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Vida y Lectura| María Gaetana Agnesi Brivio

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Marcela Eternod Arámburu

SemMéxico, Aguascalientes, 9 de enero del 2023.- Rosa Montero menciona en su libro “Nosotras. Historias de mujeres y algo más”, sin proporcionarnos una mayor referencia y como para no dejarla pasar, que el tratado de cálculo diferencial escrito por María Gaetana Agnesi en 1748, fue el mejor libro de cálculo que se había escrito en toda Europa. Desconociendo quién fue la ilustre y didáctica matemática, famosa y reconocida no solo en Italia, sino en muchos países de Europa, encontré una breve biografía escrita por María Molero Aparicio y Adela Salvador Alcaide, “María Gaetana Agnesi 1718-1799”, disponible en “Mujeres con ciencia. Vidas científicas”.

Todo lo que se lee sobre Agnesi resulta sorprendente. Primero, su padre consideraba importante la educación de las mujeres y dedicó tiempo y recursos, para que sus hijas fueran educadas igual que los varones (se afirma que tuvo 21 hijos/as; María Gaetana que nació en Milán en 1718 fue la mayor). Segundo, la familia Agnesi Brivio propiciaba el desarrollo de los diversos talentos que mostraban tener las hijas y los hijos. Tercero, el padre promovía la participación de sus descendientes en las reuniones con académicos/as, artistas, inventores y connotados personajes, reuniones que organizaba en su casa. Se dice que le gustaba presumir lo extraordinarios/as que eran, pero también se afirma que gustaba del debate, la argumentación bien estructurada y mantenerse al día con los conocimientos que cambiarían el mundo.

Muchos talentos se le atribuyen a la Agnesi niña: inteligencia, curiosidad, concentración, disciplina, habilidad para hablar, leer y escribir en diferentes lenguas (se afirma que se expresaba con fluidez en italiano, latín, francés, griego, hebreo, alemán y español antes de cumplir 10 años) y, sobre todo, una inclinación natural hacia las matemáticas.

Todo apunta a que de niña recibió, respetando sus gustos e inclinaciones, una sólida formación en lógica, aritmética, algebra y geometría, al grado que llegó a decir que era en las matemáticas donde el pensamiento se podía expresar sin conflicto o duda. Hay constancia de que en 1738 (antes de cumplir los 20 años) publicó un libro en latín, integrado por 190 ensayos sobre distintos temas, todos de corte científico. También hay referencias a sus deseos de entrar a un convento a los 21 años, deseos que fueron pulverizados por el padre que veía en ella a una persona dotada para las ciencias.

Sus biógrafas afirman que María Gaetana invirtió casi 10 años de su vida (1738-1748) en escribir, a instancias del matemático religioso Ramiro Rampinelli (uno de sus más destacados tutores) “Instituzioni Analitiche per la gioventù d’Italia” y este es el libro que resulta fascinante. Es un texto amplio que logra integrar todo lo que se sabía hasta esa fecha sobre geometría analítica, algebra y cálculo diferencial e integral, presentándolo en forma ordenada, con una gran cantidad de ejemplos para facilitar su comprensión, y en una forma clara y didáctica. Otra de las grandes novedades fue que se escribió en italiano, para que pudiera ser utilizado como libro de texto.

Agnesi comenzó a escribir “Instituzioni Analitiche per la gioventù d’Italia” con apenas 20 años y lo terminó meses antes de cumplir los 30. Fue el último texto sobre matemáticas que escribió y cuentan que después del éxito de su texto se negó a escribir más sobre ese tema. Ella misma explicaba que lo había comenzado a escribir para facilitarles a sus hermanos/as más jóvenes el aprendizaje de las matemáticas, tan pacíficas, claras y bellas, sin pensar que pocos años después sería el libro más utilizado en las universidades.

La edición de “Instituzioni Analitiche…” fue costeada por la propia María Gaetana. Ella misma vigiló la edición del texto que contó con los comentarios tanto de Jacob Francisco, conde de Riccati, notable matemático italiano (1676-1754), como de sus dos hijos, Vincenzo y Giordano. Se afirma que los tres quedaron impresionados por la calidad y la claridad del texto.

Para continuar con el asombro, hay constancia de que en 1750 el Papa Benedicto XIV le asignó directamente a María Gaetana Agnesi Brivio la cátedra de matemáticas superiores y filosofía de la Universidad de Bolonia que, en esa época, era parte de los dominios pontificios. Dejando de lado la estéril discusión sobre si ella dio o no dio clases en esa universidad, lo que parece fuera de duda es que abandonó las matemáticas y centró sus talentos en la teología.

Nunca se casó y no quiso ingresar -ya en sus años treintas- a un convento como era su deseo de juventud. Se dedicó a educar a sus muchos hermanos y hermanas, a las obras de caridad, a la atención de las personas indigentes y al estudio de la teología. Se afirma que utilizó toda la herencia de su padre para ayudar a las y los pobres y sus biógrafas cuentan que fue la directora de un hospicio (Trivulzio) los últimos 28 años de su larga vida (murió a los 81 años).

Podemos imaginar hoy, con bastante regocijo, el azoro que causó la obra de Agnesi cuando la analizó una Comisión de Matemáticos Notables, conformada dentro de la muy prestigiada Academia de Ciencias de París, y en la que participaron Alexandre Théophile Vandermonde, Jean Le Rond D’Alembert y el famosísimo Nicolas de Condorcet, que concluyó: “La obra de Agnesi se caracteriza por una cuidadosa organización, su claridad y su precisión. No existe ningún libro, en ninguna otra lengua, que permita al lector penetrar tan profunda y rápidamente en los conceptos fundamentales del Análisis. Consideramos este Tratado como la obra más completa y la mejor escrita en su género”.

Es preciso mencionar que en la Biblioteca Ambrosiana de Milán se guardan veinticinco volúmenes con las obras inéditas de María Gaetana. Todo un universo por descubrir, a la luz del rescate feminista que se ha emprendido en los últimos 50 años. Finalmente, tengo que remarcarlo, todo parece indicar que, en el siglo XVIII en algunas ciudades de Italia, las mujeres de las clases privilegiadas con intereses distintos a los que se les asignaba a su sexo pudieron estudiar, aportar, descubrir y contribuir en disciplinas científicas, sociales y políticas. En las matemáticas, sin duda, la que más destacó fue María Gaetana Agnesi.

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