Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Una cortografía necesaria de escritoras mexicanas

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Bellas y Airosas

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico, 26 de mayo, 2021.- La voz de Alma Coral Sandoval eleva el volumen, remarca el tono cuando advierte lo difícil que sigue siendo ser una mujer poeta pues te dicen una y otra vez que mientras “ellos sí saben escribir, ellas se quejan. Ellos sí preparan, ellas se lamentan. Ellos sí experimentan, ellas hacen poesía chillona. Nuestra poesía sigue teniendo todavía un estatus inferior. Nuestras lecturas siempre son vistas con sospecha”.

También señaló que todavía existe ese ámbito falogocéntrico y meritocrático que nos exige premios y becas para ser tomadas en cuenta en el mundo literario. Recordó ese consejo que ha recibido de las poetas mayores: si desean participar en un concurso literario, regístrense con seudónimos unisex, que no sospechen que son mujeres. Y lo han hecho, “por eso cuando ganas te dicen, creí que eras hombre y la felicitación viene porque tu poesía es como la de un hombre”. Estas estrategias provocan eso que se ha llamado “asesinar la literatura de las mujeres”, porque solamente si eres hombre leerán tu poesía con aprobación, de ellos no dicen nada, aunque hablen de amor, del cuerpo femenino, de la violencia hacia las mujeres. Si lo hacemos nosotras te reclaman, si lo hacen ellos aplauden.

Entonces, las poetas buscan enconcharse o sacer el cuerno, porque como dice el poema de Monserrat Ordoñez, una mujer para dar a conocer sus creaciones aprende a ser caracol, rinoceronte o escorpión, para protegerse, para seguir adelante. Cada ataque de la crítica va dirigido para “desconfiar de nuestras voces, para que no estemos juntas como hoy construyendo un colectivo”. Por eso la importancia de este mapa, nos hace visibles, nos fija en un lugar, ponemos nuestras marcas, quitamos el estigma de que la poesía de mujeres ni siquiera es poesía. Esas ideas erróneas “crecen como la hiedra venenosa cuando hay otros jardines”.

El espacio que Esther G. Meza abrió durante tres días consecutivos de mayo sacudió la escritura de las mujeres, desbordó poemas, hizo mil ecos en todas las palabras que dan voz a mil mujeres, desde sus casas y desde sus cuerpos, desde su imaginación y su creatividad. Nada como escuchar a una joven narradora hidalguense como Enid Carrillo, compartir el cuento “Como un fruto herido” donde cualquiera de nosotras puede identificarse:

“Puse a los canarios en la mesa, estaban en un plato, con el cuerpo lleno de alfileres. Las plumas manchadas de carmín, servidos como un manjar, junto a un par de frutos heridos que levanté del jardín. No puedo evitar sentirme así, como un fruto que cayó de un bello árbol y quedó estrellado contra el piso. No sé por qué lo hice, pero estuve observándolos por días. Desde la ventana los veía revolotear en su jaula por un largo rato, hasta que lograron desesperarme. Al verlos a detalle empezaron a parecerme algo monstruoso y sucio, como todo lo que me rodea. Desde que supe del embarazo todo en mi vida se ha vuelto niebla. De pronto fui invadida por el frío y las preocupaciones. Tenía las ojeras tan marcadas que temía que algo se hubieran tragado mis ojos. Mi cuerpo estaba a merced de algo feroz que provocaba mil temores profundos. Los nueve meses que duró mi calvario estuve anémica y temerosa de lo que llevaba adentro…”

Cada lectura, cada historia, cada personaje femenino, cada final estremecedor pudo ser escuchado en voz de autoras como Zeth Arellano, Teresa Muñoz, Marionn Zavala, Elizabeth Frank, Dahlila de la Cerda y Enid Carrillo. Los versos delatores, los poemas aliados, las metáforas cómplices levantaron suspiros al ser leídas por Zel Cabrera, Yaroslabi Bañuelos, Marjha Paulino y Lucía Rivadeneyra. Así Mónica Licea compartió:

El dolor es el mamífero más grande del mundo.

