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Terrorismo machista: un asunto de Estado (patriarcal)

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*El “terrorismo machista” es “la dominación del machismo a través del terror”

 

Fabiola Llanos*

SemMéxico/ La Independent, 22 de mayo, 2021.- Cinco asesinatos machistas en las últimas 72 horas en España. Estas son las cifras de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, que avisaba a primera hora del jueves que se encuentra recabando datos de la última que el sistema patriarcal nos ha arrebatado: una mujer de 48 años en Asturias.

El 17 de mayo fueron halladas asesinadas Warda Ouchene de 28 años en Sa Pobla (Mallorca, Islas Baleares) junto a su hijo Mohamed de 7 años. Betty, de 52 años, tuvo el mismo final en Creixell (Tarragona, Catalunya), mientras que el 18 de mayo, una mujer de 42 años, de la que no conocemos nombre ni apellidos, fue asesinada y encontrada muerta por su hijo de 13 años en Corbera de Llobregat (Barcelona, Catalunya).

¿Motivos? los mismos: la política del terrorismo machista que permea absolutamente todo el engranaje de esta sociedad, en el ámbito público y, sobretodo, en el privado. Y lo denominamos “terrorismo” porque esto de las “violencias de género” nos ha quedado pequeño, insignificante, porque se queda corto para traducir y significar toda la ofuscación, la rabia e impotencia que sentimos las mujeres ante estos crímenes que nos transforman en víctimas colectivas.

Estamos peor incluso que cuando se realizó la Macroencuesta de Violencia Contra la Mujer del 2019, que concluía que una de cada dos mujeres en España reconocía haber sufrido violencia a lo largo de su vida: el 57,3 por ciento, un total de 11,7 millones de nosotras. Esas eran sólo las que lo reconocían. Y nos tienen educadas y condicionadas para no hacerlo a través de herramientas tan rudimentarias como sutiles, como el amor romántico, sentimientos de culpa, responsabilidades exclusivas de los cuidados, etc.

Según esta encuesta estatal, el 13,7 por ciento de las mujeres ha padecido (conscientemente) agresiones sexuales y, antes de los 15 años, el 3,5 por ciento de las mujeres ya puede narrar algún episodio violencia sexual.

Y según esta encuesta casi medio millón de mujeres ha sido violadas: más del 99 por ciento de los autores son hombres. Respecto de las agresiones sexuales, más del 80 por ciento fueron cometidas por hombres conocidos.

¿Lo vemos del otro lado?
Si para cada violada hay un violador, al menos el 2,17 por ciento de hombres españoles son violadores.

Todas conocemos a uno o a más.

El 11,4 por ciento de niñas de 16 años han sufrido o sufren violencia física por parte de su pareja o expareja. El porcentaje asciende al 24,2 por ciento si hablamos de violencia psicológica emocional y al 28, si nos referimos a violencia psicológica de control.

Actualmente, en los medios y administraciones se habla de “violencia de género” cuando se asesina, omitiendo, ocultando y descartando todo el amplio abanico de violencias que se nos hace sufrir desde antes de nacer. Hoy, muchas nos cuestionamos el uso de este concepto que tiene carácter jurídico, debido a que socialmente, HUMANAMENTE, ya no contiene ni el significante ni el significado esperable. Y también, porque para muchas de nosotras, las leyes y la justicia no dejan de ser el brazo letrado del patriarcado.

Terrorismo Machista es el que sufrimos las mujeres por el sólo hecho de ser mujeres, ejercido por hombres porque el sistema lo permite. No hay otra manera de denominar, tanto a las violencias machistas más extremas (tortura, violaciones y asesinatos) como también a todas las violencias previas, paralelas, de todos los tipos y de las más diversas manifestaciones. Violencias machistas que tan bien clasifica la nueva ley catalana aprobada por unanimidad en el Parlament de Catalunya en diciembre pasado, y que -justamente hoy- el Tribunal Constitucional cuestiona, al admitir a trámite un recurso interpuesto por el Partido Popular.

Podríamos utilizar expresiones alternativas a “terrorismo machista”, pero no nos está dando la gana. La única alternativa a “violencia de género” es “violencia machista”, que es un poco más clara, pero apela sobre todo a un significante de fuerza física que oculta y minimiza las otras formas de violencia: las previas y normalizadas.

Y todos los aparatos del sistema patriarcal no hacen más que ocultar esas otras violencias que tan bien conocemos, esas que no se quedan en las relaciones de pareja, sino que inundan las esferas laboral, económica e institucional y que, de una forma todavía más general y sofisticada, modifican el conjunto de las representaciones simbólicas y las prácticas culturales donde “nos toca” vivir.

En el mismo sentido en que el machismo es una forma de dominación, si lo asociamos a la definición de “terrorismo” de nuestra patriarcal RAE, el “terrorismo machista” es “la dominación del machismo a través del terror”, lo que nos ayuda a visualizar holística y absolutamente todas las violencias a las que estamos sometidas a diario y en todos los espacios, incluidas situaciones tan insignificantes para muchos hombres como caminar sola por la calle en la noche o en espacios públicos sin iluminación adecuada, o ante comentarios de hombres o incluso tocamientos. O simplemente llegar a casa y que las luces estén encendidas. Y tener que entrar.

Por estos motivos, hoy, que llevamos 5 asesinatos machistas en menos de tres días, hablamos de “terrorismo machista”, a manera de terapia, para desenmascarar todo lo que nos han vendido como “medidas” frente a las violencias machistas y exigir lo que realmente necesitamos: resolver como un problema de Estado, como una urgencia, como cualquier crisis humanitaria que en este caso, afecta a más de la mitad de la población en el estado español.

A este terrorismo machista, de carácter criminal y organizado, avalado por todos los estamentos de la sociedad de manera consciente, que se manifiesta con un odio inusitado y contra todas las mujeres, hemos de reconocerlo como tal para atacar las raíces de sus violencias, del odio.

Sólo así conseguiremos producir en la ciudadanía la misma indignación y rechazo que ocasionan cualquier tipo de odio y el terrorismo en general.

Porque queremos vivir en paz, libres de violencias.

Y porque la vida sigue, pero no para todas.

* Fotoperiodista, ecofeminista, realizadora audiovisual

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