COLUMNASDulce María Sauri Riancho

Violar la Constitución | Final o principio

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Dulce María Sauri Riancho (*)

SemMéxico, 28 de abril, 2021.- Cansancio natural después de casi 24 horas ininterrumpidas de sesión, así me sentí cuando el sonido de la campanilla acompañó el punto final de una jornada más de trabajo parlamentario.

Pero, en esta ocasión, este sentimiento fue acompañado por una inmensa tristeza.

Fue la sensación de asomarme a un obscuro pozo dispuesto a engullir a la democracia y a las instituciones del país.

Como se trata de percepciones, no se puede descalificar con argumentos de exageración o mi raíz opositora al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Señales de alarma.

Las señales de alarma se prendieron numerosas veces en la tribuna de la Cámara de Diputados, cuando las y los defensores del artículo transitorio del decreto de reforma al Poder Judicial de la Federación esgrimieron razones políticas —corrupción del pasado, principalmente—, e insistieron en que la permanencia del ministro presidente hasta el 30 de noviembre de 2024, Arturo Zaldívar, era indispensable para llevar a buen puerto la más amplia reforma desde 1995.

El único atisbo de argumento jurídico, repetido por un solo diputado de Morena que se “atrevió” a esbozarlo, fue que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) habría de corregir la inconstitucionalidad de lo que estaban dispuestos a aprobar.

Tropezarse con la Constitución por accidente, por imprevisión o exceso cuando se legisla no es extraño: para corregir existe la acción de inconstitucionalidad. Pero cuando se promueve la violación constitucional a sabiendas, con “conocimiento, alevosía y ventaja” (los tres elementos para configurar un homicidio doloso), es el equivalente a acuchillar a una persona y esperar que la lleven al hospital más cercano para ver si los médicos (en este caso, las y los ministros de la SCJN) la curan y la salvan de una muerte segura.

No es sólo una acción inconstitucional; se trata de una agresión anticonstitucional.

Estamos ante una disyuntiva, quizá una “coyuntura crítica” (Acemoglu y Robinson, 2012), puntos de quiebre históricos a partir de los cuales una sociedad toma un rumbo diferente.

Violar la Constitución para prorrogar el mandato del presidente de la SCJN representa apostar por el retorno al país de caudillos, personas imprescindibles para lograr los propósitos de paz y prosperidad.

Desde 1917, cuando fue aprobado el nuevo pacto social que dio origen al Estado de la Revolución, se inició el largo camino para desmantelar al México de caudillos, construir las instituciones y garantizar la transmisión pacífica del poder presidencial.

Casi 105 años después emerge una amenaza real de retroceso hacia el tiempo del gobierno de un solo hombre. El presidente López Obrador emplea los mismos argumentos para justificar la prórroga del mandato del ministro Zaldívar que los esgrimidos cada cuatro años por el presidente Porfirio Díaz para reelegirse, cuando explicaba su permanencia como indispensable para garantizar el orden y progreso del país.

El triste episodio de la prórroga inconstitucional pudo haber concluido el viernes pasado. Bastaba con la manifestación personal, clara e indubitable, del presidente de la SCJN de no aceptar prolongar su gestión más allá del plazo constitucional de cuatro años. No fue así.

Esta actitud somete al Poder Judicial federal, a su propia reforma, a una tensión innecesaria que puede dar al traste con sus propósitos explícitos de transformación profunda.

P.D. Con la de este miércoles, sólo restan dos sesiones del actual y último periodo ordinario de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados. El 30 de abril se cierra el telón que puede ser reabierto si prospera convocatoria para algún periodo extraordinario antes del 31 agosto.

Aquí no hay prórroga que valga: se acaba, así los resultados electorales sean desfavorables al partido en el gobierno. Sin embargo, el coordinador de la mayoría en el Senado, Ricardo Monreal, ya anunció la intención de convocar “cuando menos” a dos periodos durante el receso. Desde su perspectiva, “la estrategia política y legislativa” lo permite, más si en esta ocasión no existirá el “impedimento” de un tercio opositor como el que en el verano pasado dificultó enormemente la convocatoria a periodos extraordinarios. Su entrevista (“Excélsior”, 26 de abril, p. 1) tiene un título un tanto amenazante: “Si pierde, Morena reformará al INE” para “meter en cintura” al árbitro electoral.

Antecedente de 1997

Supongo que el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado se referirá a perder la mayoría absoluta de la cual actualmente disfruta Morena en ambas cámaras. Si así fuese, se configuraría un escenario semejante al de 1997, cuando el gobierno priista de Ernesto Zedillo perdió por primera vez la mayoría, dando origen al “G-4” opositor.

Igual que entonces, el Senado continuaría con su actual conformación, con dominio del partido gobernante. El periodo 1997-2000 fue de grandes avances legislativos, no tendría por qué ser diferente en esta ocasión si las y los electores así lo deciden.

A golpes de extraordinario no van a modificar la voluntad popular: sería riesgoso e innecesario “exprimir” el resto de su menguado predominio aprobando apresuradamente una serie de asuntos polémicos. Además, vale recordar que las reformas constitucionales exigen siempre mayoría de dos tercios, que no tiene Morena en el Senado y posiblemente, en ese momento, tampoco en la Cámara de Diputados, más si de seguir desmantelando instituciones democráticas se trata.

Ahora bien: también existe la posibilidad de que Morena y sus aliados alcancen a recrear una mayoría absoluta en la LXV Legislatura. Si sucede, el cambio hacia la regresión autoritaria se instalaría en el poder Legislativo. Esta fue, quizá, la profunda obscuridad que avizoré la mañana del 23 de abril, cuando la Cámara de Diputados votó por mayoría violar la Constitución.— Ciudad de México.

dulcesauri@gmail.com

*Licenciada en Sociología con doctorado en Historia. Exgobernadora de Yucatán y presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados

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