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Seguirá hasta el 2024, crisis de empleo en América Latina y el Caribe: OIT

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* Es la más severa registrada en los últimos 28 años

* Por recuperar más de 4 millones de puestos de trabajo ocupados por mujeres

Elda Montiel

SemMéxico, Cd. de México, 1 de febrero 2022.- En América Latina la persistencia de los contagios por la pandemia y un crecimiento económico mediocre podría prolongar la crisis de empleo hasta el 2024, señala el Informe del Panorama Laboral 2021 de América Latina y el Caribe” que advierte que estamos ante la peor crisis del empleo registrada desde que comenzó a publicarse en 1994.

En la región aún falta de recuperar más de cuatro millones de empleos ocupados por las mujeres que no vieron ninguna mejoría en 2021, lo que ha ampliado la desigualdad de género en el trabajo. La tasa de desocupación se mantuvo elevada en 12,4 por ciento desde 2020, dice el documento emitido por la Oficina Regional de la OIT.

“El impacto más intenso entre las mujeres en la región se asocia a la mayor presencia femenina en sectores económicos fuertemente afectados por la crisis como hotelería y restaurantes, y en otras actividades de servicios y del sector de hogares y a la mayor incidencia de la informalidad entre las mujeres”.

“En América Latina y el Caribe la pandemia tuvo un impacto más severo por causa de ‘co-morbilidades sociales’ como informalidad y desigualdad, sin regímenes de protección social adecuados”, explicó Vinícius Pineiro, director de la OIT para América Latina y el Caribe.

“Una crisis del empleo demasiado larga es preocupante porque genera desaliento y frustración, lo que a su vez repercute sobre la estabilidad social y la gobernabilidad”.

A dos años de la pandemia los países con datos disponibles indican que entre 60 y 80 por ciento de los empleos recuperados, hasta el tercer trimestre de 2021, habían sido en condiciones de informalidad. La tasa ya es de 49 por ciento, similar a la que había antes de la pandemia. Una de cada dos personas ocupadas en la informalidad.

Falta recuperar 4,5 millones de puestos de trabajo, de los cuales 4,2 millones corresponden a ocupaciones de mujeres. Al comenzar 2022, se estima que en total alrededor de 28 millones de personas que buscan ocupación sin encontrarla.

La tasa promedio de desocupación regional a fines de 2021 ha sido estimada en 9,6 por ciento, una mejoría del 10,6 por ciento que alcanzó en 2020, pero un retroceso frente al ocho por ciento que se registró para el año 2019, que en este caso se usa como referencia para calcular el impacto de dos años de pandemia.

También es preocupante para la región la tasa de desocupación juvenil. Antes de la pandemia rondaba 18 por ciento y ya era considerada demasiado elevada. Pero con esta crisis rápidamente superó el límite de 20 por ciento y aún no baja, en un nivel de 21,4 por ciento.

La fuerte recuperación económica registrada en 2021, con un crecimiento superior al seis por ciento, no fue suficiente para recuperar los empleos perdidos. De los 49 millones de puestos de trabajo que se habían perdido en el peor momento de la crisis por la pandemia, en el segundo trimestre de 2020, aún faltan por recuperar 4,5 millones. Cerca de cuatro millones corresponden a personas que se han incorporado a las filas del desempleo por la crisis de la pandemia.

La OIT destaca que el pronóstico de un crecimiento económico mucho más bajo en 2022, apenas por encima de dos por ciento, es un indicio claro que a la región le costará más tiempo salir de la crisis por COVID-19. En estas condiciones, y considerando la persistencia de la pandemia, la OIT estima que la tasa de desocupación este año podría bajar entre 0,2 o 0,3 puntos porcentuales, manteniéndose por encima de nueve por ciento.

Esto sería insuficiente para regresar a 2019 cuando, de todas maneras, la situación del mercado laboral distaba de ser positiva en una región que ya estaba entrampada en un escenario de crecimiento lento, con baja productividad y altos niveles de informalidad y desigualdad.

Política centrada en las personas recomienda OIT

La especialista regional en economía laboral de OIT, Roxana Maurizio, advirtió que sin un conjunto de medidas coherentes para generar puestos de trabajo los impactos de la crisis se prolongarán y dejarán profundas cicatrices sociales y laborales por largo plazo en América Latina y el Caribe.

Ante el escenario actual es imperativo “adoptar una agenda más amplia de políticas integrales y de gran alcance centrada en las personas y, en particular, en la creación de empleo formal”, dijo.

Señaló cuatro medidas fundamentales:

  1. Fomento a la creación de más y mejores puestos de trabajo. 
  2. Acceso universal a la protección social y de ingresos.
  3. Apoyo a la reconstrucción del tejido productivo.
  4. Fortalecer los derechos de las y los trabajadores y promover el diálogo social

También dijo que en la pandemia intensificó las tenencias hacia una mayor digitalización que conducen a nuevas formas de empleo por lo que este panorama plantea desafíos importantes para los hacedores de políticas públicas.

El informe alerta sobre la necesidad de adaptar el contenido y alcance de la formación profesional para mejorar el ajuste entre la oferta y demanda de calificaciones, estar mejor preparados para las habilidades requeridas en el futuro y reducir los impactos disruptivos de la tecnología.

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