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Sin recuperar 4 millones de empleos para mujeres por la pandemia en AL

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  • Así lo revela una ficha técnica de la OIT
  • Aumentaron brechas de género

Micaela Márquez

SemMéxico, Cd. de México, 15 de marzo 2022.- A dos años de iniciada la pandemia más de cuatro millones de mujeres en América Latina y el Caribe no han logrado retornar a sus centros de trabajo, ya que no se han podido recuperar los 23,6 millones de puestos que se perdieron en el peor momento de la crisis, que fue el segundo trimestre de 2020.

Caso contrario ha sucedido con los empleos que ocupan los hombres, que, a fines del 2021, en el caso de los hombres, ya se han podido recuperar prácticamente por completo los 26 millones de puestos perdidos en ese momento. 

De acuerdo a la nota técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “América Latina y el Caribe: Políticas de igualdad de género y mercado de trabajo durante la pandemia” las mujeres fueron doblemente afectadas en su autonomía económica, por un lado, el incremento en la carga de trabajo no remunerado que reduce su participación laboral y por el otro, la mayor contracción del empleo.

Se destaca que las medidas necesarias adoptadas por los gobiernos para atender la emergencia sanitaria, como el cierre de los centros educativos y de cuidados en forma generalizada, tuvieron un impacto negativo en la participación laboral femenina.

A ello se agregó que los sectores de actividad donde más impactaron las medidas de aislamiento social (comercio, restaurantes y hoteles, y actividades de esparcimiento entre otros) son intensivos en mano de obra femenina.

El impacto fue mayor en el empleo informal y en las micro, pequeñas y medianas empresas donde también predominan las mujeres. En particular, el trabajo doméstico donde el 91 por ciento del empleo es femenino y el 72 por ciento es empleo informal, se vio afectado por una pérdida considerable de puestos de trabajo. 

Aumentaron brechas de género

De manera histórica aumentaron las brechas de género en el mercado laboral de América Latina, al descender el empleo de las mujeres, entre 2019 y 2020, un 9,4 por ciento por los efectos de la COVID-19 – frente al 7,0 por ciento en el caso de los hombres- lo que supuso a nivel global el mayor descenso de todas las regiones, perturbando el progreso alcanzado en los últimos años.

En opinión de la especialista regional en economía laboral de OIT, Roxana Maurizio la pandemia agudizo desigualdades estructurales existentes. Las mujeres rurales, las jefas de hogar con niñas y niños pequeños, aquellas de menos formación y educación, mujeres indígenas y afrodescendientes han sido las más afectadas.

“Las brechas de género, tanto en la participación como en los ingresos, son persistentes en las mujeres con menores ingresos y menor nivel educativo”.

A diferencia de las crisis económicas anteriores donde el empleo informal jugó un rol contra cíclico, compensando la caída del empleo formal, en esta crisis tanto el empleo formal como el informal fueron afectados, pero con mayor intensidad el empleo informal que se desarrolla por cuenta propia, en lugares públicos y en contacto directo con los consumidores. Por lo tanto, este “tradicional mecanismo” de compensación se debilitó fuertemente en esta coyuntura.

A lo largo de la pandemia, la estrecha vinculación entre informalidad laboral, bajos ingresos y desigualdad, se ha hecho aún más profunda y evidente en la región y en el mundo. Aunado al empeoramiento distributivo, conjuntamente con la fuerte contracción de la masa total de ingresos familiares, explican el significativo aumento de la pobreza y la desigualdad en la región.

En el estudio parte de la serie regional “Panorama Laboral en tiempos de COVID 19” en el análisis de las estrategias que se han puesto en práctica en diferentes países de la región se observó que se tomaron muy pocas medidas con enfoque de género.

Cuando se empezó a evidenciar el impacto diferencial de la crisis en el empleo de las mujeres se fueron ampliando las medidas como las transferencias económicas para jefas de hogar o trabajadoras de determinados sectores de actividad, líneas de acceso a créditos, o exención del pago de algunos impuestos, entre otros. En algunos casos se hizo especial hincapié en jefas de hogar o con hijas e hijos pequeños. En otros casos también se dispusieron medidas para atender las necesidades de cuidados, tales como la provisión de servicios de cuidado infantil.

Se requieren medidas con perspectiva de género

Para transitar hacia una sociedad más justa e igualitaria se requiere adoptar medidas que consideren particularmente la perspectiva de género y sea interseccional, o sea, contemple las distintas condiciones que contribuyen a reforzar la situación de desventaja y reproducen la desigualdad.

Por lo que la Nota Técnica de la OIT recomienda que las consideraciones sobre igualdad de género deben ser un componente intrínseco del diseño, elaboración, la aplicación y el análisis de los resultados de programas y estrategias, políticas, leyes y reglamentos implementados durante la pandemia y en la etapa de recuperación.

Además, recomienda que no se deben retirar en forma anticipada las medidas de estímulo sectorial para consolidar la recuperación, especialmente en sectores con una proporción mayoritariamente de mujeres trabajadoras. Tampoco deben retirarse las medidas de transferencias de ingresos o ayudas en especie para garantizar las condiciones mínimas que permitan sostener el crecimiento del empleo.

Inversión en cuidados y capacitación digital para el empleo

Por otra parte, el documento señala como fundamental para la recuperación del empleo de las mujeres la inversión en cuidados para un empleo y digno, y el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres para ingresar al mundo de la economía digital.

Al respecto detalla que el sector de los cuidados es una fuente importante de empleo dado que existe una demanda insatisfecha que irá creciendo con el envejecimiento poblacional y las mujeres pueden beneficiarse con la expansión de ese sector. Pero, a pesar de ello, muy pocos países están pensando en estrategias para su desarrollo y las inversiones son aún muy tímidas.

Asimismo, recomienda el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres para desarrollar sus condiciones para la empleabilidad enfocándose en las personas jóvenes y con baja formación y entre quienes deseen desarrollarse como trabajadores independientes. Precisa que además debe facilitar el acceso a los recursos digitales (dispositivos y conectividad).

También recomiendan que se desarrollen los servicios públicos de empleo que adopten un enfoque explícito de género para incrementar las probabilidades de producir resultados equitativos para ambos sexos.

Por lo que desde mayo del 2020, la OIT puso a disposición de los gobiernos de la región un “Marco de políticas para mitigar el impacto económico y social de la crisis causada por la COVID-19” que define cuatro pilares: Como pilar 1, las políticas macroeconómicas y sectoriales: Como pilar 2, las políticas de empleo, ingresos y protección social: Como pilar 3, las dirigidas a proteger a los trabajadores en su lugar de trabajo, y por último, como Pilar 4, recurrir al diálogo social para encontrar soluciones.

SEM/em/sj

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