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Mujer y política

* Atender la violencia contra las mujeres es simple y sencillamente un problema que no alcanzan a resolver las autoridades locales.

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico. Oaxaca. 1 de mayo de 2017.- Una mujer llega a la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos contra la Mujer por Razón de Género, tiene golpes visibles en la cara y en el resto del cuerpo; con ella sus hijos, dos varones. Varias horas de espera sin atención, los niños con hambre, la noche está próxima a llegar, se angustia y se sale de la institución. Decide tomar el toro por los cuernos, necesita resolver dónde va a dormir esa noche y las siguientes, no debe volver a casa, no puede, está segura que ha tomado una decisión de vida al dejar a su agresor, su pareja y padre de sus hijos que la echó a la calle solo con lo puesto y sin nada para alimentar a los niños, uno de meses, el otro que no rebasa los cinco años.
Atender la violencia contra las mujeres es simple y sencillamente un problema que no alcanzan a resolver las autoridades locales, por falta de sensibilidad, por escasa voluntad política, porque no hay recursos humanos y menos materiales para enfrentarla, porque carecen de métodos para echar por la borda la burocracia, menos aún si no tienen compromiso con la igualdad, porque el personal está saturado mentalmente pensando que las mujeres son las responsables de la violencia y porque ese es el renglón que menos posibilidades políticas tiene, incluso es uno de los temas que “las personas expertas” señalan no debe ser tratado en campañas políticas, no hace ver bien a la candidata o el candidato. ¡Qué tal! En el mundo de los engaños, suponen esas personas expertas, la gente no quiere oír de sus problemas y prefirieren subirse al carrusel de las promesas y fantasías que nunca se cumplen pero que llenan de esperanzas.
En fin, la violencia de género contra las mujeres no tiene cura en tanto no exista un sistema de justicia real y eficiente, uno que garantice a las mujeres, como lo he mencionado varias veces, vivir libres de violencia y lo que eso significa pero que no se alcanza a comprender porque no es una prioridad en el sistema de gobierno local, estatal o federal. En cambio, está cargada de pronunciamientos, de días de colores para visibilizarla, dicen, pero no para cambiar la condición social ni jurídica de las víctimas de todas las violencias.
Así las cosas. Mientras tanto, en Oaxaca no hay un refugio para mujeres, en el que la no usuaria y sí aspirante a un sistema de justicia que les contaba antes, hubiera podido tener de no ser porque persiste, está en el limbo, en la nada, en ninguna parte, la función pública, la obligación, la responsabilidad del gobierno municipal, léase José Antonio Hernández Fraguas, para garantizar ese espacio que es hoy es un mazacote político, donde nadie, aparentemente se quiere meter o no saben cómo hacer para que la ley se cumpla, que ese espacio de resguardo de las mujeres y sus familias llamada refugio funcione, porque mientras los políticos (hombres) se pelean por ese pedacito de nada, las mujeres seguirán sin un lugar a donde ir, en donde esconderse de su agresor, en tanto se resuelve su situación jurídica y la de sus hijas e hijos, mujeres que escapan de la muerte, del feminicidio.
El punto es la perspectiva, desde dónde miramos los hechos. Qué es lo fundamental para un gobierno. Qué es importante para un gobierno –municipal, estatal o federal, de los tres poderes- y qué no es importante. Muchos gobernantes están paralizados y terminan por aceptar que nada se puede hacer contra la violencia porque es un asunto de educación, porque es un lastre del patriarcado, del sistema –político, económico, religioso, social y por ende familiar- que ubicó a las mujeres en un lugar distinto al de los hombres, que iguales, no tienen por siglos las mismas oportunidades ni derechos. Políticos que creen que es inamovible, que es imposible cambiar la mentalidad de los hombres sobre las mujeres y de muchas mujeres sobre las mujeres. Señores del poder que consideran inútiles, inocuos, vanos cualquier esfuerzo real para modificar en “algo” las cosas y la condición social de las mujeres. Sobre esa piedra están sentados en este momento quienes no han podido echar a andar, como se debe, el espacio infinito, intangible, fantasmal del Refugio municipal de Oaxaca de Juárez y que ha sucedido por años con la Fiscalía, con las instancias de las mujeres y con las leyes que se vuelven enunciativas porque no tienen dientes, de donde se agarran los jueces para cerrar con broche de oro la cadena de impunidad.
Por lo pronto sigo pensando en las muchas responsabilidades políticas, sociales y jurídicas en que están incurriendo las autoridades municipales, tanto el presidente municipal (a quien ya vimos le encanta el festejo y la chorcha, gastar dinero en abundancia para “celebrar”, dice, a Oaxaca en sus 485 años de haber sido elevada a la calidad de Ciudad), como la responsable directa de este asunto a quien tienen, los políticos que se disputan la torta, la titular del Instituto Municipal de las Mujeres, Elia Pérez Martínez. Un asunto que también ha sido planteado desde la Regiduría de Igualdad de Género, pero que ha terminado en el ominoso silencio de quienes ejecutan las acciones, en el aquí no pasa nada.
De último momento se da a conocer que este miércoles se entregará en comodato el refugio municipal al ex diputado federal Hugo Jarquín. Así la politiquería sobre todas las cosas.
¿Todos?
El lenguaje sexista, el que excluye a las mujeres, el que no las nombra sigue permeando en la publicidad oficial en Oaxaca. Así vemos los mensajes que emiten gobernantes, mensajes por redes sociales y toda clase de anuncios de los señores del poder que siguen hablando en masculino. La pregunta es hasta cuando, habrán leído el PROIGUALDAD, es decir, el programa que obliga a desterrar ese lenguaje en todas sus acciones. ¿Se habrán enterados de que están obligados?
Esto a solicitud de una amable lectora que escribió molesta por la publicidad del DIF Oaxaca que dice “Todos los niños tienen derecho a una vida libre de violencia” seguido del #ElAmorNoDuele y la rúbrica de la institución: DIF Oaxaca y en letra chiquita (como los contratos) la leyenda que dice “En familia sí podemos”. Me pregunto si cuando contratan al personal de diseño considerarán la perspectiva de género y la igualdad como prioridades fundamentales e inevitables, porque luego gastan un dineral en sus campañas que siguen perpetuando la desigualdad, la exclusión, la ginopia y todo lo que se acumule en la semana.
@jarquinedgar

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