predominan, además, como sujetos en Twitter, donde son la totalidad de los voceros. En Internet las mujeres son consideradas como expertas en paridad con los hombres, pero son minoría como protagonistas y voceras.

No aparecen consultadas desde su experiencia personal y solo los aventajan, considerablemente, desde la opinión popular. En algo sí quedan parejo: apenas hay sujetos identificados por su parentesco o vínculo familiar en las noticias de Internet, solo dos por ciento de mujeres y hombres, respectivamente. Otra diferencia respecto a los medios tradicionales es que los hombres aparecen más que las mujeres en fotos y multimedias de Internet.

En este espacio, además, se repite la falta de cuestionamiento a los estereotipos de género, pues ninguna nota hace referencia a políticas de igualdad de género ni se plantea problemas relativos a la igualdad o desigualdad de género y apenas se desafían claramente los estereotipos.

Esto último ocurre solamente en nueve por ciento de las noticias relativas a economía y 11 por ciento de las sociales y legales, o de política y gobierno, respectiva.

En Twitter, ninguna historia lo hace. Esto apenas, hasta aquí, es una radiografía minuciosa que nos deja un monitoreo necesario, la foto casi milimétrica de qué pasó en una selección de medios informativos cubanos y sus redes sociales un día de septiembre de 2020, desde una mirada crítica de género. Apenas un ejercicio para mover el pensamiento en función de las representaciones que hacemos de hombres, mujeres y sus estereotipos en los medios, para tratar de cambiarlas.

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