Su peso, se encuentra al descubierto.

Animal.

Adherido a la memoria.

***********

Un animal me mordió.

La calle, un ruedo.

Donde se me desprendió la carne.

Y por primera vez conocí la belleza y la miseria.

Me pregunto.

¿Dios es un animal?

Las experiencias no dejaron de escucharse, desde las dudas de convertirse en escritora luego de cumplir 50 años o la manera de equilibrar inspiración con la casa, el marido y los hijos. Nunca se dejó de provechar la juventud o presumir la experiencia como pudo observarse en las exposiciones de Laura Baeza, Mariela Castro Flores, Martha Bátiz, Yarezi Salazar y Elvira Hernández Carballido.

La poesía del México contemporáneo fue detallada por Andrea Muriel, Violeta Orozco, Minerva Reynosa, Alma Karla Sandoval e Irma Pineda.  Aunque también la crítica y la denuncia por la marginación o la discriminación en ese mundo literario todavía patriarcal y sexista, como lo advirtieron Jeannette L. Clariond, Marillen Fonseca, Diana del Ángel, Dalila Lariza Juárez O., Denisse Buendía y Viridiana Blanco. En tanto, la experiencia narrativa fue presentada por Nora Coss, Yesenia Cabrera, Selene Carolina Ramírez y Claudia Morales.

El último día de este primer encuentro, Manuel Barrera Ibarra fue el presentador del libro “Un puñado de pájaros se desflora y otros poemas, de Ana Torres Licón.

Sin duda, el cierre fue de oro porque presentaron sus experiencias las gestoras culturales en el medio literario. Adriana Pacheco, creadora de “Hablemos mujeres”, compartió la manera en que, desde 2015, creó este proyecto de subir podcasts donde las mismas escritoras graban los fragmentos de sus obras, se presentaran, se hacen visibles a través de su propia voz.  Indira Isel Torres Cruz compartió la iniciativa de “Poesía Comala”, espacio surgido en 2019 para que la gente escuche poemas, sepa dónde están publicados o dónde encontrar a la autora. Sylvia Fernández Quintanilla y Gris Muñoz crearon “Geotestimonio fronterizos” y han logrado intercambiar sus narrativas entre la literatura mexicana y la literatura chicana.

Finalmente, Ruth Pérez Aguirre, H Turquesa, aseguró que los libros deben caminar y volar, utopía que ha hecho realidad desde 2011 al crear sus ediciones cartoneras que son conocidas en todo el mundo. Lo más reciente que editó es la colección “Mujeres que no callan”, donde ha dado a conocer testimonios por estados en torno a la violencia. Así en Yucatán, Hidalgo, Veracruz y otras regiones más compartieron sus vivencias sensibilizando a quienes las han leído o asistido a sus presentaciones editoriales. Este compromiso no la he hecho rica, pero sí le ha permitido hacer redes con diferentes países como Italia y Alemania, además del conteniente americano y cada lugar de nuestro país. Es una empresa donde “solamente trabajan mis 10 dedos”. Ella sola y su convicción han hecho posible que está a punto de cumplir una década.

El tema para cerrar este primer encuentro no pudo ser más oportuno, entre algunos de los cientos de mensajes compartidos y recibidos, se dijo: “Gracias a las ponentes por su ejemplo e iniciativa, por demostrarnos la importancia de la inspiración y hasta de la necedad. efectivamente, no estamos solas y tantas manos de mujeres, esos diez dedos que dijo Ruth para mantener un proyecto, sumandos entre todas da mil luces literarias para ya no leernos solamente entre nosotras y encontrar más miradas aliadas”.

El mapa de escritoras mexicanas contemporáneas es desobediente, dijo Enid Carrillo, pero necesario, porque existimos por todo el país, una cartografía invaluable que existe gracias a la iniciativa de Esther G. Meza. Un mapa que desde el primer instante ha compartido una geografía llena de poemas, mares de historias y capitales narrativas. 

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