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Vida y lectura| RECONOCIMIENTO “ELVIA CARRILLO PUERTO”

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Marcela Eternod Arámburu

SemMéxico, Aguascalientes, 30 de octubre, 2021.- El pasado 21 de octubre el Senado de la República en sesión solemne entregó los premios 2020 y 2021 “Elvia Carrillo Puerto” para reconocer a dos mujeres mexicanas, ya que debido a la pandemia en 2020 no hubo ceremonia de entrega. En 2020 el reconocimiento le correspondió a Laura Martínez Rodríguez y en 2021 a Dapthne Cuevas Ortiz.

Hay que recordar que, en febrero de 2013, el Senado aprobó este reconocimiento con un amplio apoyo a la iniciativa urgente lidereada por la Senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo, quien argumentó sólidamente sobre la importancia de reconocer a las mujeres destacadas por su permanente lucha en favor de la igualdad y los derechos de las mujeres.

Todas las galardonadas han sido mujeres destacadas, con una amplia trayectoria, lo que no significa que siempre se han elegido a las más destacadas en su acción y convicción por la igualdad. A continuación, un breve recuento.

La primera en recibir este reconocimiento fue Marcela Lagarde y de los Ríos en 2014, académica y activista, con una larga trayectoria en la formación de feministas y una amplia obra. Fue elegida entre ocho candidatas propuestas (Rusvita López Álvarez, Adela Navarro Bello, Juana Rivera Arellano, Sara Poot Herrera, Carmen Moreno Toscano, Blanca Magrassi de Álvarez y Patricia Espinosa Torres).

Le siguió Carmen Moreno Toscano en 2015, diplomática de larga carrera, que fue seleccionada de una terna integrada además por Nayma Karina Balquierena Pérez y María Leoba Castañeda Rivas.

En 2016, la Comisión Dictaminadora eligió entre María Elena Chapa Hernández, Araceli Prieto Álvarez y Rosario Spindola de Marín, a esta última. Rosario Marín, nacida en México, pero radicada en los Estados Unidos desde su adolescencia, llegó a ser Tesorera en la administración de George W. Bush. Es la única de las galardonadas que realizó su trabajo fuera del país.

En 2017 el reconocimiento recayó en Gloria Ramírez Hernández, académica y activista, feminista y luchadora social, quien fue elegida de un cuarteto de candidatas integrado por ella, Graciela Hierro Pérez Castro, Laura Martínez Rodríguez y María Ramos Ávila.

En 2018, aunque ya había sido candidateada anteriormente y formaba parte de una notable novena de candidatas (Olga Sánchez Cordero, Claudia Pavlovich Arellano, Dulce María Sauri Riancho, Alicia Bárcena Ibarra, María del Carmen Alanís, Alicia Arellano Tapia, Hermelinda Tiburcio Cayetano y Kena Moreno), se le otorgó este reconocimiento a María Elena Chapa Hernández.

En 2019 le tocó a María Consuelo Mejía Piñeros, cuyo trabajo al frente de Católicas por el Derecho a Decidir fue fundamental ante la Comisión Dictaminadora del Senado. Para esta ocasión se recibieron 22 postulaciones y la terna quedó integrada por Diva Hadamira Gastélum Bajo, María Consuelo Mejía Piñeros y Aracely Muriel Salinas Díaz.

Llegamos así a 2020, año en que de nueva cuenta se candidateó a Laura Martínez Rodríguez, quien ya había sido propuesta en 2017 por su trabajo en contra de la violencia sexual contra las niñas, niños y mujeres en México, a María Elena Álvarez Bernal y a Paloma Cruz Monroy que no fue considerada por un tecnicismo.

En 2021 se propusieron a Rubelia Alzate Montoya, a Daptnhe Cuevas Ortiz y de nueva cuenta a Paloma Cruz Montoya. En relación con esta última candidata, confusamente en el dictamen correspondiente se afirma textual: “cuya Convocatoria no se especifica”, sin que quede claro su significado como consta en el Dictamen de la Comisión para la Igualdad de Género de la 54 legislatura, por lo que fue excluida.

Es obligado decir que la selección de las galardonadas no ha sido siempre fácil. Las distintas visiones, los tiempos políticos y la dificultad para lograr acuerdos ha estado presente en algunos años; la civilidad se abandonó en algunas ocasiones, y la imposición triunfó en otras. Pero las dificultades no quitan mérito a ninguna de las mujeres reconocidas.

Quiero destacar, de entre las muchas buenas intervenciones en la Sesión Solemne del Senado del pasado 21 de octubre, el discurso de Daptnhe Cuevas Ortiz cuando agradeció el premio. Se dijo “emocionada, feliz y agradecida”; y se reconoció como ruda, feminista, laicista, defensora de los derechos, terca, incómoda, generadora de diálogos, constructora de acuerdos y demócrata.

Su discurso lleva a reflexionar sobre la amplitud del feminismo actual mexicano y sobre la necesidad de atender todos los ángulos, de contemplar todas las perspectivas. Es un discurso que centra el feminismo como una acción política de enormes proporciones y desenmascara la hipocresía de quien trata de capitalizar la fuerza del feminismo para su propia agenda.

En pocos minutos logró hacer un recuento de los logros, los pendientes, las indecisiones y los problemas que el amplio movimiento de mujeres en toda su diversidad enfrenta. Habló de la complejidad, de la desigualdad, de la violencia y afirmó que la rabia expresada en las calles es legítima ante la inacción del Estado y la simulación de los gobiernos.

Con emoción agradeció a todas las personas que la han acompañado en todos sus esfuerzos y en la defensa de los derechos humanos de las mujeres. Con amorosa sencillez mencionó a su familia y a su compañera de vida y su cotidiano esfuerzo por construir una relación en donde estar y ser felices.

Sin duda, el Reconocimiento Elvia Carrillo Puerto es una de las muchas maneras de valorar y nombrar a las mujeres, de visibilizar sus esfuerzos y afanes, de apoyar y coincidir en sus luchas, pero, sobre todo es una oportunidad de hacer un recuento de todo lo que aún nos falta por hacer para poder hablar de una igualdad real entre mujeres y hombres.

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