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Un engaño la “política migratoria”: ni visas ni trabajo

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* Las Patronas, 25 años de labor humanitaria

* Se ha deshumanizado; la guardia nacional un muro

Argelia Guevara y Jackie Campbell 

SemMéxico, Veracruz, 17 de febrero 2020.- Norma Romero Vázquez, coordinadora de las Patronas, desde Amatlán de los Reyes Veracruz, en entrevista para SemMéxico afirma que se está engañado y confundiendo a la población mexicana con una política migratoria, que hoy, es mucho peor que antes. Narró cómo la guardia nacional es un muro para los migrantes, haciéndoles caminar por otros caminos, donde ponen en peligro sus vidas.

Luego de trabajar por un cuarto de siglo en favor de los derechos humanos, hoy afirma que muchas estaciones migratorias de México son verdaderas cárceles. Además, “creímos que todo iba a cambiar y no cambió”. Lo dice desde ahí, donde ha vivido, durante días y noches, donde ha visto y conocido el sufrimiento de quienes migran con esperanza de mejor vida.

Lo dice desde su experiencia. Relató que ahora nos están engañado, “ofrecieron visas y no las hay; se dijo que tendrían trabajo y eso no es posible, los y las migrantes viajan sin documentación, nadie les puede dar trabajo. Y tampoco hay trato humanitario.

En los festejos de los 25 años acudieron muchas personas defensoras de la población migrante, personas voluntarias que luchan por quienes viajan desde Centroamérica para llegar a Estados Unidos, para que a su paso reciban un lugar donde sean tratadas como humanas, con dignidad, trabajo que contrasta con “la política migratoria” que se ha olvidado de eso.

Ahí para acompañar el estreno de una capilla, estuvo el obispo Raúl Vera, que ha impulsado la Casa del Migrante en Saltillo, Coahuila.

Entrevistada en el Comedor de la Esperanza, Norma Romero Vázquez, sus hermanas y su madre reafirmaron que seguirán en la tarea de dar ayuda humanitaria a quienes pasan por ahí, como migrantes, desde hace más de dos décadas.

Narró como una iniciativa pequeña, una casa chiquita, se ha convertido en algo extenso, donde diversas personas ayudan, defienden, dan esperanza a la gente que simplemente busca mejores condiciones de vida.

Fue ahí cuando dijo que los gobiernos, no solo de Centroamérica, lo hacen muy mal, no responden a sus pueblos y es el pueblo el que siguen pagando, pobres y vulnerables, cuando quienes deberían pagar son esos gobiernos.

En este cuarto de siglo han recibido cada año a las caravanas de madres centroamericanas que buscan a hijos e hijas; han recibido a quienes con esperanza salen de sus lugares de origen buscando mejores formas de vida, eso, dijo, las tiene contentas, porque su trabajo está bien, pero de la política migratoria de México, afirmó, es muy triste. Dos muros humanos, el de la guardia nacional y el que hacen los albergues están ahí, atestiguando ese drama humano que hoy no da esperanza, sino una negativa a sus derechos. Tremendo. Hay engaño, no política migratoria, agregó.

Entrevistada durante las actividades del aniversario número 25 de esta iniciativa, dijo que la labor emprendida por Las Patronas, “chiquita”, de sólo proporcionar agua y comida, ahora es una gran familia, donde está la población migrante, pero también los defensores de los migrantes.

Desde su punto de vista la migración seguirá fluyendo, caminando, no se ve solución alguna.

Para Las Patronas los y las migrantes son parte de una nueva familia, extensa, que está entre ellos y ellas, y entre todas las personas defensoras, quienes migran y ratifican en este aniversario que, en su casa, su pequeño pueblo, cabe toda la gente.

Explicó que al mirar atrás, se da cuenta que esta iniciativa, una acción, una cosita que sólo daba agua y comida, hoy ha crecido exponencialmente.

Contó acerca del engaño cuando les fueron a decir que les dieran trabajo a las y los migrantes. Absurdo. Las Patronas, dan de sí mismas para ellos, ¿cómo podrán dar trabajo? se preguntó.

