Botella al MarCOLUMNASMartha Canseco

Serenidad y Paciencia

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Botella al Mar

Martha Canseco González.

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 19 de abril,  2021.- No cabe duda de que, quienes crecimos en la época en que la televisión apenas se estaba desarrollando y en consecuencia la radio era primordial en los hogares mexicanos, tenemos una memoria auditiva muy rica. Hace tan sólo unos días, la filósofa feminista Amelia Valcárcel, hablaba de la publicidad en España y de esos anuncios que han dejado una huella en la memoria colectiva, salieron recuerdos de decenas de esos avisos comerciales.

Seguro que quienes me están leyendo y que eran jóvenes en esas épocas ya tienen en su mente algunos de esos anuncios pegajosos de la radio mexicana que seguimos cantando de vez en cuando. También por supuesto están las radionovelas que nos entretuvieron y dieron rienda suelta a nuestra imaginación.

Como no estaba el recurso de la imagen, pues cada quién creaba en su mente su propio personaje, qué, aunque descrito con detalle en la narración, cada cabeza es un mundo.

Uno de esos personajes es por supuesto el justiciero Kalimán. Kalimán tenía un leal asistente de nombre Solín, quién en los momentos de mayor peligro, perdía el rumbo, ante lo cual el héroe mexicano pronunciaba su enigmática frase “serenidad y paciencia, mi querido Solín”.

Pues mucha serenidad y mucha paciencia es lo que necesitamos en este momento en el que nos encontramos respecto a la pandemia de COVID 19. Ya estamos desesperadas, pero la verdad es que falta mucho para que podamos afirmar que el peligro pasó.

Uno, el virus está mutando, dos es una ínfima la cantidad de personas que nos hemos vacunado, así que no podemos, ni debemos bajar la guardia. La vacuna, por cierto, no te hace inmune al COVID 19, sólo palía los efectos en caso de que te contagies.

Y a estas alturas de todo lo que hemos vivido me pregunto, ¿hemos aprendido algo?, ¿hemos cambiado en algo?, ¿será suficiente tanta pérdida y tanta sacudida? He leído opiniones en ambos sentidos. Quienes en el más insignificante barrunto ven un cambio profundo, como quienes no conceden nada a la humanidad.

La última de las pandemias a nivel mundial, la gripe española, en dos años mató a más de 40 millones de personas, el COVID en un año ha matado a tres millones, (último dato 11 de abril de 2021). Claro que las condiciones del desarrollo de la salud y los servicios sanitarios no son los mismos que hace 101 años, pero creo que aun así, las pérdidas humanas que se han registrado hasta el momento, nos podrían parecer ya, suficientes. Sin embargo, por desgracia, no hemos tocado fondo.

Aunado a esto, están las condiciones mentales que se están presentado por el obligado encierro. Las infancias y las adolescencias son de las más afectadas. Tengo una vecinita de cuatro años, su mamá la levanta temprano, la viste con el uniforme del kínder y la pone frente a la pantalla. No hay día en que la niña pregunte, ¿Esto es la escuela?, se queja y no quiere participar, les cuesta mucho trabajo concentrarse frente al aparato.

También por supuesto reconocer lo que para tantas mujeres ha representado esta pandemia, hasta una triple jornada. La casa, las y los hijos, los cuidados, más su trabajo formal. Para la enorme mayoría de los hombres no es así, por cierto, ¡siempre ellos ganan, que horror!

Yo supongo que lo iremos resolviendo poco a poco, pero por supuesto es necesario no dejarlo de lado.

Yo vuelvo a comentar que lo que más extraño es el contacto humano, los abrazos, los besos y la cercanía no sólo con mi familia sino también con las personas que quiero. Las palabras fueron un recurso inicial para el acercamiento, ahora han cambiado para mejor, si bien en un momento parecieron monótonas y vacías, ahora tienen un peso enorme.

Creo que cada una y cada uno habrá de hacerse de sus propios recursos y estrategias para llegar hasta el final, elija usted las que más se le acomoden. Han publicado en internet decenas y decenas de consejos, pero no cabe duda que es un traje a la medida.

Por lo pronto piense en la gratificación que viene después. Imagine ¿cuánto va a abrazar y besar?, ¿cuántas veces va a hacer el amor?, ¿cuántas veces saldrá a la calle a mojarse bajo la lluvia? ¿Cómo va a festejar estar viva, vivo?, ¿cómo va a honrar a quienes se han ido?

Después de la famosa gripe española, vinieron los llamados “locos años veintes” un exabrupto de vida. ¡No falta mucho para nuestros locos veintes!

Mientras tanto, queridas y queridos ¡Serenidad y paciencia!

botellalmar2017@gmail.com

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