Si se felicitó de que ahora se logrado crear conciencia, como se dice en Mateo 25, ver a todas y todos como hermanos, saber que en este mundo todo está prestado. Mateo 25 señala que se recibe a Jesús para dar albergue y comida, eso hacen Las patonas, seguirán caminando, dijo Norma Romero con esa sensación hermosa de estar acompañadas en su labor.

Ratificó que seguirán defendiendo los derechos, frente a una política migratoria que no ofrece nada positivo.

Los festejos se iniciaron desde el 14 de febrero. El 16 seguía recibiendo y despidiendo a las personas solidarias. Acá, dijo, mantendrán su compromiso, seguirán recibiéndolos con los brazos abiertos, Dios ha movido los corazones, dijo.

Las Patronas

Las Patronas es un grupo de mujeres voluntarias de la comunidad de la localidad de Guadalupe, La Patrona, del municipio de Amatlán de los ReyesVeracruz, que desde 1994 dan alimentos y asistencia a migrantes en su paso por Veracruz; principalmente en las vías del tren conocido como La Bestia, donde lanzaban al principio víveres a los migrantes.

Su trayectoria en la asistencia y defensa de derechos de las y los migrantes les ha merecido reconocimientos como el Premio Nacional de Derechos Humanos 2013 y el Premio Nacional de Derechos Humanos «Sergio Méndez Arceo 2013.

En agosto de 2015 fueron nominadas al Premio Princesa de Asturias de la Concordia, después de la campaña en change.org que logró reunir más de 50 mil firmas de apoyo. ​

Las acciones voluntarias de Las Patronas comenzaron en La Patrona, Veracruz, el 14 de febrero de 1995, día en que las fundadoras del grupo, Leonila Vázquez y su hija Norma Romero, regresaban de la tienda con los alimentos para su desayuno y vieron el paso de La Bestia. Cuando los migrantes les pidieron comida, ellas les dieron lo que llevaban. No sabían de dónde venían estas personas, hasta que un día que paró el tren en la vieja estación conocieron a los cientos de migrantes que querían llegar a Estados Unidos en busca del llamado «sueño americano“.

Después de saber esto, emprendieron la labor de hacer comida y prepararla en bolsas para lanzarlas hacia el tren cuando pasara delante de su comunidad. Cada vez es mayor el número de alimentos que logran lanzar al tren estas mujeres.

Este suceso se dio en la época en que desapareció el tren de pasajeros por la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, lo que hizo que las y los migrantes buscaran medios alternativos para hacer su travesía – como La Bestia.

Las patronas preparaban diariamente entre 15 y 20 kilos de frijoles y arroz, su labor ha crecido exponencialmente. Han conseguido auxiliar a quienes migran con médicos y medicina; les dan noches de albergue y tienen conexión con un movimiento humanitario en todo México.

El 8 de marzo de 2016 participaron en Santiago de Compostela, España, en el ciclo de conferencias «Ninguna persona es ilegal», organizada por el Partido SAIn. ​

A pesar de todo, como dice Norma Romero, siguen trabajando y lograron sortear dificultades, en sus inicios, enfrentaron críticas negativas en su propia comunidad. Luchadores sociales religiosos vinculados al movimiento de defensa migrante hoy las acompañan.

De acuerdo con CEPAL hay cerca de 28.5 millones de latinoamericanos y caribeños que viven fuera de sus países de origen. ​De esta misma cifra, 11.8 nacieron en México que en su mayoría se encuentra en Estados Unidos.

En 1997 Norma Romero explica que abrió la puerta de su casa en Veracruz por un estruendo y se encontró a una chica de Honduras que recientemente había sufrido un intento de violación en el Tren de la Muerte o «La Bestia», hecho en el que su novio fue acuchillado al defenderla. Norma Romero y sus hermanas cuidaron a la joven hasta que curara y desde entonces se dedican a cuidar a las y los migrantes, a ser un pequeño aliento de esperanza para estas personas que arriesgan su vida en busca de un sueño.

SEM/sl-jc/sj

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